viernes, 18 de febrero de 2011

Sacrificios y amenazas

Que no está la cosas para alegrías lo sabemos. Que no está la caja para grandes dispendios, también. Pero, señores de la Generalitat: Nos quieren decir ya por dónde piensan recortar las cuentas públicas. Hablan y hablan de sacrificios, como si prepararan el terreno, pero ¿para qué? Un empresario me comentaba el otro día con preocupación que está preocupado. "Las cosas parece que empiezan a ir un poco mejor. Se exporta más, se vende algo más y, desde el Govern nos llega el mensaje constante de que no hay dinero ni para pagar las nóminas. Eso no anima e incluso uno se pregunta si no tiende demasiado a la euforia". No es raro que lo piense teniendo en cuenta los mensajes que llegan desde el Ejecutivo catalán. Porque una cosa es tener el convencimiento de que habrá que ajustarse el cinturón para adaptarse a que somos en torno a un 20% más pobres y otra es el tono de amenaza. Me constan que el president de la Generalitat, Artur Mas, se ha dado cuenta de ello y que quiere reconducir la situación. Más le vale.

miércoles, 16 de febrero de 2011

El otro capitalismo

Menuda crisis la que vivimos. Ha puesto en cuestión incluso el modelo de capitalismo que la ha provocado, aunque, hoy por hoy, con mayor timidez que en los momentos en los que esta se manifestaba con mayor crudeza y hacía entrever las puertas del abismo. Michael Porter y Mark Kramer, de Harvard, proponen una nueva ruta basada en lo que denominan valores compartidos. En resumen, que las empresas obtengan beneficios en favor de la sociedad, no a expensas de esta. Se trata de una evolución de la responsabilidad social corporativa que entiende que las empresas no solo están en las comunidades sino que SON comunidad. Todos navegan en el mismo barco. No basta, por tanto, con dedicar una parte de los beneficios a pagar exposiciones o realizar acciones que tienen más que ver con la promoción que con la convicción, sino que las compañías deben dirigirse hacia los beneficios adecuados, es decir, "aquellos que generan beneficios sociales". No nos engañemos, es una concepción egoísta, un mero instinto de supervivencia encaminado a perpetuar el capitalismo, pero de la que todos podemos sacar partido: ofrecer productos y servicios que satisfacen necesidades no solo debe proporcionar beneficios a la empresa, lo cual es lícito; sino que ha de permitir que la sociedad en su conjunto se enriquezca y, por tanto, que las compañías puedan también beneficiarse. Para ello estas tienen que compartir y estar pendientes de forma constante de los que es realmente necesario, no solo para ellas, sino para el conjunto: menos bolsas de plástico, menos transporte contaminante, menos humos, más distribución digital, mayor atención a las necesidades del cliente, etc, etc. Del círculo vicioso al círculo virtuoso. La idea es un antídoto contra la cultura de la ganancia inmediata y por encima de toda otra consideración, esa que nos ha conducido hasta el punto en el que nos encontramos en la actualidad. En resumen, no hablamos de anticapitalismo --otros sistemas como el comunismo no han demostrado ser mejores-- sino de OTRO capitalismo.

martes, 8 de febrero de 2011

Endeudarse para pagar deudas

Círculo vicioso: Endeudarse para pagar deudas. Esta es la situación financiera de la Generalitat. En breve podrá emitir unos 2.500 millones de euros en bonos a medio y largo plazo para subsistir en el día a día y solucionar las tensiones actuales de tesorería, como resultado del encuentro entre el president, Artur Mas y el jefe del Ejecutivo español, José Luis Rodríguez Zapatero. Pero, en total, Catalunya necesitará unos 11.000 millones este año para que las cuentas cuadren. Si partimos de la base de que la deuda total supera los 40.000 millones, la quinta parte del PIB catalán, es como para temblar. Se podrán autorizar nuevas emisiones y más deuda, pero eso solo servirá para tapar vías de agua, no para solventar el problema de fondo: la infrafinanciación de la autonomía. Y eso solo se resuelve mediante un sistema que garantice los recursos que requiere la comunidad sin necesidad de tener que endeudarse para que los gastos no superen de mucho los ingresos. Todo lo demás son parches y rehuir el problema de fondo.

