viernes, 23 de abril de 2010

Eficiencia energética y eficiencia en el empleo

Queremos crear empleo. Tenemos una elevada tasa de paro. Pues disponemos de la eficiencia energética como herramienta para generar puestos de trabajo. Y muchos. El uso de la energía es altamente ineficiente. Solo llega al destinatario final un tercio de la electricidad que se produce en las centrales eléctricas, el resto se pierde en los procesos de generación, transporte, distribución, los cables... Las posibilidades de mejora son muy altas. Un reciente estudio presentado por Schneider Electric, los distribuidores de material eléctrico (Adime) y los instaladores (Fenie) cifra el potencial de ahorro con pequeñas mejoras de eficiencia en más de 8.000 millones anuales, de los que unos 2.000 millones corresponderían a los hogares. Al margen de que son gremios y empresas que aspiran legítimamente a incrementar su volumen de negocio, son elementos que hay que tener en cuenta. El exvicepresidente de EEUU, Al Gore, se hace eco de todo ello también en su blog y recoge un informe según el cual por cada dólar invertido en eficiencia energética se generan 2,25 dólares en actividad económica y empleo. No está nada mal. Es un elemento que el Gobierno debería tener en consideración al hacer planes para estimular la economía y salir de la crisis. La eficiencia no es solo un elemento de actividad que ayuda a hacer lo mismo o más con menos sino una clave para prosperar y encaminarse hacia un desarrollo más sostenible.

jueves, 22 de abril de 2010

Oportunismo hotelero


Según el análisis realizado por el comparador de precios de hoteles http://www.trivago.es/ el precio del alojamiento ha ascendido de forma considerable en las capitales con los principales aeropuertos durante los seis días de colapso del espacio aéreo por la erupción del volcán Eyjafjalla. El gran número de pasajeros retenidos en estas grandes ciudades sin poder volar ha sido la principal causa.
Madrid. 22 de abril de 2010. Pese a las importantes perdidas anunciadas por varias organizaciones del sector de hostelería y turismo los últimos días el precio en los hoteles de las principales capitales europeas ha aumentado de forma más que significativa. Si el precio medio ofrecido en el mes de abril por los hoteles madrileños era de 113 euros por noche en habitación doble, durante estos días ha pasado a 169€, casi un 50% más alto.

Barcelona también ha registrado una situación similar, aunque en este caso el aumento ha sido sólo del 14%. Pasar la noche en la ciudad condal costaba estos días 165 euros de media, frente a los 144 antes de la erupción.

La tónica se repite en el resto de grandes capitales europeas, sobre todo en aquellas cuyos aeropuertos han estado completamente cerrados. París por ejemplo, alcanza un aumento del 29% y Múnich del 44%. Berlín, habitualmente una de las capitales más económicas del continente aumenta sus tarifas de hoteles un 67%.

La capital que ha registrado los precios medios más altos por habitación doble ha sido Londres, con 237 euros de media y un aumento del 52%. Sin embargo ha sido Milán quien registra el mayor aumento porcentual. La ciudad, donde además se jugó la semifinal de la Champion entre el Inter de Milán y el F.C. Barcelona, prácticamente ha doblado sus precios que han pasado de los 119 euros de media a 231 euros. Esto supone un 94% más que en fechas anteriores al colapso.

La subida en Amsterdam ha sido del 28%, mientras que Dublín y Roma han registrado un aumento más moderado, del 14% y el 16% respectivamente.

Mapa ilustrativo:
http://imgpe.trivago.com/contentimages/press/images/aumento_precios_colapsoaereo.pdf

Este análisis se ha elaborado teniendo en cuenta los precios ofertados del 15 al 22 de agosto por todas las plataformas de reserva online afiliadas a trivago, como Logitravel, Barceló Viajes o Booking.com.

jueves, 15 de abril de 2010

Estructuras, superestructuras y telarañas

Organizar una empresa es complejo. Y más si lo que se persigue es la eficacia y la eficiencia, como debe ser. Es habitual ver no solo en las entidades públicas sino en las privadas excesos de burocracia y estructuras y superestructuras que nacen, muchas veces con las más buenas intenciones, pero que perduran gracias al instinto de supervivencia, no por necesidades de la empresa. En los tiempos que corren, en los que prima el dinamismo y la agilidad para adaptarse a los constantes cambios de hábitos y de demanda, hacen falta organizaciones ágiles, con casi inmediata capacidad de respuesta. Eso, claro está, es mucho más fácil decirlo que hacerlo. Pero los directivos y ejecutivos y también, ¿por qué no? los trabajadoers en ocasiones, deben tener en su lista de prioridades que todo eso es imprescindible para evitar un ovillo, una auténtica red de telarañas que no hacen más que paralizar el funcionamiento, la capacidad de mejora y de adaptación de la empresa porque, en el fondo, sus componentes están demasiado ocupados tratando de justificar y de peservar su propia existencia.

lunes, 12 de abril de 2010

Negocios a la carrera

El inmovilismo es uno de los peores males de una empresa. Lo peor que le puede suceder a un negocio es que se duerma en los laureles, por mucho éxito que haya tenido. El munod está lleno de grandes éxitos convertidos en un triste recuerdo. Con la globalización y las nuevas tecnologías, el mundo de los negocios es una carrera constante que requiere no solo un entrenamiento y preparación constante de los trabajadores, sino de los directivos. De lo contrario, tarde o temprano, se pierde la partida. De nada o de poco serviría una plantilla más preparada que sus jefes. No solo las bases, es decir, los empleados de a pie, tienen que estar dispuestos al cambio constante y el aprendizaje, también las cúpulas. Y estas aún más. En quienes mandan recae el deber y la responsabilidad de gobernar el barco y de, si se requiere, reinventar el modelo de negocio. Incluso puede convertirse algo que parece un defecto o un fallo en una virtud, como afirma uno de los consejos recientes de management de la Universidad de Harvard. Un exceso de mosquitos puede parecer un defecto en un hotel de cinco estrellas pero tal vez no en un alojamiento que se vende como ecológico. En todo caso, como en todas las situaciones, hay que estar dispuesto a asumir riesgos, echarle imaginación e implicar y generar ilusión entre los empleados. Con esos ingredientes al menos se encara el futuro con más fuerza.

