Veamos. Estamos muy centrados en generar y producir más y más energía. Unos defienden la nuclear, otros las renovables, otros una mezcla de todas. Y apenas se hacen esfuerzos en mejorar el ahorro y la eficiencia, que es algo que tanto reclamamos en el conjunto de la economía --la productividad--. El presidente de Ros Roca, Ramon Roca, denunciaba hace unos días en una jornada en Esade que se apenas se dedican el 7% de los recursos a investigar en eficiencia mientras que se destinan el 49% de los fondos a hacerlo en energías renovables. Y no criticaca a las renovables, pero sí esa descompensación en la sestrategias inversoras ¿No estamos limitando mucho nuestras posibilidades? También lo decía en un artículo este fin de semana el reponsable de Schneider Electric para Europa, Oriente, África y Suramérica, Julio Rodríguez. Es un auténtico lujo prescindir de esta variable que puede resultar esencial, no solo para reducir las emisiones de gases, sino para obtener más energía con igual o menos consumo. Eso es eficiencia y con una apuesta clara por ello se puede dar un fuerte impulso a una industria autóctona y con elevado valor añadido. Haberla, hayla. ¿Acaso no es ese uno de los objetivos que perseguimos?lunes, 22 de febrero de 2010
Eficiencia más que producción energética
Veamos. Estamos muy centrados en generar y producir más y más energía. Unos defienden la nuclear, otros las renovables, otros una mezcla de todas. Y apenas se hacen esfuerzos en mejorar el ahorro y la eficiencia, que es algo que tanto reclamamos en el conjunto de la economía --la productividad--. El presidente de Ros Roca, Ramon Roca, denunciaba hace unos días en una jornada en Esade que se apenas se dedican el 7% de los recursos a investigar en eficiencia mientras que se destinan el 49% de los fondos a hacerlo en energías renovables. Y no criticaca a las renovables, pero sí esa descompensación en la sestrategias inversoras ¿No estamos limitando mucho nuestras posibilidades? También lo decía en un artículo este fin de semana el reponsable de Schneider Electric para Europa, Oriente, África y Suramérica, Julio Rodríguez. Es un auténtico lujo prescindir de esta variable que puede resultar esencial, no solo para reducir las emisiones de gases, sino para obtener más energía con igual o menos consumo. Eso es eficiencia y con una apuesta clara por ello se puede dar un fuerte impulso a una industria autóctona y con elevado valor añadido. Haberla, hayla. ¿Acaso no es ese uno de los objetivos que perseguimos?
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miércoles, 17 de febrero de 2010
Obamatomic...
El presidente de EEUU, Barack Obama, se había convertido hasta ahora en la gran esperanza para el desarrollo de las energías renovables, con su apuesta por crecer con la eólica, solar... Todo aquello que sonara a verde y limpio. Pocos esperaban que se transformara en el revitalizador de las centrales nucleares. Con el anuncio de apoyos financieros para la construcción de la primera de estas instalaciones en EEUU desde hace 30 años, da alas a una industria que se encontraba decaída y estancada tecnológicamente desde hace muchos años. Bajo el pretexto de que su país no puede quedar en manos de terceros para tener energía, se ha liado al manta a la cabeza y ha optado por revitalizar una industria cuyos orígenes fueron militares, no lo olvidemos. En el Financial Times ya han bautizado al presidente de EEUU como Obamatomic. No es de extrañar. Su decisión resulta polémica, aunque se haya referido a la necesidad de invertir en la solución del problema de los resíduos. Aquí tienes su discurso textual para verlo. Aunque la nuclear sea una energía eficiente --funciona más del 90% de los días, a diferencia del viento, el sol o los ciclos combinados de gas-- y no emite demasiada contaminación, genera unos desperdicios que son peligrosos por miles de años. Esa es una hipoteca que habría que tener en cuenta a la hora de tomar una decisión ¿No sería tal vez más adecuado volcar recursos en fuentes energéticas menos peligrosas potencialmente, aunque menos eficientes de entrada y, mientras, investigar también como acabar con los resíduos radiactivos de las centrales existentes. Y otra, cosa, estimular la eficiencia y el ahorro. Sé que la nuclear es la energía que puede solventar los problemas de escasez y dependencia exterior de forma más rápida, pero ¿es la forma más solidaria de cara a las generaciones futuras? Discutámoslo al menos.
viernes, 12 de febrero de 2010
¿Qué o quiénes son los mercados?
Han cobrado mucho protagonismo en las últimas semanas. Que si el mercado ésto, que si lo otro... Es el protagonista, el que mueve los hilos y el que puede hacer que un país despegue o se tamblee. El mercado no es más que la suma de intereses individuales encarnados por personas que representan a bancos, entidades financieras e inversores institucionales. Mueven el dinero de un lado al otro en busca de rentabilidad impulsados por la apertura de barreras que suponen la globalización y las tecnologías de la información. Por ello, si no están convencidos de lo que ven, se marchan, sin más. Lo primero que hay que darles es credibilidad y sensación de seguridad, porque no hay nada más temeroso que el dinero. El Gobierno español puede hablar de complots o de manías persecutorias, pero ¿no será que no ofrece suficientes garantías de credibilidad? Los mercados carecen de sentimientos y ni siquiera tienen muchas predilecciones por unos gobiernos u otros. Lo que persiguen es rentabilidad y sensación de seguridad. Si no se les ofrecen estas garantías, simplemente se marchan.
lunes, 8 de febrero de 2010
Culpables y cómplices de la crisis
Sé que lo que voy a decir puede sorprender. Lo fácil y rápido es echar a la banca toda la culpa de lo que sucede. Es evidente que son unos de los principales responsables, sino los principales, de la debacle financiera que condujo finalmente a una crisis global. Pero no es menos cierto que las cosas se producen no solo por la acción de unos sino también por la omisión de otros. También los reguladores y los gobiernos, que miraron hacia otra parte mientras se hinchaba la burbuja, tienen su parte (importante) de culpa ¿Acaso la búsqueda de los beneficios no es el objetivo de toda empresa en un marco capitalista? Pues también lo es para los bancos. En eso no defraudaron a sus accionistas y, en especial, a sus directivos, que cobraban en función de los resultados obtenidos. El marco de incengivos estaba diseñado en ese sentido. Y nadie decía nada. Lo recuerda el Nobel de Economía Joseph Stiglitz en su último líbro, Freefall (Caída libre). Y no es precisamente una persona que se distinga por las alabanzas a la banca y al funcionamiento actual del sistema financiero. Tal vez otra gallo hubiera cantado si se les hubieran impuesto unas reglas de funcionamiento y de control mucho más rígidas y no se hubieran permitido unos incentivos de resultados tan perversos. Pero, al contrario, todo el mundo hacía la vista gorda cuando la nave económica iba a todo trapo. Nadie quería afrontar la problemática de ralentizar un crecimiento que, pese a resultar excesivo, daba la impresión de riqueza general. Claro que hay culpables de la crisis --desde los bancos hasta las agencias de calificación de riesgos--, pero, no lo olvidemos, también hay cómplices. Ahora es el momento de resolverlo mediante una regulación que redireccione los incentivos y que prime la solvencia. Y no parece que se esté mucho por esa labor.