viernes, 4 de febrero de 2011

PIB: encefalograma plano

Menuda tristeza la de una economía en la que el hecho de no crecer es motivo de jolgorio. Y eso es lo que sucede. El producto interior bruto (PIB) retrocedió el año pasado el 0,1%, menos de lo previsto. Pero lo cierto es que cualquier síntoma de que la tendencia es más positiva que negativa es como para saltar de alegría. De todas formas, seamos realistas: no es lo mismo avanzar que quedarse en el mismo sitio. Y eso último es lo que le está sucediendo a la economía española, que no avanza, que está estancada. Y ya sabemos que si no se crece más del 2% no se genera empleo neto. Y mientras, en Alemania crecen tanto que reclaman ingenieros y otros profesionales que hemos formado aquí con años y años y dinero puesto por todos los contribuyentes. A ver si se nos pega de una vez esa capacidad de los alemanes de aprovechar los recursos propios y ajenos, así como de superar las crisis.

martes, 1 de febrero de 2011

Desinformación en el mundo de la información económica

Resulta curioso, pero en un mundo tan dominado por la información como es el actual, predomina la desinformación. Y no es por escasez ni tampoco por exceso, aunque a veces pueda parecerlo. Es esta una advertencia que lanza Max Otte, autor de El crash de la información. Y no es una aviso vacuo, sin contenido. El alud de datos e información que recibimos en la actualidad tiene mucho que ver con la última de las crisis que hemos vivido o estamos viviendo, aunque no pueda hablarse exclusivamente de conjura de unos pocos. Lo aclara en uno de sus apartados el autor del libro: "El problema no es que haya una conjura intencionada, sino el consenso de los grandes agentes en hacer el mundo financiero lo más complejo e incomprensible posible. No hay un único brujo malvado que arroje mugre al río para pescar mejor en el agua turbia, sino una cantidad inmensa de pescadores que contaminan el agua, cada uno en su propio beneficio y contra los demás, porque falta un poder que ponga orden y que cuide de su limpieza y transparencia". Y digo yo: Si determinadas autoridades reconocidas establecen las normas que hay que aplicar en los aromas que se pueden poner en un helado de limón o en el cultivo de las lechugas e incluso dónde se puede y dónde no se puede fumar ¿por qué no sucede lo mismo con las reglas de la información financiera? Dirán que no es lo mismo un producto que puede perjudicar a la salud que otro que sirve para obtener rentabilidad o mantener como mínimo el valor de los ahorros. Y ¿no es eso también suficientemente importante como para que no se limite a unas normas como las MIFID que solo entienden los vendedores de pócimas mágicas? Usted lee, no entiende nada y firma, no sea que se crean que uno es un inculto. A partir de ahí, total impunidad para el fabricante de ilusiones financieras.

domingo, 30 de enero de 2011

Capitalismo y autorregeneración

Si hay algo en este mundo que tenga capacidad de reinventarse, de autorregenerarse es el capitalismo. No hace tanto, al poco de estallar la última crisis, los dirigentes políticos mundiales proclamaron que ya nada sería igual, que todo cambiaría, que había que realizar profundas modificaciones en el sistema económico en el que vivíamos. Pues bien, poco ha cambiado y lo poco que se ha modificado lo ha hecho para que todo siga igual, con elevadas tasas de desempleo y muchas otras asignaturas pendientes, como indican las últimas estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI). Se han destinado ingentes cantidades de dinero de los ciudadanos a sanear bancos y entidades financieras para que estas puedan volver a hacer de las suyas. Quienes propiciaron la situación actual vuelven a dictar las normas e imponen
una especie de determinismo económico que apenas da margen a la gestión política: Que si el mercado manda y puede autorregularse, que si el Estado debe adelgazarse (no cuando ellos necesitan su ayuda), que si es bueno que los directivos de banca tengan elevadas primas porque, de los contrario, dejan de agudizar el ingenio y dejan de ser innovadores... ¿Hemos visto a alguno de los responsables del actual desaguisado pagar por sus excesos? No. Y además, ya se siembran la simientes para la próxima crisis (despegue de los precios de las materias primas, etc.). No aprendemos. Y es que el capitalismo sí que se creó, a diferencia de lo que sucedió con la energía, pero no se destruye; sino que se transforma, se adapta, se autorregenera.