lunes, 5 de abril de 2010

Oasis de productividad

Si algún problema grave tiene la economía española ese es el de la productividad. En los últimos años, apenas ha crecido a pesar del incremento del producto interior bruto (PIB). Pero hay pequeños oasis, pequeñas islas en la economía que nos hacen ser optimistas. Estación de servicio de la autopista A-68 a la altura de Logroño, dirección Zaragoza. El gentío era enorme el domingo de pascua. Pese a ello, la gestión del self-service hace que ningún cliente se quede sin mesa y que no triunfe el caos. Encomiable. El encargado gestiona el ritmo de pedidos y lo acopla al vaciado constante de mesas para que nadie tenga que esperar una vez que haya realizado y pagado su comida. "Si dejáramos que la gente se cogiera las mesas no se sentarían ni la mitad", contesta convencido el encargado. Y tiene razón. Si la gente retiene mesa a la espera de que un acompañante le traiga los platos, mantiene ocioso un activo, la mesa, que debería utilizarse casi el 100% del tiempo para comer. Una mezcla de profesionalidad y experiencia en la hostelería (un encargado ya con canas), de eficacia en la gestión del servicio y un número ni deficitario ni excedentario de personal obran el milagro. Las mesas siempre están ocupadas con comensales, apenas duran unos segunods vacías y nunca hay más de unos segundos un cliente con una bandeja llena sin lugar donde sentarse a pesar de la muchedumbre. Eso sí que es hacer más con lo mismo o con menos. Hacen falta más oasis de estos para que la economía no solo crezca sino que progrese. Solo la suma de esas pequeñas y grandes actuaciones eficientes y eficaces es la que predomine el progreso, es decir, que los hijos puedan vivir mejor que los padres.

jueves, 25 de marzo de 2010

Los paraísos un año después

Aún recuerdo los compromisos de lucha contra los paraísos fiscales que se establecieron hace apenas un año en la cumbre de Londres del G-20. Listas negras, listas grises... Actualmente ningún país está en la lista negra de la OCDE y muchos han pasado a estar en una nueva lista blanca de aquellos territorios que han manifestado su propósito de enmienda, pero ¿han desaparecido realmente los paraísos fiscales? Nada más alejado de la realidad. Siguen existiendo y los propietarios (personas físicas y/o jurídicas) de los 11 o 12 billones de dólares que las estimaciones más conservadoras estiman que circulan por esas jurisdicciones sin ningún tipo de control pueden respirar tranquilos. La presión reparadora y defensora de cambios y reformas que surgió a raíz de la crisis tiende a reducirse a la misma velocidad con la que parece que se aleja un empeoramiento económico global. Ya lo advirtió el exdirector gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Michel Camdesus: En cuanto mejoran las cosas volvemos al business as usual ¿Fueron las proclamas del G-20 solo cortinas de humo y fuegos de aritificio? Como ha demostrado la reciente retirada del proyecto de controlar los fondos altamente especulativos para satisfacer los deseos e intereses del Reino Unido, me temo que sí. Poderosos intereses individuales pueden mucho más que los desorganizados y difusos intereses colectivos.

martes, 16 de marzo de 2010

Capitalismo de opereta

Nadie es perfecto, ni seguramente tiene por qué serlo. Ni siquiera los empresarios, por supuesto. Tienen todo el derecho del mundo a equivocarse, a cometer errores e incluso a quebrar. Pero lo del presidente de la patronal CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, tiene miga. Y no hablo solo de la intervención y liquidación de su aseguradora Mercurio o del cierre de Air Comet, que también; si no de su forma de pensar, de lo que representa. Es un hombre que en el momento álgido de la crisis llegó a pedir que se abriera un paréntesis en el libre mercado -seguramente pensaba en un periodo de ayudas con el dinero de todos para remontar y luego volver a ganar dinero y, claro, posteriormente no repartirlo-. Este es el líder de los empresarios. Me consta que la mayoría de quienes se consideran como tales no están muy cómodos con este representante, con ese expotente del capitalismo de opereta. Así no hay quien construya un nuevo modelo productivo como el que este país reclama a voz en grito ¿Por qué no chillan de una vez los empresarios de verdad, aquellos que se juegan realmente su dinero, los emprendedores, aquellos que generan empleo y que apuestan, no con el dinero de todos, si no con su propia inventiva, capacidad de esfuerzo e iniciativa? Probablemente es porque se dedican a trabajar, a sus labores. Pero ya va siendo hora de que estos se involucren, se comprometan y rompan, en la medida de lo posible, la que un día el expresidente del Gobierno, Felipe González -ya se sabe que los políticos solo dicen lo que piensan cuando están jubilados- denominó la "torta corporativa" nacida de la connivencia entre los representantes políticos, sindicales y empresariales. A esta responsabilizó de la esclerosis global que, a su juicio, padece no solo España sino toda Europa. Y algo de eso debe haber ¿Nadie es capaz de alzar la voz, y no para cantar una opereta, si no una buena aria de ópera? Cantantes tenemos, pero ¡son tan discretos!

miércoles, 10 de marzo de 2010

Mercado marcado

Y uno se pregunta ¿existe realmente el libre mercado? Es esta situación que algunos liberales a ultranza defienden como origen y final de todos los bienes la que vivimos realmente ¿Es libre mercado que una eléctrica deje sin luz a cientos de miles de ciudadanos y no dé ni información ni explicaciones? ¿Es libre mercado que tengamos que pagar entre todos los desmanes y abusos de unos pocos directivos, que ni siquiera empresarios o emprendedores? ¿Es todo esto? Pues si es así es evidente que hacen falta reglas, por mucho que digan quienes tanto lo defienden. Para mí es libre mercado que si alguien no cumple con su servicio lo pague caro y que le supla otro que lo mejore. Para mí es libre mercado que paguen quienes cometen abusos no quienes los sufren. Lo demás no es más que un juego de tramposos, un juego con las cartas marcadas y, en nuestro caso, un mercado marcado.