martes, 2 de febrero de 2010
Lo desable y lo posible en economía
Hay una gran diferencia entre lo deseable y lo posible. El Fondo Monetario Internacional (FMI), como en su día ya dijo también el Nobel de Economía Paul Krugman, afirma que lo que España tendría que hacer es bajar los salarios entre el 15% y el 20% para adaptarse a su nueva realidad. Así ganaría competitividad. Será un principio científico. No lo dudo. También lo es que retrasar la edad de jubilación abarata la factura de la Seguridad Social o que aún la reduce más hacer desaparecer las prestaciones públicas. Pero, señores defensores del liberalismo a ultranza --sí, sí, esos que, cuando se desató la crisis defendieron que había que salvar a la banca con el dinero de todos-- una cosa es lo deseable y otra lo posible. Los libros y las pizarras lo aguantan todo, pero la realidad es más bien compleja. Está formada por sociedades con individuos y colectivos variopintos y con muy distintos intereses. También parecía infalible el Long Term Capital Management (LTCM), un fondo altamente especulativo del que formaban parte dos premios Nobel de Economía. La teoría en la que se basaba era indiscutible, pero tropezó con un inconveniente: la realidad, de la que forman parte variables imprevisibles como fue, en ese caso, la crisis de la deuda rusa que provocó el colapso de ese invento tan perfecto de antemano. Pues lo mismo sucede con las grandes reformas económicas: la teoría no tiene en cuenta más que lo deseable. Lo más hábil, creo yo, es una buena combinación que tenga también en cuenta lo posible. Y eso solo se logra con propuestas consensuadas y negociadas con todos los agentes sociales. Eso sí, con mucha responsabilidad por parte de todos y también, por supuesto, con muy poca demagogia.
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lunes, 25 de enero de 2010
Endeudamiento público ¿sin límite?
Tarde o temprano, las deudas hay que saldarlas. Las comunidades autónomas están ahogadas por una losa en forma de endeudamiento que alcanzaba en septiembre pasado los 19.000 millones de euros, según los datos del Banco de España. Catalunya encabeza la clasificación con casi 6.000 millones y le sigue la comundiad valenciana, con 4.157 millones y Madrid, con 3.911 millones. Es evidente que el sistema de financiación autonómica no ha funcionado, sea por escasez de ingresos o bien por exceso de gastos. Algo hay que hacer para frenar esta sangría que los indicadores de cierre del 2009 y las previsiones para el 2010 no hacen más pronosticar al alza. Y, como todos sabemos, o bien la Administración central inyecta más recursos --algo difícil cuando se encuentra acuciada por un déficit monumental-- o bien se suben más impuestos --algo poco probable en año electoral. En Catalunya, por ejemplo se celebrarán comiciones en otoño-- o se recortan gastos, pero ¿cuáles? Tal vez es más una cuestión de gastar de forma más eficiente, que, en el fondo, es algo que habría que exigir a cualquier Administración. Sería una auténtica demostración de higiene democrática, pero eso, claro, supondría menos cargos, menos asesores, menos organismos que nos se sabe muy bien para qué sirven... En definitiva, menos derroche ¿No es acaso eso lo que hacemos las familias cuando nos aumentan las deudas?
martes, 19 de enero de 2010
Paro ¿Hasta cuándo?
Seamos realistas. El problema del paro es una cuestión de larga duración. Lo recordaba el otro día el profesor de IESE, Juan José Toribio. En 1995, la tasa de desempleo alcanzó su máximo, por encima del 22%. En 1993 ya se encontraba en ese nivel. No fue hasta 2007, 11 años después del récord, que se situó en su nivel mínimo, el 8,3%. Ahora la tasa de paro está entorno al 20%. Si nos fijamos en las pautas del pasado, las noticias no son buenas. No es que el pasado tenga que repetirse de forema milimétrica, pero los datos no dan mucho pie al optimismo. Basándonos en los casos anteriores, el desempleo no llegará a su mínimo hasta el 2021 y no bajará hasta cotas del 10% hasta el 2016. Solo un crecimiento económico muy rápido e intenso podría romper estos pronósticos. Pero, tal como está la situación, por ahora, parece que eso es poco probable. Para que se genere empleo, el producto interior bruto (PIB) español debe crecer el 3% o el 4%, unas tasas que, en la actualidad, son poco probables y que no volverán hasta dentro de un tiempo --este año aún registraremos retrocesos del PIB en términos trimestrales al menos durante la primera mitad del ejercicio--. Es evidente que hacen falta medidas de estímulo económico muy potentes y de revolución del mercado laboral, en vez limitarse a esperar que el viento empiece a soplar a favor. Y para eso, una vez hecho un diagnóstico consensuado, tienen que darse pasos acordados por el máximo número posible de partidos y agentes económicos y sociales. Seguro que eso contribuiría a llegar a unos niveles de desempleo más decentes y en un plazo de tiempo mucho más corto.
jueves, 7 de enero de 2010
Nuevos años, nuevos negocios
Me comentaba el otro día el responsable de un diario que es cierto lo de la crisis. "Todos sabemos que el negocio está en crisis y que hay quereinventar o crear uno nuevo, pero nadie sabe cuál es este", decía. Y tiene razón. Los modelos de negocio, como los gustos, las modas o los años, pasan y cambian. El problema es dar con el que funciona. Que se lo digan si no a la industria de la música, en especial a las discográficas o a las agencias de viajes o... Siempre habrá quien lo hará mejor que los establecidos. Google tiene apenas 12 años y ya es un auténtico problema para Microsoft, que tiene unos 30 y, en su día, fue un reto para la establecida IBM. Quien se crea que ha dado con la piedra filosofal y que puede vivir de rentas, sin modificar los ejes esenciales ni los complementarios de su negocio tal vez no está aún muerto, pero no tardará en estarlo. En algunos de mis libros, como Sucedió en en Wall Street o su segunda parte, titulada ahora Historias curiosas de loss negocios, lo explico. El mundo de la empresa es una carrera constante de fondo. Solo prosperan los que se saben adaptar al entorno. Y estos son o bien los que entran nuevos en el negocio, sin las rémoras del pasado; o bien aquellos establecidos, que saben modificar su organización o tenerla preparada para hacer los cambios oportunos y necesarios en cada momento. Y eso, créanme, no es nada fácil. No es nada fácil transformar una compañía informática como Apple en un gigante que ha transformado la industria musical. Creánme. No lo es.