lunes, 24 de enero de 2011

Las cajas de los bancos

Ciertamente, los gestores de muchas cajas han dirigido de forma desastrosa estas entidades. No se puede negar: ahí están los resultados que lo demuestran. Nadie les ha exigido responsabilidades y muchos de ellos se ha ido o irán a casa con sustanciosas indemnizaciones y pensiones. Ni siquiera el Banco de España, que ahora es tan beligerante con este tipo de entidades, extremaba la vigilancia cuando debería haberlo hecho ¿Por qué hay que cuestionarse ahora el modelo? ¿Porque ha habido malos gestores? ¿Tan malo, fatal y perverso es como para plantear una regulación que empuja a las cajas a su práctica desaparición? ¿Cubrirán los bancos las funciones de obra social y demás que, en principio, debían llevar a cabo estas entidades? ¿No hubiera bastado con imprimir legalmente una mayor transparencia en su gobernanza y facilitarles más las posibilidades de financiarse? En la admirada Alemania existen más de 500 cajas y nadie se cuestiona su existencia. Ni los mercados. Si alguien sale ganando de esta batalla en España son los bancos que, sin apenas despeinarse, lograrán acabar con una de sus pesadillas en el mercado español, cuando no hacerse con algunas de ellas a precio de saldo después de que todos los contribuyentes hayan limpiado los balances con el dinero de sus bolsillos. En algunos casos quizás no eran un competidor de mucha envergadura, pero, en conjunto, suponían más de la mitad del mercado financiero. Pues bien banca: Objetivo logrado. También es una meta lograda por parte de las cajas más grandes, cuyas cúpulas se sentían más como banqueros que como directivos de unas encorsetadas entidades que tenían que destinar por ley una parte de sus excedentes a realizar obras sociales y estar sujetas a supervisión de sus comunidades autónomas. Es verdad que, en algunos casos, ese control territorial fue objeto de una politización que no ha hecho más que hundir entidades (véase el caso de Caja Castilla-La Mancha, por ejemplo). Por cierto, también ha habido bancos que no han dado la talla aunque, por su mayor facilidad para financiarse, han podido adecuar su capital y, además, quién manda en realidad en ellos ¿los accionistas? ¿o más bien quienes tiene la mayoría del capital y utilizan al resto como meras comparsas? Y, pese a todo ello ¿se ha cuestionado alguien su existencia? ¿Cuál será el próximo enemigo de los mercados a batir, las cooperativas, las mutualidades de previsión social?

viernes, 21 de enero de 2011

Tiempo de poda

Lo esperado. Para que una planta crezca sana en primavera hay que cortar las ramas y hojas excedentes. Lo mismo sucede con las cuentas públicas. Lo explica hoy el nuevo conseller de Economía de la Generalitat, Andreu Mas-Colell en una entrevista en El Periódico. Por su currículum, de entrada, merece todos los créditos. Y debemos esperar que sepa las hojas que tiene que cortar. Supongo que no habrá que recordarle que la planta puede morirse si se corta aquello que es vital. Las Administraciones han engordado en los últimos años al ritmo que lo ha hecho la economía en su conjunto, e incluso mucho más. Pues bien, cuando llegan las vacas flacas, las estructuras tienen que adaptarse al nuevo entorno. Es lo que hacen las empresas y es lo que, especialmente, deberían hacer las Administraciones que viven gracias al dinero de todos los contribuyentes. Es cierto que una parte del exceso sirve para cubrir políticas sociales que, en estos momentos, son más necesarias que nunca; pero también es verdad que hay mucha grasa. Demasiada. Y ahí es en el punto en el que Mas-Colell debería acertar y en el que veremos si el nuevo Govern tiene o no sensibilidad social. Y más nos vale que acierte.