miércoles, 3 de marzo de 2010

No siempre ha de ganar la banca

Siempre que sucede algo hay que hallar responsables. La crisis actual, como cualquier otro problema, y m´s si es de esta envergadura, tiene los suyos. Ni que decir tiene que la banca debe cargar con una buena parte de la culpa. Junto con los constructores y promotores inmobiliarios se embolsaron gigantescos beneficios durante la etapa de expansión. Es evidente que ahora no pueden irse de rositas. Aunque no es comparable al papel desempeñado por entidades de EEUU y otros países, que jugaron aún más que los bancos de aquí con el dinero de los clientes y que han recibido más dinero de los contribuyentes para salvarse, nuestro sistema financiero también debe purgar sus pecados. Lo dicen catedráticos como Guillem López Casasnovas que, por cierto, también es consejero del Banco de España, y otros muchos. La factura de la crisis debe repartirse en función del grado de responsabilidad de cada uno en la misma. Son precisas, por tanto, más que las ayudas para salir a flote, las reestructuraciones y eso signfica que deben haber esencialmente dos perdedores: los ejecutivos que han provocado la situación y los accionistas de las entidades bancarias. "Esa es la naturaleza de la cultura de asumir riesgos que conlleva el capitalismo y, a su vez, la única justificación de los rendimientos por encima de lo normal de los que disfrutaron durante la etapa de boom es el riesgo de incurrir en pérdidas--", recuerda el premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz en su último libro Freefall. No se puede tolerar por más tiempo que, con el defendible pretexto de salvar al sistema financiero y, por extensión, de salvarnos a todos, , los banqueros, los ejecutivos y los principales accionistas de las entidades, tan liberales ellos cuando la coyuntura va como un cohete; sigan socializando las pérdidas, pero quedándose con las ganancias. En caso contrario, cualquier queja o protesta por parte de los más débiles, contará con cientos, si no miles de millones de motivos para ser aplaudida.

jueves, 25 de febrero de 2010

Lloros en Toyota, ¿y en la banca?

Teatro o realidad. No lo sé a ciencia cierta. El presidente de Toyota, Akio Toyoda, no pudo contener las lágrimas ayer al dirigirse a sus empleados en EEUU. Pesa la responsabilidad por errores mecánicos y un crecimiento que, él mismo lo reconoce, ha sido demasiado rápido. Y ¿cómo han reaccionado los banqueros de Wall Street y de otros lugares que contribuyeron a generar la peor crisis en más de 80 años, producida por un afán desmesurado de ganar dinero y que ha costado billones de euros a los contribuyentes de a pie de todo el mundo? No los he visto llorar. Ni siquiera pedir disculpas. A lo sumo, han dimitido y se han dedicado a gastarse los cientos de millones acumulados durante su ahora cuestionable gestión. Y esto no que digo no creo que pueda tacharse de demagogia. Es solo descripción de la realidad.

miércoles, 24 de febrero de 2010

El fraude de la economía

Esto ya empieza a parecerse a La economía del fraude inteligente que tan bien describió John Kenneth Galbraith en su día. Eludir impuestos, evitar pagarlos es casi una práctica institucionalizada, al menos para unos pocos, es decir, para aquellos que tienen más posiblidades de ocultar ingresos y rentas. Y no hablo solo de aquellos que llamamos ricos porque ese es un estatus muy discutible en una sociedad en la que predomina la clase media y en la que, en términos generales, se vive bien. En todo caso, no hace falta que las cifras de la economía sumergida en España sean exactamente las que denuncian los técnicos del ministerio de Hacienda para que nos demos cuenta de que tenemos un enorme problema: Unos muchos pagan y otros pocos --o no tanto--, no. Tal vez sea hora de actualizar las herramientas para combatir el fraude y hacerlo con convencimiento, sin prejuicios. Ni los ricos sion malos ni todos los pobres bellísimas personas. Conscientes de que no se pueden poner puertas al campo y castigar más al capital aquí que en otros países, habría que empezar de todos modos a pensar en que hasta los más ricos y aquellos que no están sujetos a una nómina pasen por caja o lo hagan con cierta asiduidad, en potenciar la lucha contra el fraude fiscal. Pero no asfixiando a quien ya cumple, que es lo que suele hacerse porque es lo más fácil y cómodo, sino a quien no lo hace ¿Qué puede haber más democrático, solidario y constitucional que hacer que cada uno contribuya en función de lo que posee? Y más en una situación de crisis como la actual. Pues venga.

lunes, 22 de febrero de 2010

Eficiencia más que producción energética

Veamos. Estamos muy centrados en generar y producir más y más energía. Unos defienden la nuclear, otros las renovables, otros una mezcla de todas. Y apenas se hacen esfuerzos en mejorar el ahorro y la eficiencia, que es algo que tanto reclamamos en el conjunto de la economía --la productividad--. El presidente de Ros Roca, Ramon Roca, denunciaba hace unos días en una jornada en Esade que se apenas se dedican el 7% de los recursos a investigar en eficiencia mientras que se destinan el 49% de los fondos a hacerlo en energías renovables. Y no criticaca a las renovables, pero sí esa descompensación en la sestrategias inversoras ¿No estamos limitando mucho nuestras posibilidades? También lo decía en un artículo este fin de semana el reponsable de Schneider Electric para Europa, Oriente, África y Suramérica, Julio Rodríguez. Es un auténtico lujo prescindir de esta variable que puede resultar esencial, no solo para reducir las emisiones de gases, sino para obtener más energía con igual o menos consumo. Eso es eficiencia y con una apuesta clara por ello se puede dar un fuerte impulso a una industria autóctona y con elevado valor añadido. Haberla, hayla. ¿Acaso no es ese uno de los objetivos que perseguimos?

miércoles, 17 de febrero de 2010

Obamatomic...