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jueves, 24 de diciembre de 2009
De las 'puntocom' a Lehman Brothers
¿No hemos aprendido nada? Un rápido examen a los acontecimientos de la última década, la primera del tercer milenio, refleja que, en materia de crisis, parece que no aprendemos. Casi comenzamos el aún vigente periodo de dos lustros con el estallido de la burbuja de las empresas tecnológicas en marzo del 2001. Muchas desaparecieron, pero quedan algunas, como Yahoo! o Google, que, tras 11 años de vida, es el actual poder dominante. Lo preocupante es que en 1998 habíamos caído y, por suerte, habíamos salido, de la debacle del Long Term Capital Management (LTCM), fondo altamente especulativo del que formaban parte incluso premios Nobel de Economía. Pero es que en el 2008, justo 10 años después de LTCM y siete después que la caída tecnológica, se produjo la que, hasta ahora, se ha calificado como la peor crisis económica de la historia o, si queremos, la única comparable desde el crack de 1929. Entre otros efectos, tras la caída de Lehman Brothers, ha supuesto la desaparición de la otrora superpoderosa banca de inversión. Espero equivocarme, pero nuestra capacidad de tropezar y con piedras cada vez mayores parece no tener límites y la de acabar pagando entre todos una factura por una fiesta de la que solo disfrutaron unos cuantos, también. Como el crecimiento desbocado, las crisis tienen sus ciclos. Y estos cada vez son más cortos, como lo es también la vida de las empresas que dominan: Microsoft, un invento de los años 80, tiene poder, pero lo ha visto reducido por el creciente liderazgo de una empresa, Google, que se fundó hace 11 años. Y hay más ejemplos, como Facebook, etcétera, etcétera. Si las cosas no cambian, nos espera una nueva década en la que a las etapas de bonanza les seguirán momentos de caída que, como no podía ser de otra forma, nos parecerán los peores de la historia. Eso será mientras los padecemos porque después, una vez recuperados del desastre, recobramos fuerzas y perdemos rápidamente la memoria para acabar de nuevo en un desastre. Todo esto forma parte consustancial del capitalismo, uno de los sistemas con más capacidad de regenerarse. Ya lo decía John Kenneth Galbraith: "la memoria financiera no dura más de 20 años". Muchos menos diría yo. Si no, al tiempo.
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lunes, 21 de diciembre de 2009
Más peaje fiscal para el ahorro
Quedan pocos días para aprovechar que la tributación del ahorro es del 18%. A partir del 1 de enero, éste estará gravado con el 19% y el 21% a partir de los 6.001 euros. No es de extrañar, por tanto, que muchas compañías paguen el dividendo a cuenta de los resultados de este año este mismo mes y no en enero, como es habitual. No olvidemos, de todas formas, que, en el caso de los dividendos, los primeros 1.500 euros están exentos y en esa situación se encuentran la gran mayoría de los contribuyentes. Otra cosa son los depósitos y cuentas. Como uno puede determinar el momento y la cuantía de sus plusvalías, los fondos de inversión ganan atractivo a costa de las imposiciones bancarias. En todo caso, no hay que perder de vista ni el horizonte temporal --¿cúando vamos a necesitar el dinero?-- ni la rentabilidad. A lo mejor resulta más a cuenta pagar algo más de impuestos pero obtener un mayor rendimiento. Cada persona es un mundo y cada uno sabe la tolerancia que tiene al riesgo y tienen que hacer sus propios números. O pedir que se los hagan. No lo olviden.
sábado, 12 de diciembre de 2009
Sol en el techo
A pesar de su intensa potencia, apenas usamos el sol para generar electricidad en todas sus posibilidades. El Gobierno de la Generalitat de Catalunya ha encontrado una vía que puede resultar muy interesante. Ya empezó con las cubiertas de la Fira de Barcelona y ahora, a través de la empresa pública ICF Equipaments, ha adjudicado el concurso para la construcción y mantenimiento de placas fotovoltaicas en los techos de 108 escuelas públicas a AV Soltaica. Se trata de una empresa en la que participan una filial de la constructora Vicsa y la firma especializada en eficiencia energética Aplir, además de una persona gran concoedora de las energías renovables como Jaume Morrón. El proyecto forma parte del pacto por la competitividad firmado por la Generalitat y diversos agentes políticos, sociales y sindicales. Además de emplear espacios que de otra forma estarían ociosos, las instalaciones se encuentran cerca de zonas donde es posible evacuar la energía generada a la red general sin grandes inversiones en infraestructuras. Esa será una vía de fomento de la energía solar con muchas posibilidades. Pnesemos en las cubiertas de grandes naves industriales y otros grandes equipamientos. La Generalitat ya lo ha pensado. No se puede esperar que genere grandes volúmenes porque la energía solar fotovoltaica requiere mucho espacio para generar un solo megawatio (MW), pero sí que puede contribuir a llegar a los objetivos que se han marcado con esta fuente energética y a los que se incluyen en la actualización del plan de la energía de Catalunya, que apuesta sobretodo por el ahorro y la eficiencia energética, es decir, por generar la misma o igual energía para obtener mucha más producción. El proyecto que se pone ahora en marcha, mediante el que AV Soltaica pagará un canon por uso de espacio durante un periodo de entre 20 y 25 años, supone una inversión de unos 10 millones de euros y aportará la electricidad que consumen el equivalente a 1.200 familias. Algo es algo en el camino hacia la producción de energía más limpia y la sostenibilidad en el que el Ejecutivo catalán se había quedado muy rezagado.
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viernes, 11 de diciembre de 2009
¿Y quién juzga a Standard & Poor's?