lunes, 17 de enero de 2011

Zapatero se con-centra

En tiempos de crisis todo vale. Incluso replantearse la estructura del Estado sin demasiada reflexión. Que las autonomías tienen que cumplir, recortar gastos y ser austeras es evidente. Que muchas no lo han hecho hasta ahora, también. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero lo advierte en el Financial Times.
Con anterioridad ya lo dijo también el líder de la oposición, Mariano Rajoy. Lo que no dicen ni el uno ni el otro es lo que hace el Estado central para ser eficiente, lo que ha hecho hasta ahora para ajustarse a medida que las autonomías han ganado competencias: ¿Se ha redimensionado para que no haya duplicidad de funciones? ¿Se ha debatido en algún momento lo que debe hacer cada nivel de Administración y lo que no? Tampoco explica por qué existen 17 comunidades en vez de solo las que tienen autosuficiencia y a qué viene ahora lo de apostar por la centralización. Seguro que este afán centralizador algo tiene que ver con la reaparición de su predecesor José María Aznar y sus pronósticos sobre el recorte de competencias a las autonomías en el supuesto de que el PP venza las elecciones. Seguro que algo se puede hacer en el terreno de la racionalidad y en el de la eficiencia. Y seguro que mucho. La estructura estatal actual no soporta un análisis meramente económico-financiero, pero --cuidado-- también el centro tiene mucho que hacer, no únicamente la periferia. Eso claro siempre que la apuesta política sea perfeccionar o mejorar un estado autonómico o federal o a la alemana (el año pasado creció el 3,6%), no acabar siendo un estado a la francesa que, por cierto, tampoco ha demostrado una extrema eficiencia.

lunes, 10 de enero de 2011

Una sanidad en busca de cura

Aunque por el título pueda parecer catastrofista no lo soy. No me refiero a un cura para facilitar la extremaunción a un paciente (el sistema sanitario) que está moribundo sino a la búsqueda de una cura como sinónimo de sanar o sanear algo o a alguien que está enfermo. Ignorar que la sanidad pública atraviesa momentos difíciles y que arrastra un déficit endémico sería incluso irresponsable ¿Es la solución el copago? ¿Lo arreglaría? En principio lo que habría que hacer es algo tan simple y a la vez tan complicado como ajustar los gastos a los recursos existentes. Se me ocurre que la solución no puede venir solo por el lado de los ingresos pues los usuarios ya pagan a través de los impuestos, aunque no sería descabellado cobrar por prestaciones hoteleras como la comida, por ejemplo y devolver parte de los cobrado por la vía de deducciones fiscales. Y ¿por los gastos? ¿Hay que recortar prestaciones? Creo que más bien lo que habría que hacer es gestionar con eficacia y eficiencia, eliminar burocracias, duplicidades, consorcios, trámites (el copago, más bien los incrementaría) ... Tan obvio, pero a la vez tan complicado que será difícil que puedan acometerlo en solitario los actuales consellers de Salut, Boi Ruiz, y de Economia, Andreu Mas-Colell. Hay que pactar, buscar acuerdos que impliquen a todas la partes, desde sindicatos hasta políticos y usuarios. De lo contrario solo habrá parches, soluciones a corto plazo y no a medio y largo que son las realmente necesarias. Menos aspirinas, tiritas y calmantes y más tratamientos en profundidad.