El presidente de EEUU, Barack Obama, se había convertido hasta ahora en la gran esperanza para el desarrollo de las energías renovables, con su apuesta por crecer con la eólica, solar... Todo aquello que sonara a verde y limpio. Pocos esperaban que se transformara en el revitalizador de las centrales nucleares. Con el anuncio de apoyos financieros para la construcción de la primera de estas instalaciones en EEUU desde hace 30 años, da alas a una industria que se encontraba decaída y estancada tecnológicamente desde hace muchos años. Bajo el pretexto de que su país no puede quedar en manos de terceros para tener energía, se ha liado al manta a la cabeza y ha optado por revitalizar una industria cuyos orígenes fueron militares, no lo olvidemos. En el Financial Times ya han bautizado al presidente de EEUU como Obamatomic. No es de extrañar. Su decisión resulta polémica, aunque se haya referido a la necesidad de invertir en la solución del problema de los resíduos. Aquí tienes su discurso textual para verlo. Aunque la nuclear sea una energía eficiente --funciona más del 90% de los días, a diferencia del viento, el sol o los ciclos combinados de gas-- y no emite demasiada contaminación, genera unos desperdicios que son peligrosos por miles de años. Esa es una hipoteca que habría que tener en cuenta a la hora de tomar una decisión ¿No sería tal vez más adecuado volcar recursos en fuentes energéticas menos peligrosas potencialmente, aunque menos eficientes de entrada y, mientras, investigar también como acabar con los resíduos radiactivos de las centrales existentes. Y otra, cosa, estimular la eficiencia y el ahorro. Sé que la nuclear es la energía que puede solventar los problemas de escasez y dependencia exterior de forma más rápida, pero ¿es la forma más solidaria de cara a las generaciones futuras? Discutámoslo al menos.

viernes, 12 de febrero de 2010

¿Qué o quiénes son los mercados?

Han cobrado mucho protagonismo en las últimas semanas. Que si el mercado ésto, que si lo otro... Es el protagonista, el que mueve los hilos y el que puede hacer que un país despegue o se tamblee. El mercado no es más que la suma de intereses individuales encarnados por personas que representan a bancos, entidades financieras e inversores institucionales. Mueven el dinero de un lado al otro en busca de rentabilidad impulsados por la apertura de barreras que suponen la globalización y las tecnologías de la información. Por ello, si no están convencidos de lo que ven, se marchan, sin más. Lo primero que hay que darles es credibilidad y sensación de seguridad, porque no hay nada más temeroso que el dinero. El Gobierno español puede hablar de complots o de manías persecutorias, pero ¿no será que no ofrece suficientes garantías de credibilidad? Los mercados carecen de sentimientos y ni siquiera tienen muchas predilecciones por unos gobiernos u otros. Lo que persiguen es rentabilidad y sensación de seguridad. Si no se les ofrecen estas garantías, simplemente se marchan.

lunes, 8 de febrero de 2010

Culpables y cómplices de la crisis

Sé que lo que voy a decir puede sorprender. Lo fácil y rápido es echar a la banca toda la culpa de lo que sucede. Es evidente que son unos de los principales responsables, sino los principales, de la debacle financiera que condujo finalmente a una crisis global. Pero no es menos cierto que las cosas se producen no solo por la acción de unos sino también por la omisión de otros. También los reguladores y los gobiernos, que miraron hacia otra parte mientras se hinchaba la burbuja, tienen su parte (importante) de culpa ¿Acaso la búsqueda de los beneficios no es el objetivo de toda empresa en un marco capitalista? Pues también lo es para los bancos. En eso no defraudaron a sus accionistas y, en especial, a sus directivos, que cobraban en función de los resultados obtenidos. El marco de incengivos estaba diseñado en ese sentido. Y nadie decía nada. Lo recuerda el Nobel de Economía Joseph Stiglitz en su último líbro, Freefall (Caída libre). Y no es precisamente una persona que se distinga por las alabanzas a la banca y al funcionamiento actual del sistema financiero. Tal vez otra gallo hubiera cantado si se les hubieran impuesto unas reglas de funcionamiento y de control mucho más rígidas y no se hubieran permitido unos incentivos de resultados tan perversos. Pero, al contrario, todo el mundo hacía la vista gorda cuando la nave económica iba a todo trapo. Nadie quería afrontar la problemática de ralentizar un crecimiento que, pese a resultar excesivo, daba la impresión de riqueza general. Claro que hay culpables de la crisis --desde los bancos hasta las agencias de calificación de riesgos--, pero, no lo olvidemos, también hay cómplices. Ahora es el momento de resolverlo mediante una regulación que redireccione los incentivos y que prime la solvencia. Y no parece que se esté mucho por esa labor.

martes, 2 de febrero de 2010

Lo desable y lo posible en economía

Hay una gran diferencia entre lo deseable y lo posible. El Fondo Monetario Internacional (FMI), como en su día ya dijo también el Nobel de Economía Paul Krugman, afirma que lo que España tendría que hacer es bajar los salarios entre el 15% y el 20% para adaptarse a su nueva realidad. Así ganaría competitividad. Será un principio científico. No lo dudo. También lo es que retrasar la edad de jubilación abarata la factura de la Seguridad Social o que aún la reduce más hacer desaparecer las prestaciones públicas. Pero, señores defensores del liberalismo a ultranza --sí, sí, esos que, cuando se desató la crisis defendieron que había que salvar a la banca con el dinero de todos-- una cosa es lo deseable y otra lo posible. Los libros y las pizarras lo aguantan todo, pero la realidad es más bien compleja. Está formada por sociedades con individuos y colectivos variopintos y con muy distintos intereses. También parecía infalible el Long Term Capital Management (LTCM), un fondo altamente especulativo del que formaban parte dos premios Nobel de Economía. La teoría en la que se basaba era indiscutible, pero tropezó con un inconveniente: la realidad, de la que forman parte variables imprevisibles como fue, en ese caso, la crisis de la deuda rusa que provocó el colapso de ese invento tan perfecto de antemano. Pues lo mismo sucede con las grandes reformas económicas: la teoría no tiene en cuenta más que lo deseable. Lo más hábil, creo yo, es una buena combinación que tenga también en cuenta lo posible. Y eso solo se logra con propuestas consensuadas y negociadas con todos los agentes sociales. Eso sí, con mucha responsabilidad por parte de todos y también, por supuesto, con muy poca demagogia.

lunes, 25 de enero de 2010

Endeudamiento público ¿sin límite?