No seré yo quien juzgue a una agencia de calificación crediticia como Standard % Poor's (S%P), que ha vuelto a dar un toque de atención a España por su déficit ¿Pero no eran estas compañías las que, sin rubor alguno, certificaban como de calidad los activos tóxicos que propiciaron al mayor crisis financiera mundial desde 1929? Como alerta para que el Gobierno se ponga las pilas y establezca compromisos creíbles y comprobables para reducir la sangría que sufren las cuentas públicas no está mal. Pero ¿acaso alguien juzga a S&P? ¿Quién la regula? Podríamos incluso convenir que, quizás, no fue la agencia que más ingresos obtuvo con la certificación de activos que luego resultaron tóxicos, pero relativicemos las cosas. Su palabra no es ley, aunque sí debe servir de advertencia, especialmente para el Gobierno, que ha de ser el garante de la solvencia de la deuda del país. Es cierto que la tendencia de las cuentas públicas no es buena, pero tampoco es menos cierto que la deuda pública en relación al conjunto de la economía, aunque con tendencia a incrementarse, está unos 20 puntos por debajo de la media de la Unión Europea (UE).
lunes, 7 de diciembre de 2009
El clima de Copenhague
No lo esperemos todo de Copenague. Es posible que no se alcancen grandes acuerdos o incluso, siendo extremadamente optimistas, es posible que los haya. En cualquier caso, es preciso que se discuta la cuestión del cambio climático a escala global y que se decidan actuaciones para desacelerar el deterioro del medio ambiente, por vagas que estas sean. Es imprescindible que exista un marco mundial. Ahora bien, eso es necesario, pero no suficiente, como lo demuestra el escaso efecto, en términos de reducciones de las emisiones de gases de efecto invernadero, el protocolo de Kyoto de 1992. Los gobiernos no hicieron en casa lo que se comprometieron a hacer fuera de ella. En todo caso, peor hubiera sido que no hubiera existido ese compromiso. Copenague es la ocasión para perfeccionar el marco global, asumiendo que la actuación concreta ha de ser a escala local, que cada estado debe ser lo suficientemente inteligente y a la vez valiente para implementar medidas adecuadas para su país y que paralelamente sean efectivas y eficientes. Lo primero, porque es imprescindible frenar el deterioro del medio ambiente y lo segundo, porque hay que hacer un buen uso del dinero público para que los contribuyentes perciban la importancia de que una parte de sus fondos vayan a estimular modos de hacer más sostenibles y que, por tanto, lo apoyen e incluso lo reclamen. Los gobiernos deben pasar de las declaraciones de intenciones o los estímulos que se acaban convirtiendo en ayudas para la especulación --véase el caso de la energía solar en España-- a los incentivos bien dirigidos. Y no solo en materia de producción de energía verde si no --y en ésto sí que se ha hecho poco-- en el terreno del ahorro y la eficiencia. Si se produce con menos polución y además se precisan menos cantidad de kilovatios para hacer lo mismo o más, se habrá empezado a ganar la batalla. Pero, seamos conscientes, queda mucho camino por recorrer. En todo caso, este se hará mucho más corto si el consenso sobre la necesidad de actuar es verdaderamente global. Si es así, el 1% de coste a escala de la economía mundial que se necesitaría hoy para paliar los efectos del cambio climático serían suficientes ¿Acaso no han corrido todos los gobiernos para salvar a la banca con recursos equivalentes al 5% del producto interior bruto mundial (PIB)? Pues simplemente se trata de que se conciencien en la misma medida que lo están sobre la importancia del sector financiero. Aunque solo se logre eso se podrá decir que con Copenhague ha cambiado el clima. Y para bien, claro.
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miércoles, 2 de diciembre de 2009
Sostenibilidad por ley
Como catálogo de buenas intenciones se puede decir que la ley de la economía sostenible es correcta. Pero ¿se puede modificar el modelo económico mediante una norma o un conjunto de ellas? Es tal la tradición burocrática de este país que los gobernantes -- los de ahora y los anteriores-- tienden a pensar que basta con regular para que se produzca un milagro que acabe con la crisis. Bien estará sin algunas de las medidas desperdigadas por el texto propuesto por el Gobierno sirven para aumentar la eficiencia ni que sea de la Administración. Es una propuesta que incluye desde desgravaciones fiscales hasta medidas destinadas al ahorro energético o a reducir la morosidad. Nadie duda de que los incentivos desde bien dirigidos desde el sector público pueden estimular deterimadas actuaciones o actividades y también pueden porovocar lo contrario (¿Qué produjo si no la desgravación por la compra de vivienda?) ¿Quién se puede oponer, de entrada, a algunos de los principios que propone la norma? Tampoco sirve de mucho la demagocia que pueda practicar la oposición. No olvidemos que el modelo basado en la construcción se disparó y afianzó con el PP en el Ejecutivo. En todo caso, lo que es indudable es que los cambios profundos requieren modificaciones de la misma magnitud e incluso más, en el sistema educativo, en las infraestructuras en una mayor potenciación de la innovación... Difícilmente se pueden llevar a cabo mediante grandes declaraciones de intenciones. En fin, requieren de un modelo planificado, bien meditado y madurado, como los buenos vinos. Ah! Y a poder ser, totalmente consensuado. En algunas autonomías lo han logrado. Se han marcado una estrategia pactada para muchos años, al margen de coyunturas electorales ¿Podrá eso ser así a nivel de España?
miércoles, 25 de noviembre de 2009
¿La presión fiscal?: baja, pero ya subirá...
No salten de alegría porque igual que todo lo que sube acaba bajando, también lo que cae acaba yendo hacia arriba, como si de una pelota de goma se tratara. Eso es lo que sucederá con la presión fiscal, ya que el año que viene subirá el IVA y otros gravámenes, como los que recaen sobre los rendimientos del capital. En España, el año pasado los ingresos tributarios cayeron hasta suponer el 33% de la economía --frente a más del 37% en el 2007--. Y eso no fue porque el Gobierno bajara los impuestos para estimular una economía en crisis, ya que más bien actuó por la vía del gasto; sino por el drástico desplome de la recaudación. También hay que admitir que algo parecido, pero con el aumento de los ingresos, sucedía cuando la economía iba a todo gas. El Estado ingresaba más, pero no porque aumentara los gravámenes --aunque a veces los hacía sigilosamente al no adecuar las tarifas a la inflación--, sino porque una mayor actividad económica generaba más recaudación. En todo caso, en las empresas, cuando caen los ingresos, las estructuras se ajustan al nuevo escenario. Y eso suele acabar afectando a los trabajadores en forma de despidos, prejubilaciones y otras medidas laborales, sean temporales, contatados a media jornada, por horas o incluso fijos ¿Qué pasa con las Administraciones? Pues que a pesar de ingresar mucho menos -- una caída de la facturación en términos de empresa-- mantiene o aumenta sus plantillas y se ajusta poco el cinturón, o esa es la impresión que da ¿Será porque tiene que prestar más servicios? ¿Crece realmente su productividad? Espero que así sea, pero, en todo caso esto es lo suficentemente trascendente como para el comentario completo de otro día.