lunes, 3 de enero de 2011

La curva de la felicidad

Tranquilos cuarentones y casi cincuentones: La vida comienza a los 46. La ruta vital es como la que dibuja la tubería de un lavamanos. Al inicio va bajando hasta que llega un punto en el que remonta. Así lo constata The Economist. De esta forma, la denominada curva de la felicidad, en lugar de ser solo una protuberancia en la barriga, sería una especie de forma de U, en la que el punto más deprimente se alcanzaría antes de los 45/48 años, según diversos estudios, entre ellos los realizados por el profesor de Economía David Blanchflower, del Dartmouth College, en EEUU. A partir de ahí, volvería a predominar la felicidad. En resumen, a más años, más experiencia acumulada y menos presión por llegar a la meta, porque esta ya se ha alcanzado o porque todo se ve desde un punto de vista más relativo una vez superada una determinada edad. Una visión optimista y que da significado a los esfuerzos anunciados por algunos gobernantes de cara a incluir la felicidad en la medida del progreso económico. Crecer, en definitiva, no sería solo una cuestión de cifras, de macroeconomía. La felicidad es muy importante: alguien feliz está más motivado y es más productivo. Y eso conviene a una sociedad que quiere avanzar. De ahí la importancia que adquiere este estado de ánimo tan positivo y que los gobernantes como el primer ministro británico, David Cameron o el presidente francés, Nicolas Sarkozy, quieran incluirlo en los sistemas de medida económica. Y aún es más importante cuando vemos que la primacía de las cifras puras y frías, sin contar con los sentimientos y que tras los números hay personas, nos ha conducido hasta la crisis que vivimos en la actualidad. En un contexto en el que la sociedad tiende a peinar cada vez más canas, todas estas son buenas noticias. Pero para extraer todo el potencial que contiene esta sociedad, antes habrá que contar no solo con los más jóvenes porque cobran menos si no con quienes tienen mayor experiencia. Y para ello las empresas tendrán que dejar de retirar por norma del mercado laboral a cualquiera que se encuentre a punto de superar la parte baja de su curva de la felicidad o que ya esté en plena fase ascendente en su trayecto vital.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Sabios y políticos

Artur Mas ya ha formado su Govern. No se ha rodeado solo de políticos sino de profesionales y sabios en sus materias. Una buena corte, como afirma hoy Diario Médico, en especial por lo que respecta al nuevo titular de Salut, Boi Ruiz, hasta anteayer, presidente de la Unió Catalana d'Hospitals (UCH), que agrupa a la mayoría de centros concertados de la sanidad catalana. Pero también todo ello también sirve para Francesc Xavier Mena, profundo conocedor de la Economía desde su cátedra de Esade-Ramon Llull, y que ahora tendrá que lidiar con la nueva Conselleria de Empresa i Ocupació. Casi nada. O lo mismo podría decirse del sabio Andreu Mas-Colell, uno de los economistas autóctonos vivos más reconocidos en el exterior y en el interior, claro; y que tendrá que cargar sobre sus espaldas, o sobre las de un segundo que conozca bien los secretos de la contabilidad pública, todo el peso de una política económica que, más que nunca, deberá administrar la escasez. El día después del brindis por los nombramientos viene la parte más difícil. Apagados los fuegos de artificio por las designaciones, veremos cómo se cubren los cargos intermedios, si prima la sabiduría sobre la vinculación política y el clientelismo. Veremos si el mandato político pierde la batalla contra la sabiduría y el conocimiento o sucede justo lo contrario. Artur Mas se juega en ello la credibilidad del proyecto transversal que ha vendido y también quienes se lo han creído y se han embarcado en el mismo. Pero, no lo olvidemos, los problemas seguramente no provendrán de una oposición que anda todavía grogui por los resultados electorales y despistada preparando cómo parar el golpe de cara a las elecciones municipales, sino de lo que en los campos de batalla se denomina el fuego amigo que, no por tener esa condición deja de hacer daño. Tiempo al tiempo.... Por el momento, ahí va la lista de números dos de las Conselleries.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Construcción y piedras en los balances