Tarde o temprano, las deudas hay que saldarlas. Las comunidades autónomas están ahogadas por una losa en forma de endeudamiento que alcanzaba en septiembre pasado los 19.000 millones de euros, según los datos del Banco de España. Catalunya encabeza la clasificación con casi 6.000 millones y le sigue la comundiad valenciana, con 4.157 millones y Madrid, con 3.911 millones. Es evidente que el sistema de financiación autonómica no ha funcionado, sea por escasez de ingresos o bien por exceso de gastos. Algo hay que hacer para frenar esta sangría que los indicadores de cierre del 2009 y las previsiones para el 2010 no hacen más pronosticar al alza. Y, como todos sabemos, o bien la Administración central inyecta más recursos --algo difícil cuando se encuentra acuciada por un déficit monumental-- o bien se suben más impuestos --algo poco probable en año electoral. En Catalunya, por ejemplo se celebrarán comiciones en otoño-- o se recortan gastos, pero ¿cuáles? Tal vez es más una cuestión de gastar de forma más eficiente, que, en el fondo, es algo que habría que exigir a cualquier Administración. Sería una auténtica demostración de higiene democrática, pero eso, claro, supondría menos cargos, menos asesores, menos organismos que nos se sabe muy bien para qué sirven... En definitiva, menos derroche ¿No es acaso eso lo que hacemos las familias cuando nos aumentan las deudas?

martes, 19 de enero de 2010

Paro ¿Hasta cuándo?

Seamos realistas. El problema del paro es una cuestión de larga duración. Lo recordaba el otro día el profesor de IESE, Juan José Toribio. En 1995, la tasa de desempleo alcanzó su máximo, por encima del 22%. En 1993 ya se encontraba en ese nivel. No fue hasta 2007, 11 años después del récord, que se situó en su nivel mínimo, el 8,3%. Ahora la tasa de paro está entorno al 20%. Si nos fijamos en las pautas del pasado, las noticias no son buenas. No es que el pasado tenga que repetirse de forema milimétrica, pero los datos no dan mucho pie al optimismo. Basándonos en los casos anteriores, el desempleo no llegará a su mínimo hasta el 2021 y no bajará hasta cotas del 10% hasta el 2016. Solo un crecimiento económico muy rápido e intenso podría romper estos pronósticos. Pero, tal como está la situación, por ahora, parece que eso es poco probable. Para que se genere empleo, el producto interior bruto (PIB) español debe crecer el 3% o el 4%, unas tasas que, en la actualidad, son poco probables y que no volverán hasta dentro de un tiempo --este año aún registraremos retrocesos del PIB en términos trimestrales al menos durante la primera mitad del ejercicio--. Es evidente que hacen falta medidas de estímulo económico muy potentes y de revolución del mercado laboral, en vez limitarse a esperar que el viento empiece a soplar a favor. Y para eso, una vez hecho un diagnóstico consensuado, tienen que darse pasos acordados por el máximo número posible de partidos y agentes económicos y sociales. Seguro que eso contribuiría a llegar a unos niveles de desempleo más decentes y en un plazo de tiempo mucho más corto.

jueves, 7 de enero de 2010

Nuevos años, nuevos negocios

Me comentaba el otro día el responsable de un diario que es cierto lo de la crisis. "Todos sabemos que el negocio está en crisis y que hay quereinventar o crear uno nuevo, pero nadie sabe cuál es este", decía. Y tiene razón. Los modelos de negocio, como los gustos, las modas o los años, pasan y cambian. El problema es dar con el que funciona. Que se lo digan si no a la industria de la música, en especial a las discográficas o a las agencias de viajes o... Siempre habrá quien lo hará mejor que los establecidos. Google tiene apenas 12 años y ya es un auténtico problema para Microsoft, que tiene unos 30 y, en su día, fue un reto para la establecida IBM. Quien se crea que ha dado con la piedra filosofal y que puede vivir de rentas, sin modificar los ejes esenciales ni los complementarios de su negocio tal vez no está aún muerto, pero no tardará en estarlo. En algunos de mis libros, como Sucedió en en Wall Street o su segunda parte, titulada ahora Historias curiosas de loss negocios, lo explico. El mundo de la empresa es una carrera constante de fondo. Solo prosperan los que se saben adaptar al entorno. Y estos son o bien los que entran nuevos en el negocio, sin las rémoras del pasado; o bien aquellos establecidos, que saben modificar su organización o tenerla preparada para hacer los cambios oportunos y necesarios en cada momento. Y eso, créanme, no es nada fácil. No es nada fácil transformar una compañía informática como Apple en un gigante que ha transformado la industria musical. Creánme. No lo es.