martes, 17 de noviembre de 2009
Herencias pesadas
Catalunya es una de las comunidades autónomas en las que en la actualidad resulta más costoso recibir una herencia por la elevada carga que supone el impuesto de sucesiones. Esa es una cuestión que los miembros del tripartito --al menos dos, el PSC y ERC-- pretenden mejorar. Un mismo acto paga hoy un máximo del 9% si se recibe en forma de donación --es decir transmisión inter vivos-- y puede llegar a más del 32% si se percibe como un legado, es decir como una transmisión mortis causa. Eso no tiene ni pies ni cabeza, a no ser que se pretenda estimular abiertamente las donaciones en contra de las herencias o si todo el mundo fuera lo suficientemente autónomo y libre para elegir la opción. Y de esa posibilidad solo disfrutan las rentas más altas. En resumen: Hay que acabar con una situación de total injusticia. No se trata de suprimir un gravamen que puede tener una función redistributiva y contra cuya desaparición se han manifestado algunas de las mayores fortunas del mundo, pero sí de convertirlo en un tributo más justo y equitativo. No se trata de que los familiares lejanos o los amigos próximos puedan heredar sin cargas y obtener dinero o patrimonio sin ningún tipo de esfuerzo, pero sí de que lo puedan hacer los parientes más próximos y con los bienes más esenciales. Hoy solo pagan este elevado gravamen las rentas bajas y medias ¿Tiene eso algún sentido?
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jueves, 5 de noviembre de 2009
Emprendedor, empresario y directivo
No nos confudamos. Una cosa es un emprendedor, otra un empresarioy otra, un directivo. Últimamente se suelen mezclar los términos. El primero es alguien con capacidad innata o adquirida de ingeniar, de tener ideas que pueden transformarse en productos o servicios comercializables. El segundo, el empresario, puede o no contar con el primer rasgo, pero sí que tiene aguante e interés por mantener su proyecto y, si puede ser, cedérselo a sus descendientes. El tercero, el directivo, es quien gestiona, con un salario de lujo o no, y que actúa, téoricamernte, por cuenta del propietario o los accionistas. No es común tener la suerte de poseer las tres características, aunque hay algunos casos. En la actualidad han cobrado mucho protagonismo los directivos y gestores que, en muchos casos, controlan las empresas como si fueran suyas. Y no lo son. Lo denunció recientemente Carlos March, descendiente de Juan March y una de las grandes fortunas de España. Denunció "el extraño entramado de poder" en las compañías, en las que mandan ejecutivos y directivos al margen del consejo de administración y de unos accionistas con escaso sentido de la propiedad y que, en su día, John Kenneth Galbraith bautizó con el nombre de tecnoestructura. Y es que, no nos engañemos, no suelen ser iguales ni tienen por qué ser coincidentes los intereses de quienes se juegan su dinero --empresarios-- que el de aquellos que, pese a que aparenten estar volcados en su compañía, están especialmente pendientes de los réditos que pueden sacar mediante bonos y primas. Como tampoco es igual el interés de un accionista implicado y con vocación de permanencia que el de uno que no espera más que una fuerte revalorización de sus títulos para hacer caja. No es lo mismo.
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lunes, 26 de octubre de 2009
Subir impuestos sin que se note
Lo decía hace unos meses y lo reitero: Llegan épocas de subidas de impuestos. Los estados no tienen otro remedio para cuadrar sus cuentas, mermadas por los efectos de la crisis. Y la mejor herramienta es el IVA y los tributos que gravan el consumo, como constata el último informe global de la consultora KPMG. Son tal vez los impuestos más invisibles. Una vez que se aplica la subida, tras el enojo inicial, ésta es absorbida por el mercado y por los consumidores. En España está prevista un alza de dos puntos en el tipo general del IVA, del 16% al 18%, y de uno en el tipo reducido, del 7% al 8%, a partir de julio. La necesidad de ingresar que tienen los estados deja en un segundo plano el debate ideológico entre los impuestos directos --aquellos que tienen en cuenta la renta del contribuyente-- y los indirectos --aquellos que se pagan independientemente de la renta del afectado--. Es indudable que supone mucho más una subida de dos puntos para alguien que gana 1.000 euros y tiene que gastarlos casi todos para sobrevivir que para alguien con unas renta superiores a 100.000 euros y, por tanto, con capacidad para ahorrar. Pero necesidad obliga. Los gobiernos requieren fondos y, en todo caso, en su mano está, establecer mecanismos para que paguen más quienes más tienen --por ejemplo mediante una lucha contra el fraude mucho más eficaz o evitando que quienes tienen más posibilidades de una buena asesoría se mofen del resto de mortales--. Ese sí que es, todavía, un rasgo ideológico.
martes, 20 de octubre de 2009
Millet y el buen abogado
Que se lo digan al expresidente del Palau de la Música, Fèlix Millet: Donde esté un buen abogado... La estrategia de su defensa, diseñada por Pau Molins, ha sido esencial para librarse de la cárcel, al menos por ahora, después de declarar y tras haber admitido que se había apropiado de dinero ajeno. Básico. Distraigo unos euros por aquí, otros por allí o los tomo prestados sin fecha de devolución y luego, con una parte de eso, me pago un buen abogado que me librará de las penurias que pasaría un delincuente de poca monta. El sistema no acaba de funcionar. Nadie entiende que alguien que ha aceptado por escrito que se metió en el bolsillo unos fondos importantes de la institución que presidía campe por la calle a sus anchas. Seguro que si hubiera robado un bolso las cosas serías distintas. Como ya he dicho en alguna ocasión, Millet, como el monumental estafador Bernard Madoff, es un síntoma de que las cosas no funcionan como debieran en esta economía de mercado que tantos disgustos nos está dando desde hace más de un año. Y lo que ha sucedido después de su primera declaración casi tres meses después de que los Mossos d'Esquadra entraran a registrar el Palau --es decir, nada--, también lo es.
miércoles, 7 de octubre de 2009
El sueldo de los consejeros, otro mal síntoma
El año pasado, los consejeros de la banca percibieron el 52% más que en el ejercicio anterior. Ni más ni menos que una media de 5,49 millones de euros, frente a los 3,6 millones del ejercicio precedente, según el último boletín de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). De esta forma superaron la retribución de los vocales de consejos de empresas de energía y agua, que solían ser los que más emolumentos percibían. No deja de ser chocante que los reponsables de los órganos de gobierno de, precisamente, entidades financieras fueran los que más ganaron, justo el año en el que la economía se desplomó a causa de los desmanes de las hipotecas basura y demás inventos de este sector. Si eso no es un síntoma de que las cosas no van bien... Yo tenía entendido que estos personajes eran los que defendían ligar la retribución a los resultados. Si eso es así, en 2009 deberán ganar muchísmo menos que en 2008 porque las cuentas de las entidades que gobiernan están mucho más deterioradas. Me temo que el dinero que se embolsarán no bajará tanto como lo harán los resultados. Y si finalmetne optan por dar una imagen de austeridad, siempre les quedará la solución de compensar el desajuste para sus bolsillos autoadjudicándose prejubilaciones y pensiones multimillonarias a cuenta del dinero de los accionistas que, no lo olvidemos, son los auténticos dueños de las empresas, aunque, viendo cómo se dirigen las compañías, no lo parezca.