Que salga ya. Que salga toda la porquería que hay en los balances de los bancos y las cajas españolas como consecuencia del pinchazo de la burbuja inmobiliaria, como recuerda hoy el International Herald Tribune. Todo eso tiene que salir a la luz, sean 180.000 millones de euros, como dice el Banco de España o muchos más. Si no es así, nos acabaremos hundiendo definitivamente. Es lo que está pasando con el coste de financión de la deuda pública, que se ha encarecido el 18% en el último mes. Aunque son todavía niveles soportables porque significan aún una pequeña parte del coste de la deuda total, la tendencia es alcista. Y así seguirá si no se dice la verdad. No queda más remedio que difundir los datos, decir toda la verdad, por cruda que sea. A partir de ahí será más posible aspirar a crecer. Todo lo demás no son más que parches y ganar tiempo, días o meses, pero solo tiempo. Luego ya habrá tiempo para exigir responsabilidades a quienes nos han traído hasta aquí a causa de laxas políticas de crédito y alegrías financieras absolutamente irracionales.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Pensiones, prejubilaciones e incoherencia

¿Pensiones? Muy bien. Hablemos de ellas. Es preciso reformar el sistema para garantizar su viabilidad. Nadie lo pone en duda. El Gobierno plantea retrasar la edad de retiro hasta los 67 años. Bien. Más años de cotización, más dinero para el sistema. Pero ¿quiénes? ¿Los trabajadores manuales? ¿quienes hacen trabajos intelectuales, como los catedráticos, que se pueden jubilar más tarde? Y, por otra parte ¿no es este el país en el que se permiten prejubilaciones poco después de los 50? Y eso ¿es coherente con el discurso de retrasar la edad de jubilación? ¿Tiene alguna lógica que, con dinero público (FROB) algunas integraciones de cajas, como la liderada por Caja Madrid, prejubilen a 4.000 trabajadores con el 95% del sueldo? ¿En qué quedamos? O sea hace falta que una mayoría trabajen durante más años para sostener el sistema y para que determinadas minorías puedan retirarse más jóvenes y con casi el 100% del salario. No entiendo nada.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Morosidad y esperpento

Y yo me pregunto ¿Puede funcionar un país en el que los deudores no pagan a los acreedores, donde las administraciones demoran los pagos hasta extremos insoportables para quienes padecen esos plazos? Lo digo porque el principal directivo de la biotecnológica Amgen, Jordi Martí, ha afirmado durante una jornada en Barcelona que alguna comunidad autónoma paga a 900 días, o, lo que es lo mismo, a tres años; y que la media que sufren es de más de 500 días ¿Es eso soportable? ¿Es eso tolerable? Pero es que, además es completamente ilegal según establece la ley que entró en vigor el pasado 7 de julio y que incumplen de manera sistemática todas las administraciones. En ella se fija para este año un plazo máximo de pago de 55 días de las administraciones a sus proveedores. Es verdad que el sector público pasa por dificultades, pero si quiere que sigan existiendo empresas que pagan impuestos tal vez debería esforzarse más por liquidar sus deudas en unos plazos, ya no digo que ajustados a la legalidad, sino que puedan considerarse alejados de un auténtico esperpento.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Perder el control

Al margen de si tienen o no razón en sus reivindicaciones y quejas, al margen de si el Gobierno ha gestionado o no bien el conflicto e incluso aceptando que este pudiera tener parte de responsabilidad, los controladores han perdido el control o tal vez el conocimiento y también, como no, toda la razón . No se puede paralizar todo un país y dinamitar las vacaciones e ilusiones de cientos de miles de ciudadanos que carecen de capacidad para hacer oír sus demandas por unas reivindicaciones sectoriales e intereses que, por muy legítimos que sean, pierden tal condición por su impacto social y l daño que propinan a miles de personas inocentes. No olvidemos que la libertad de unos acaba donde empieza la de los otros. Es la esencial de una sociedad democrática. Todas las protestas y reivindicaciones tienen cabida, peor por los canales adecuados. La huelga salvaje de los controladores no es solo eso, también es un ataque frontal a toda la economía de un país que atraviesa momentos difíciles y que trata, pese a un Gobierno algo dubitativo y a veces desorientado y una oposición con poca imagen de ser una alternativa real, de salir adelante. Poco ayudará este colectivo a aliviar la situación con sus protestas y más si estas son de una naturaleza tan incomprensible e inaudita. Solo se me ocurre una razón por la que pueden haber hecho esto: aunque parezca mentira al ser lo que son, han perdido complemente el control, si no, la cabeza.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Impuestos, gastos y cuadraturas