jueves, 24 de diciembre de 2009

De las 'puntocom' a Lehman Brothers

¿No hemos aprendido nada? Un rápido examen a los acontecimientos de la última década, la primera del tercer milenio, refleja que, en materia de crisis, parece que no aprendemos. Casi comenzamos el aún vigente periodo de dos lustros con el estallido de la burbuja de las empresas tecnológicas en marzo del 2001. Muchas desaparecieron, pero quedan algunas, como Yahoo! o Google, que, tras 11 años de vida, es el actual poder dominante. Lo preocupante es que en 1998 habíamos caído y, por suerte, habíamos salido, de la debacle del Long Term Capital Management (LTCM), fondo altamente especulativo del que formaban parte incluso premios Nobel de Economía. Pero es que en el 2008, justo 10 años después de LTCM y siete después que la caída tecnológica, se produjo la que, hasta ahora, se ha calificado como la peor crisis económica de la historia o, si queremos, la única comparable desde el crack de 1929. Entre otros efectos, tras la caída de Lehman Brothers, ha supuesto la desaparición de la otrora superpoderosa banca de inversión. Espero equivocarme, pero nuestra capacidad de tropezar y con piedras cada vez mayores parece no tener límites y la de acabar pagando entre todos una factura por una fiesta de la que solo disfrutaron unos cuantos, también. Como el crecimiento desbocado, las crisis tienen sus ciclos. Y estos cada vez son más cortos, como lo es también la vida de las empresas que dominan: Microsoft, un invento de los años 80, tiene poder, pero lo ha visto reducido por el creciente liderazgo de una empresa, Google, que se fundó hace 11 años. Y hay más ejemplos, como Facebook, etcétera, etcétera. Si las cosas no cambian, nos espera una nueva década en la que a las etapas de bonanza les seguirán momentos de caída que, como no podía ser de otra forma, nos parecerán los peores de la historia. Eso será mientras los padecemos porque después, una vez recuperados del desastre, recobramos fuerzas y perdemos rápidamente la memoria para acabar de nuevo en un desastre. Todo esto forma parte consustancial del capitalismo, uno de los sistemas con más capacidad de regenerarse. Ya lo decía John Kenneth Galbraith: "la memoria financiera no dura más de 20 años". Muchos menos diría yo. Si no, al tiempo.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Más peaje fiscal para el ahorro

Quedan pocos días para aprovechar que la tributación del ahorro es del 18%. A partir del 1 de enero, éste estará gravado con el 19% y el 21% a partir de los 6.001 euros. No es de extrañar, por tanto, que muchas compañías paguen el dividendo a cuenta de los resultados de este año este mismo mes y no en enero, como es habitual. No olvidemos, de todas formas, que, en el caso de los dividendos, los primeros 1.500 euros están exentos y en esa situación se encuentran la gran mayoría de los contribuyentes. Otra cosa son los depósitos y cuentas. Como uno puede determinar el momento y la cuantía de sus plusvalías, los fondos de inversión ganan atractivo a costa de las imposiciones bancarias. En todo caso, no hay que perder de vista ni el horizonte temporal --¿cúando vamos a necesitar el dinero?-- ni la rentabilidad. A lo mejor resulta más a cuenta pagar algo más de impuestos pero obtener un mayor rendimiento. Cada persona es un mundo y cada uno sabe la tolerancia que tiene al riesgo y tienen que hacer sus propios números. O pedir que se los hagan. No lo olviden.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Sol en el techo

A pesar de su intensa potencia, apenas usamos el sol para generar electricidad en todas sus posibilidades. El Gobierno de la Generalitat de Catalunya ha encontrado una vía que puede resultar muy interesante. Ya empezó con las cubiertas de la Fira de Barcelona y ahora, a través de la empresa pública ICF Equipaments, ha adjudicado el concurso para la construcción y mantenimiento de placas fotovoltaicas en los techos de 108 escuelas públicas a AV Soltaica. Se trata de una empresa en la que participan una filial de la constructora Vicsa y la firma especializada en eficiencia energética Aplir, además de una persona gran concoedora de las energías renovables como Jaume Morrón. El proyecto forma parte del pacto por la competitividad firmado por la Generalitat y diversos agentes políticos, sociales y sindicales. Además de emplear espacios que de otra forma estarían ociosos, las instalaciones se encuentran cerca de zonas donde es posible evacuar la energía generada a la red general sin grandes inversiones en infraestructuras. Esa será una vía de fomento de la energía solar con muchas posibilidades. Pnesemos en las cubiertas de grandes naves industriales y otros grandes equipamientos. La Generalitat ya lo ha pensado. No se puede esperar que genere grandes volúmenes porque la energía solar fotovoltaica requiere mucho espacio para generar un solo megawatio (MW), pero sí que puede contribuir a llegar a los objetivos que se han marcado con esta fuente energética y a los que se incluyen en la actualización del plan de la energía de Catalunya, que apuesta sobretodo por el ahorro y la eficiencia energética, es decir, por generar la misma o igual energía para obtener mucha más producción. El proyecto que se pone ahora en marcha, mediante el que AV Soltaica pagará un canon por uso de espacio durante un periodo de entre 20 y 25 años, supone una inversión de unos 10 millones de euros y aportará la electricidad que consumen el equivalente a 1.200 familias. Algo es algo en el camino hacia la producción de energía más limpia y la sostenibilidad en el que el Ejecutivo catalán se había quedado muy rezagado.

viernes, 11 de diciembre de 2009

¿Y quién juzga a Standard & Poor's?

No seré yo quien juzgue a una agencia de calificación crediticia como Standard % Poor's (S%P), que ha vuelto a dar un toque de atención a España por su déficit ¿Pero no eran estas compañías las que, sin rubor alguno, certificaban como de calidad los activos tóxicos que propiciaron al mayor crisis financiera mundial desde 1929? Como alerta para que el Gobierno se ponga las pilas y establezca compromisos creíbles y comprobables para reducir la sangría que sufren las cuentas públicas no está mal. Pero ¿acaso alguien juzga a S&P? ¿Quién la regula? Podríamos incluso convenir que, quizás, no fue la agencia que más ingresos obtuvo con la certificación de activos que luego resultaron tóxicos, pero relativicemos las cosas. Su palabra no es ley, aunque sí debe servir de advertencia, especialmente para el Gobierno, que ha de ser el garante de la solvencia de la deuda del país. Es cierto que la tendencia de las cuentas públicas no es buena, pero tampoco es menos cierto que la deuda pública en relación al conjunto de la economía, aunque con tendencia a incrementarse, está unos 20 puntos por debajo de la media de la Unión Europea (UE).