domingo, 4 de octubre de 2009
Madoff, Millet y otros síntomas

No sé muy bien cómo definirlos. Bueno, evidentemente al margen de las calificaciones penales que merecen, claro. Bernard Madoff, protagonista de la mayor estafa de la historia de EEUU; y Fèlix Millet, el expresidente del Orfeó Català y la Fundació Orfeó Català-Palau de la Música que, en breve, será citado a declarar por el juez a propósito de la supuesta red de desvío de fondos que montó, son, ante todo, síntomas. Son síntomas de una enfermedad, de un deterioro del capitalismo que requiere reflexión. Tal vez como el que analizaba John Kenneth Galbraith en su ensayo La economía del fraude inocente. Una sociedad en la que el fraude, a gran escala y de guante blanco, claro; pasa a ser percibido más como una habilidad que un delito. Pues bien, no hay fraude ni engaño inocente, o al menos no debería haberlo. Ni Madoff ni Millet son, en el fondo, algo inédito, pero sí una advertencia de que los excesos de las etapas de vacas gordas conducen a abusos y a una cultura del todo vale y de la impunidad de unos pocos frente al estupor de unos muchos. Y, rebobinemos, volvamos al principio: No todo vale, por mucho apellido que tenga uno. No hay engaño inocente ni timo benevolente. Solo hay fraude, engaño y timo. Pero, como decía, tras una época de excesos y bonanza extrema con personajes de este tipo hay que preguntarse también si son solo ellos los culpables ¿Nadie más sabía nada de lo que estaban haciendo ni lo intuía? ¿Ni el supervisor bursátil en EEUU? ¿Ni las Administraciones, socias del Palau a través de un consorcio, ni tampoco algunos de los amigos de Millet, ni conocidos y allegados de la alta burguesía? ¿Nadie en absoluto? ¡Pues que buenos controles que tenemos! Sabemos o empezamos a saber quiénes son los culpables directos de las fechorías, pero también deberíamos llegar a saber quiénes fueron encubridores, cómplices por acción u omisión e incluso si hubo otros beneficiarios del desvío de fondos en el caso del Palau, sean personas físicas o jurídicas, partidos por ejemplo. Ese sería el primer paso, si no para erradicar totalmente esta enfermedad del capitalismo, sí para reducir o acotar su expansión. Pero, no sé, no sé...
sábado, 26 de septiembre de 2009
Mordisco al ahorro, IVA y 400 euros de ida y vuelta

Del 18% al 19%. Así tributará el ahorro de la mayoría con la subida fiscal prevista por el Gobierno porque el tope de 6.000 euros establecido engloba a la mayoría de los contribuyentes. Por encima de esa suma, el tipo será del 21%, un auténtico mordisco fiscal al ahorro inidividual, con costes de imagen y que, sin embargo, no tendrá un impacto global muy importante en las arcas del Estado. No olvidemos que rentas del capital no son solo los dividendos sino los intereses por las cuentas corrientes ¿Quién no las tiene? Como también sube el IVA general, del 16% al 18%, también seremos la mayoría los que pagaremos. Al menos se ha tenido en cuenta la progresividad en la tributación del ahorro. Algo es algo. Pero el grueso de la recaudación adicional, por el IVA, y la retirada de los 400 euros --esa suma que pensábamos que nos daban y que ahora resulta que no era más que un préstamo o, mejor dicho, un parche a corto plazo que, en cambio, propinó un mordisco inútil de 6.000 millones de euros en las cuentas públicas,--afectará a las clases medias, las grandes paganas. Veremos si las medidas sirven de algo. Al retrasar el alza del IVA hasta el 1 de julio del año que viene, a lo mejor lo que el Ejecutivo busca es estimular el consumo, es decir, que la gente se anime a comprar bienes y servicios antes de esa fecha porque después les costará al menos dos puntos más. Y además, seguro que el Gobierno espera que a partir del próximo verano la economía ya habrá empezado a remontar --en parte gracias a ese supuesto empuje que provendrá del consumo--, por lo que un IVA del 18% en vez del 16% no significará mucho. Si el Ejecutivo falla en sus cálculos, la crisis podría prolongarse. Esperemos que no fallen en sus cálculos. En todo caso, creo que hubiera sido mejor dar ejemplo primero con un buen recorte de gastos corrientes y suntuarios por parte de la Administración --¿por qué no una reducción simbólica de ministerios? Nadie pide que se reduzca el gasto social --. Con ello hubieran legitimado futuras propuestas de subidas de impuestos. ¿Acaso las empresas no ajustan primero sus costes antes de apelar al bolsillo de sus accionistas?
miércoles, 23 de septiembre de 2009
G-20: no salven el capitalismo, dómenlo
Un mensaje para los líderes que se reúnen en Pittsburgh (EEUU) a partir del día 24: No salven el capitalismo. Él mismo, o aquellos apóstoles que defienden su vertiente más liberal --solo cuando las cosas van bien, claro, y se pueden beneficiar de las ganancias-- ya se ocupan de ello. Lo que deberían hacer los mandatarios en la cumbre del G-20 es tratar de domarlo. Me explico. Si algo nos ha enseñado la crisis de 2008 es que la desregulación total acaba en debacle absoluta, en caos. El afán y las posibilidades de obtener beneficios enormes y rápidos, con la sensación de que no hay límites, puede con cualquier mente, por privilegiada que esta sea. Baste con recordar desastres como el del Long Term Capital Management (LTCM) en 1998, en el que participaron dos eminentes premios Nobel de Economía, Robert Merton y Myron Scholes. El desaguisado se solventó con el apoyo de los bancos que se beneficiaron de unas ganancias excpecionales e inexplicables sin mirar mucho el detalle ni hacerse ni hacer demasiadas preguntas. Al no haber resulto el tema con contundencia, 10 años más tarde, el globo se hizo mayor. Y, por tanto, al pinchar la euforia, no era suficiente con poner un parche como en 1998. Todos los gobiernos tuvieron que rascarse los bolsillos, evidentemente con los impuestos de todos los ciudadanos --aquellos que ven cómo se colectivizan las pérdidas, pero que las ganancias, cuando las hay, se privatizan--. Había que evitar que el barco se hundiera y ahogara a los menos culpables de la película.Un vez más controladas las vías de agua, hacen falta unas normas. Y esas son las que deberían comenzar a perfilarse en Pittsburgh. Pero, mucho me temo que los brotes verdes que han surgido en algunas de las economías más poderosas han enfriado los anhelos de cambio --cualquier cambio es engorroso-- y ya vuelven a levantar la voz quienes se proclaman estandartes del liberalismo y defienden un mercado sin apenas normas para embolsarse unas ganancias que comienzan a aparecer o que lo harán en breve. Todo ello sin contar con que, de no haber sido por el apoyo prestado por el resto de los ciudadanos, los beneficios tardarían mucho más o no serían posibles. Señores del G-20, tengalo en cuenta. No hace falta que entierren el capitalismo, él ya tiene quien lo defiende y ha dado pruebas suficientes de saber regenerarse y adaptarse a los entornos cambiantes y, además, tiene cosas positivas. Aprendan de los errores pasados y mejor traten de domarlo un poco, mediante normas que dificulten los desmanes y los excesos como las primas astronómicas de los directivos o los paraísos fiscales para unos pocos. Más que nada para que la próxima crisis, que más tarde o más tempran volverá, no salga tan cara a quienes solo tienen reservado un papel protagonista cuando hay que colectivizar las pérdidas.