El primer anuncio de CiU tras ganar las elecciones catalanas es que suprimirá el impuesto de sucesiones y reducirá conselleries y organismos públicos. Menos impuestos y menos gastos. Lo primero reconozco que es agradable para el oído y el tripartito saliente ya les ha hecho una buena parte del trabajo. Un trabajo a medias, por cierto, por las peleas seculares entre los socios del Govern. Pero ¿es justificable rebajar impuestos cuando los ingresos caen a plomo? Seguro que ganarán pocos amigos, al menos en las filas de ICV. Lo segundo parece más democrático: recortar el gasto administrativo y aumentar la eficiencia. Muy bonito si es verdad. No lo será tanto si se trata solo de una rebaja nominal que acabará con el mismo número o aún mayor de cargos medios, intermedios y altos. Veremos. En todo caso, esperemos, démosles tiempo. Dejemos que accedan al Govern y a ver qué hacen durante sus primeros 100 días.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Intolerancia al riesgo

¿Tienen que pagar los contribuyentes irlandeses las facturas de los errores cometidos por los banqueros? Buena pregunta. Se la hace el Nobel de Economía, Paul Krugman. La respuesta inmediata de los inversores o de eso a lo que llamamos mercados es: Sí. Lógico. Como les sucede a muchos con los lácteos, tienen intolerancia, pero intolerancia al riesgo o a los riesgos. Es mucho mejor no correrlos. Cómo no. Su apuesta es individualizar las ganancias y colectivizar las pérdidas. Pero las medidas que Irlanda y otros países tienen que tomar para contentar a sus acreedores no harán más que provocar más depresión y recesión y, por lo tanto, menor crecimiento económico ¿Es esa la mejor receta para que recuperen su capital? ¿No sería mejor que los acreedores cargaran con una parte del coste del rescate? Al fin y al cabo, los inversores son mayores de edad y toman sus decisiones desde esa condición y cuando invierten asumen que existe un riesgo, por pequeño que este sea. ¿O no es así?

miércoles, 24 de noviembre de 2010

La deuda pública y las fichas del dominó

Primero fue Grecia, luego Irlanda ¿Siguiente? ¿Será Portugal? ¿Y España? Es como las fichas del dominó: Cae una y caen ¿todas?En cualquier caso, España son palabras mayores. Y no por patriotismo. Su caída arrastraría muchas más cosas porque se trata de una de las mayores economías de la Unión Europea (UE). Pero eso que llamamos los mercados ha dictado su sentencia: apostar por la caída o algo parecido. Por eso atacan, para sacar el máximo rendimiento de la deuda del país, el máximo partido antes de un eventual rescate, si es que lo va a haber. A más ataque, mayor rentabilidad tiene que ofrecer el Estado para financiarse. Se da la paradoja de que los mismos que pretenden cobrar son quienes ponen la soga al cuello de quien tiene que pagar ¿No es así? A ver si será que quienes hacen las apuestas a la baja carecen de riesgo directo en el país contra el que juegan. En buena parte es así. La ingeniería financiera lo permite. En todo caso si una lección se puede extraer de todo esto es que no es bueno depender del capital foráneo de forma tan sustancial como hasta ahora. De eso deben tomar nota los gobernantes ¿Lo dirá o se lo dirán los representantes de las 30 grandes empresas convocadas para este sábado en La Moncloa por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero? Fue bonito mientras duró. Pero, cuando las cosas se tuercen... Ya vemos lo que pasa con el dinero que viene del exterior: tocata y fuga. Para la próxima aprendamos a vivir con lo propio y menos con lo de los demás, aunque cueste acostumbrarse. Si no luego, ya se sabe lo que sucede, que otros te dicen lo que tienes que hacer en tu propia casa: que si retrasar la edad de jubilación, recortar, recortar, recortar... Si es que son acreedores y, encima, les necesitas.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Política energética verde.... oscuro