lunes, 7 de diciembre de 2009

El clima de Copenhague

No lo esperemos todo de Copenague. Es posible que no se alcancen grandes acuerdos o incluso, siendo extremadamente optimistas, es posible que los haya. En cualquier caso, es preciso que se discuta la cuestión del cambio climático a escala global y que se decidan actuaciones para desacelerar el deterioro del medio ambiente, por vagas que estas sean. Es imprescindible que exista un marco mundial. Ahora bien, eso es necesario, pero no suficiente, como lo demuestra el escaso efecto, en términos de reducciones de las emisiones de gases de efecto invernadero, el protocolo de Kyoto de 1992. Los gobiernos no hicieron en casa lo que se comprometieron a hacer fuera de ella. En todo caso, peor hubiera sido que no hubiera existido ese compromiso. Copenague es la ocasión para perfeccionar el marco global, asumiendo que la actuación concreta ha de ser a escala local, que cada estado debe ser lo suficientemente inteligente y a la vez valiente para implementar medidas adecuadas para su país y que paralelamente sean efectivas y eficientes. Lo primero, porque es imprescindible frenar el deterioro del medio ambiente y lo segundo, porque hay que hacer un buen uso del dinero público para que los contribuyentes perciban la importancia de que una parte de sus fondos vayan a estimular modos de hacer más sostenibles y que, por tanto, lo apoyen e incluso lo reclamen. Los gobiernos deben pasar de las declaraciones de intenciones o los estímulos que se acaban convirtiendo en ayudas para la especulación --véase el caso de la energía solar en España-- a los incentivos bien dirigidos. Y no solo en materia de producción de energía verde si no --y en ésto sí que se ha hecho poco-- en el terreno del ahorro y la eficiencia. Si se produce con menos polución y además se precisan menos cantidad de kilovatios para hacer lo mismo o más, se habrá empezado a ganar la batalla. Pero, seamos conscientes, queda mucho camino por recorrer. En todo caso, este se hará mucho más corto si el consenso sobre la necesidad de actuar es verdaderamente global. Si es así, el 1% de coste a escala de la economía mundial que se necesitaría hoy para paliar los efectos del cambio climático serían suficientes ¿Acaso no han corrido todos los gobiernos para salvar a la banca con recursos equivalentes al 5% del producto interior bruto mundial (PIB)? Pues simplemente se trata de que se conciencien en la misma medida que lo están sobre la importancia del sector financiero. Aunque solo se logre eso se podrá decir que con Copenhague ha cambiado el clima. Y para bien, claro.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Sostenibilidad por ley

Como catálogo de buenas intenciones se puede decir que la ley de la economía sostenible es correcta. Pero ¿se puede modificar el modelo económico mediante una norma o un conjunto de ellas? Es tal la tradición burocrática de este país que los gobernantes -- los de ahora y los anteriores-- tienden a pensar que basta con regular para que se produzca un milagro que acabe con la crisis. Bien estará sin algunas de las medidas desperdigadas por el texto propuesto por el Gobierno sirven para aumentar la eficiencia ni que sea de la Administración. Es una propuesta que incluye desde desgravaciones fiscales hasta medidas destinadas al ahorro energético o a reducir la morosidad. Nadie duda de que los incentivos desde bien dirigidos desde el sector público pueden estimular deterimadas actuaciones o actividades y también pueden porovocar lo contrario (¿Qué produjo si no la desgravación por la compra de vivienda?) ¿Quién se puede oponer, de entrada, a algunos de los principios que propone la norma? Tampoco sirve de mucho la demagocia que pueda practicar la oposición. No olvidemos que el modelo basado en la construcción se disparó y afianzó con el PP en el Ejecutivo. En todo caso, lo que es indudable es que los cambios profundos requieren modificaciones de la misma magnitud e incluso más, en el sistema educativo, en las infraestructuras en una mayor potenciación de la innovación... Difícilmente se pueden llevar a cabo mediante grandes declaraciones de intenciones. En fin, requieren de un modelo planificado, bien meditado y madurado, como los buenos vinos. Ah! Y a poder ser, totalmente consensuado. En algunas autonomías lo han logrado. Se han marcado una estrategia pactada para muchos años, al margen de coyunturas electorales ¿Podrá eso ser así a nivel de España?

miércoles, 25 de noviembre de 2009

¿La presión fiscal?: baja, pero ya subirá...

No salten de alegría porque igual que todo lo que sube acaba bajando, también lo que cae acaba yendo hacia arriba, como si de una pelota de goma se tratara. Eso es lo que sucederá con la presión fiscal, ya que el año que viene subirá el IVA y otros gravámenes, como los que recaen sobre los rendimientos del capital. En España, el año pasado los ingresos tributarios cayeron hasta suponer el 33% de la economía --frente a más del 37% en el 2007--. Y eso no fue porque el Gobierno bajara los impuestos para estimular una economía en crisis, ya que más bien actuó por la vía del gasto; sino por el drástico desplome de la recaudación. También hay que admitir que algo parecido, pero con el aumento de los ingresos, sucedía cuando la economía iba a todo gas. El Estado ingresaba más, pero no porque aumentara los gravámenes --aunque a veces los hacía sigilosamente al no adecuar las tarifas a la inflación--, sino porque una mayor actividad económica generaba más recaudación. En todo caso, en las empresas, cuando caen los ingresos, las estructuras se ajustan al nuevo escenario. Y eso suele acabar afectando a los trabajadores en forma de despidos, prejubilaciones y otras medidas laborales, sean temporales, contatados a media jornada, por horas o incluso fijos ¿Qué pasa con las Administraciones? Pues que a pesar de ingresar mucho menos -- una caída de la facturación en términos de empresa-- mantiene o aumenta sus plantillas y se ajusta poco el cinturón, o esa es la impresión que da ¿Será porque tiene que prestar más servicios? ¿Crece realmente su productividad? Espero que así sea, pero, en todo caso esto es lo suficentemente trascendente como para el comentario completo de otro día.