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martes, 15 de septiembre de 2009
Lehman: Y un año después ¿qué?
Ya hace un año que se desplomó Lehman Brothers. Su quiebra percipitó una crisis global que no se veía desde 1929 y desencadenó una auténtica de pánico que nos llevó a una recesión, inactividad y paro. Las ingentes sumas aportadas por los gobienros y autoridades, es decir, el dinero de los contribuyentes, han salvado muchas entidades financieras. Pero ¿era necesario? La tesis de que algunas instituciones son demasiado grandes para caer por su impacto en el conjunto ha evitado un proceso de selección natural del que deberían salir solo aquellos que se adaptaran a las nuevas circunstancias del mercado, como en el mundo animal. Este se ha producido en otros sectores en forma de despidos masivos y duros ajustes de producción. El presidente de EEUU, Barack Obama, ha anunciado que no tolerará más excesos ni conductas temerarias. Espero que no se quede solo en las palabras. Aunque las primas y los incentivos a los directivos no son más que el síntoma, no la enfermedad en sí, hay que limitarlos o establecer mecanismos que impidan desmanes. Si no se hace eso y se fuerz al sector a acometer un profundo ajuste y, por contra, se accede a las presiones de la banca, en unos meses o tal vez en unos años, volverán a haber Lehmans y rescates con dinero de los contribuyentes. O sea, que todo el esfuerzo y sacificio de los menos culpables no habrá servido absolutamente para nada más que llenar los bolsillos de unos pocos con el dinero de unos muchos.
miércoles, 9 de septiembre de 2009
Señor Zapatero, primero el gasto
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, lo tiene complicado. Quiere subir los impuestos sin que se note y recortar el gasto sin pisar callos para recuperar los recursos perdidos en un combate contra la crisis que está siendo ciertamente ineficiente hasta la fecha. Se ha buscado más el efectismo que el resultado. Y ahora llegan las facturas, los sobrecostes provocados por una actuación poco meditada y, sobretodo, improvisada. La verdad es que aumentar la fiscalidad en una situación como la actual es poco recomendable. Como lo de quitar los 400 euros que en su día se entregaron frívolamente. Y no digamos si lo que se va a hacer es incrementar la tributación de las cuentas corrientes y los dividendos. Además, con eso no dará ni para cubrir una mínima parte del gigantesco déficit que se ha generado. Lo higiénico y valiente sería recortar de forma drástica el gasto corriente. Sí, sí, ese que, en etapas de bonanza tiende a ser un auténtico desplifarro en todas las Administraciones públicas y que incluye desde los bolígrafos y papeles hasta los distintos fichajes de asesores y cargos de confianza. ¿Por qué no recortar el número de carteras ministeriales? El despilfarro lo han cometido gobernantes de todos los colores. Ahora sería un buen momento de reconocer errores y enmendarlos. Un ajuste considerable de los gastos superfluos sería un buen comienzo y una buena señal y ejemplo para acometer luego futuras medidas con má sposibilidades de éxito. Más adelante, con la credibilidad algo recuperada, si la situación mejora, ya se podrá subir algún tributo --seguramente el IVA o algunos de los que gravan determinados productos, que se sitúan en los niveles más bajos de la Unión Europea (UE)--. Todo lo demás serán anuncios, comentarios, globos-sonda y, lo que es peor, medidas nocivas, ineficientes, improvisadas y a contracorriente.
martes, 4 de agosto de 2009
Sociedad con canas
Debemos afrontarlo. El Financial Times analiza en su edición de hoy martes el envejecimiento de la sociedad japonesa. Supondrá un fenómeno con enormes impactos económicos. En 2050, se calcula, habrá 1,2 activos por cada mayor de 65 años en Japón. Y es una tendencia, esa del caminar hacia una sociedad con canas, propia de economías avanzadas. España no se salva de ello. Una vez que muchos inmigrantes deciden volver a sus países de origen por la caída del empleo, el problema puede volver a resurgir. Y, con este problema estructural, posibles disfunciones en la financiación de la Seguridad Social. El Gobierno debe tenerlo en cuenta y empezar a estudiar medidas para paliar los efectos del envjecimiento. Estos pasan desde retrasar la edad de la jubilación hasta alargar el periodo de cotización para terner derecho a la misma. Es hora de empezar a discutirlo. El reloj corre, el tiempo vuela y, lo que empieza a detectarse como una tendencia de fondo, puede convertirse en un gigantesco problema si no se toman medidas.
viernes, 31 de julio de 2009
¿Se acerca la competencia al sector de las gasolineras?

La Comisión Nacional de la Competencia (CNC) se ha decidido a imponer una sanción de casi 8 millones de euros a Repsol, Cepsa y BPestaciones de servicio, incluidas las que son titularidad de terceros y que, por tanto, deberían poder establecer sus propias tarifas. Hace tiempo que el sector viene denunciando esta situación. Incluso los servicios jurídicos de la Comisión Nacional de Energía (CNE) se hicieron eco recientemente de las consecuencias de las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea a cerca de la nulidad de la mayoría de los contratos de suministro que mantienen las petroleras con terceros. Ha pasado casi un año desde el último de estos fallos y apenas ha habido avances. Ahora, con la última sanción y el anuncio de un informe de la CNC sobre la competencia en el sector, los días de la poca concurrencia podrían empezar a acabarse. También tendrá mucha importancia lo que determine en septiembre el Tribunal Supremo sobre esta cuestión. El cerco a la escasa competencia parece que se acerca, a la vez que lo hace también un mercado con más diferencia de precios. Esperemos que así sea y que, por una vez, se impongan los intereses de los consumidores y de la sociedad en general, y no solo los de unas pocas compañías. Sería bastante bochornoso que, al final, fuera la Comisión Europea la que, como ha advertido en alguna ocasión, tuviera que tomar cartas en el asunto ¡Qué vergüenza!