martes, 17 de noviembre de 2009

Herencias pesadas

Catalunya es una de las comunidades autónomas en las que en la actualidad resulta más costoso recibir una herencia por la elevada carga que supone el impuesto de sucesiones. Esa es una cuestión que los miembros del tripartito --al menos dos, el PSC y ERC-- pretenden mejorar. Un mismo acto paga hoy un máximo del 9% si se recibe en forma de donación --es decir transmisión inter vivos-- y puede llegar a más del 32% si se percibe como un legado, es decir como una transmisión mortis causa. Eso no tiene ni pies ni cabeza, a no ser que se pretenda estimular abiertamente las donaciones en contra de las herencias o si todo el mundo fuera lo suficientemente autónomo y libre para elegir la opción. Y de esa posibilidad solo disfrutan las rentas más altas. En resumen: Hay que acabar con una situación de total injusticia. No se trata de suprimir un gravamen que puede tener una función redistributiva y contra cuya desaparición se han manifestado algunas de las mayores fortunas del mundo, pero sí de convertirlo en un tributo más justo y equitativo. No se trata de que los familiares lejanos o los amigos próximos puedan heredar sin cargas y obtener dinero o patrimonio sin ningún tipo de esfuerzo, pero sí de que lo puedan hacer los parientes más próximos y con los bienes más esenciales. Hoy solo pagan este elevado gravamen las rentas bajas y medias ¿Tiene eso algún sentido?

jueves, 5 de noviembre de 2009

Emprendedor, empresario y directivo

No nos confudamos. Una cosa es un emprendedor, otra un empresario
y otra, un directivo. Últimamente se suelen mezclar los términos. El primero es alguien con capacidad innata o adquirida de ingeniar, de tener ideas que pueden transformarse en productos o servicios comercializables. El segundo, el empresario, puede o no contar con el primer rasgo, pero sí que tiene aguante e interés por mantener su proyecto y, si puede ser, cedérselo a sus descendientes. El tercero, el directivo, es quien gestiona, con un salario de lujo o no, y que actúa, téoricamernte, por cuenta del propietario o los accionistas. No es común tener la suerte de poseer las tres características, aunque hay algunos casos. En la actualidad han cobrado mucho protagonismo los directivos y gestores que, en muchos casos, controlan las empresas como si fueran suyas. Y no lo son. Lo denunció recientemente Carlos March, descendiente de Juan March y una de las grandes fortunas de España. Denunció "el extraño entramado de poder" en las compañías, en las que mandan ejecutivos y directivos al margen del consejo de administración y de unos accionistas con escaso sentido de la propiedad y que, en su día, John Kenneth Galbraith bautizó con el nombre de tecnoestructura. Y es que, no nos engañemos, no suelen ser iguales ni tienen por qué ser coincidentes los intereses de quienes se juegan su dinero --empresarios-- que el de aquellos que, pese a que aparenten estar volcados en su compañía, están especialmente pendientes de los réditos que pueden sacar mediante bonos y primas. Como tampoco es igual el interés de un accionista implicado y con vocación de permanencia que el de uno que no espera más que una fuerte revalorización de sus títulos para hacer caja. No es lo mismo.

lunes, 26 de octubre de 2009

Subir impuestos sin que se note

Lo decía hace unos meses y lo reitero: Llegan épocas de subidas de impuestos. Los estados no tienen otro remedio para cuadrar sus cuentas, mermadas por los efectos de la crisis. Y la mejor herramienta es el IVA y los tributos que gravan el consumo, como constata el último informe global de la consultora KPMG. Son tal vez los impuestos más invisibles. Una vez que se aplica la subida, tras el enojo inicial, ésta es absorbida por el mercado y por los consumidores. En España está prevista un alza de dos puntos en el tipo general del IVA, del 16% al 18%, y de uno en el tipo reducido, del 7% al 8%, a partir de julio. La necesidad de ingresar que tienen los estados deja en un segundo plano el debate ideológico entre los impuestos directos --aquellos que tienen en cuenta la renta del contribuyente-- y los indirectos --aquellos que se pagan independientemente de la renta del afectado--. Es indudable que supone mucho más una subida de dos puntos para alguien que gana 1.000 euros y tiene que gastarlos casi todos para sobrevivir que para alguien con unas renta superiores a 100.000 euros y, por tanto, con capacidad para ahorrar. Pero necesidad obliga. Los gobiernos requieren fondos y, en todo caso, en su mano está, establecer mecanismos para que paguen más quienes más tienen --por ejemplo mediante una lucha contra el fraude mucho más eficaz o evitando que quienes tienen más posibilidades de una buena asesoría se mofen del resto de mortales--. Ese sí que es, todavía, un rasgo ideológico.

martes, 20 de octubre de 2009

Millet y el buen abogado

Que se lo digan al expresidente del Palau de la Música, Fèlix Millet: Donde esté un buen abogado... La estrategia de su defensa, diseñada por Pau Molins, ha sido esencial para librarse de la cárcel, al menos por ahora, después de declarar y tras haber admitido que se había apropiado de dinero ajeno. Básico. Distraigo unos euros por aquí, otros por allí o los tomo prestados sin fecha de devolución y luego, con una parte de eso, me pago un buen abogado que me librará de las penurias que pasaría un delincuente de poca monta. El sistema no acaba de funcionar. Nadie entiende que alguien que ha aceptado por escrito que se metió en el bolsillo unos fondos importantes de la institución que presidía campe por la calle a sus anchas. Seguro que si hubiera robado un bolso las cosas serías distintas. Como ya he dicho en alguna ocasión, Millet, como el monumental estafador Bernard Madoff, es un síntoma de que las cosas no funcionan como debieran en esta economía de mercado que tantos disgustos nos está dando desde hace más de un año. Y lo que ha sucedido después de su primera declaración casi tres meses después de que los Mossos d'Esquadra entraran a registrar el Palau --es decir, nada--, también lo es.