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miércoles, 29 de julio de 2009
Bolsa, euforias y otros mundos ficticios
No seré yo el que ejerza de aguafiestas. No no me gusta hacer ese papel. Pero creo que, en el mundo económico, hay que ser de vez en cuando realista y tratar de imponer la cordura. Después de dos semanas, la bolsa acumula unas ganancias superiores al 15%. Y algunos ya se frotan las manos esperando una pronta recuperación económica. Lo cierto es que el entorno no parece tan optimista --cierrres, despidos, etc.--, pero los mercados de valores, ya lo sabemos, tienden a sobrerreaccionar, tanto con las buenas noticias, a través de euforias, como con la malas, mediante irreprimibles pánicos. Actualmente, la mayoría de compañías ofrecen datos más positivos de los que se esperaban. Los equilibrios contables también tienen algo que ver en eso. En todo caso, la verdad es que se producen fuerte subidas en las bolsas. Pero --no lo olvidemos--: las bolsas no suelen ser un reflejo absolutamente fiel del mundo real. Algunos analistas lo recuerdan y advierten de que podríamos estar viviendo una especie de espejismo, uno de esos mundos ficticios que surgen de los mercados de renta variable y que, de un día para otro, transforman una etapa de alegrías en una auténtica pesadilla. Esos mismos analistas apuntan que lo peor de la crisis podría aún estar por llegar ¿Recuerdan al economista Santiago Niño y su libro El crash del 2010? Esperemos que el tiempo no le dé la razón y que, tras el verano, la enorme bola del endeudamiento y los déficits públicos --en España supera los 30.000 millonbes de euros-- no dé al traste con todas las esperanzas de recuperación, especialmente en EEUU. No olvidemos que la primera potencia mundial tiene previsto ser la primera en salir del túnel --fue la primera que entró-- y, por tanto, ejercer de locomotora para que el resto lo hagamos unos meses después. O al menos así nos lo han hecho creer.
miércoles, 22 de julio de 2009
Economía ficción
Hace unos días que me pregunto qué sucederá cuando se agoten los 8.000 millones de Plan E destinados a obras públicas. Probablemente --y así se ha anunciado-- habrá otro plan similar. Apenas hay rincón de las ciudades y pueblos españoles en el que no haya vallas, aceras levantadas y obras, muchas obras. Es evidente que este plan del Gobierno ha dado empleo a muchas personas que, de no ser por este, estarían en el paro. En momentos de caída de la actividad es obligación de los poderes públicos estimular la actividad para que se pueda salir de la crisis. Pero ¿no la estamos estimulando en exceso? Es decir, ¿no estamos generando una actividad que, en el fondo, es ficticia y que está destinada a enmascarar la realidad por un tiempo? Veremos. Lo lógico es que a esta actividad forzada le releve otra que surja de la iniciativa privada y, para eso, la banca tiene que ponerse las pilas y empezar a abrir el grifo del crédito y a destinar parte del dinero que les confiamos en dar oxígeno a la economía. Eso sí, con todas las prudencias y cautelas de las que se olvidaron cuando otorgaban alegremente hipotecas en la etapa de bonanza. Está muy bien que entre todos, a través de los impeustos que pagamos, insuflemos actividad a la economía mediante la inversión pública. Lo contrario sería un delito de inacción por parte del Gobierno. Pero eso debe ser temporal. Los ciudadanos no somos los banqueros de la economía. A eso ya hay otras instituciones, los bancos y cajas, que se dedican profesionalmente aunque en la actualidad no lo parezca. El próximo frente de batalla debe ser invitarles y, si es necesario, forzarles, a que cumplan con su cometido. Y eso solo lo pueden hacer los gobiernos y los supervisores bancarios. El resto suficiente tenemos con quejarnos.
domingo, 5 de julio de 2009
El dilema entre subir impuestos y bajar gastos
Lo dice la propia palabra: impuestos = imposición. Nadie los paga con gusto. No son voluntarios. En el actual debate que existe sobre la necesidad de reducir los déficits que han generado las medidas antricrisis se vuelve a hablar de subirlos. Cuando las cuentas no cuadran no hay más que dos fórmulas o, si me apuran tres, para volver al equilibrio. Una es subir los ingresos, otra reducir los gastos y una tercera, una combinación de ambas medidas. Incrementar los gravámenes cuando la gente consume menos y se va al paro puede no ser una buena idea. Pero si hacen falta más ingresos, el IVA puede ser una buena fórmula, en especial cuando la inflación es negativa. Pero ¿reducirá eso aún más el consumo? Y existe otra consideración: los impuestos indirectos son los más injustos, porque se pagan independientemente de la renta con la que cuente el afectado. Ya sé que, como me espetó el catedrático Ramón Tamames durante un debate en el programa Àgora del Canal 33 de la televisión pública catalana en el que participé el lunes pasado, eso puede parecer un discurso anticuado. Creo que no es así. En todo caso es un enfoque político. A los gobiernos, en función de su ideología, les corresponde defender subir un tipo de gravámenes u otros. Pero me temo que, el miedo electoral se impone. Por ello, solo veremos guiños, como las recientes alzas en los impuestos de hidrocarburos y el tabaco. El Ejecutivo no solo teme la reacción de los ciudadanos si no la actitud muchas veces irresponsable de la oposición, que ve en cualquier medida antipopular un nicho de posibles votos. Al final, por las fuerza de los hechos, no habrá más remedio que aplicar alguna subida y, seguro que estará más relacionada con los tributos indirectos, en el fondo más "invisibles", que con los directos. Porque esperar una racionalización radical del gasto, cuando se ha descentralizado tanto el Estado y la Administración central no ha reducido su peso en la proporción correpondiente, es mucho esperar. Ahora entiendo tanto interés por ver brotes verdes de recuperación. El Gobierno cree que si vuelve el crecimiento, los ingresos se recuperarán por sí solos y el gasto volverá a sus niveles normales. Pero, dado el perfil que puede tomar la recuperación, con empresas y familias endeudadas hasta las cejas y bancos afectados por un exceso de morosidad y pasivo, me temo que los gestores públicos no tendrán más remedio que coger el toro por los cuernos y, quieran o no, algún impuesto tendrán que subir. Si no, al tiempo...
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