El sector solar fotovoltaico está que trina, como lo refleja la reacción de la patronal ASIF. La nueva regulación aprobada hoy por el Gobierno reduce hasta en un 45% las primas que reciben. El mazazo, que trata de situar en niveles más asumibles algo que no era normal desde un inicio y que propiciaba la especulación meramente financiera, es una clara muestra de la política de bandazos que se lleva a cabo con las energías renovables. Es cierto que los más de 6.000 millones de euros en primas del año pasado no son de recibo. O mejor dicho, sí que lo son porque las pagamos todos los ciudadanos a través del recibo de la luz. Pero no ha habido una estrategia estable, una apuesta clara para elaborar un marco legal que proporcione seguridad y estabilidad. Sin estos requisitos será difícil que España se mantenga como potencia en este sector. ASIF asegura que el mercado fotovoltaico se reducirá a la mitad. Acabar con la especulación --que la hubo-- y los abusos --que los hubo--, sí; pero no de cualquier forma. La pregunta no es solo para el Gobierno, también para la oposición del PP: ¿Tan difícil es ponerse de acuerdo en materias que son esenciales y estratégicas para el país como un pacto energético?

lunes, 15 de noviembre de 2010

Impuestos e impostura

A nadie le gusta pagar impuestos. O es que al líder de ERC, Joan Puigcercós sí. No me parece de recibo incendiar las bajas pasiones y hacer afirmaciones gratuitas sin aportar datos, como él ha hecho con respecto a Andalucía. Nada peor que el cliché, el tópico y los lugares comunes para argumentar. Si en Andalucía no paga "ni Dios", como él dice, que lo demuestre. En Catalunya se recaudaron más de 23.000 millones de euros en impuestos hasta septiembre, frente a 7.345 millones en Andalucía. Pero es que en la comunidad de Madrid, la cantidad se elevó hasta 55.939 millones ¿Se le ocurre a alguien decir que en Catalunya, con respecto a Madrid, no paga ni Dios? Y si alguno lo hace tendrá que demostrarlo. En Madrid, por ejemplo, tiene un gran peso el impuesto de sociedades, ya que tienen la sede social muchas de las grandes empresas que en su día fueron privatizadas. En Catalunya este tributo pesa la mitad que en la capital de España y en Andalucía, casi seis veces menos. Y el IRPF recaudó hasta septiembre 10.250 millones en Catalunya, 18.301 millones en Madrid y casi 4.000 millones en Andalucía. Hay muchos elementos que analizar y, seguramente, que discutir sobre el sistema tributarios español. Pero todo eso con datos, con elementos científicos de juicio. El exabrupto y la bravuconada no hacen más que desacreditar a quien los utiliza y alimentar los odios, los tópicos y las antipatías viscerales.

martes, 9 de noviembre de 2010

Bonos de la Generalitat e intereses bancarios

La demanda de bonos de la Generalitat supera con creces a la oferta. Incluso los compran ciudadanos de otras comunidades autónomas, lo cual no tiene nada de extraño dado el intererés del 4,75% que ofrecen. Según diversas fuentes, se acerca incluso a los 5.000 millones de euros, casi el doble de los 2.500 millones previstos. Interesa a los particulares que se amplíe la emisión para que el prorrateo no frustre las expectativas de quienes quieren invertir en esta deuda. Pero, tengámoslo en cuenta, interesa aún más a los 23 bancos y cajas colocadores por la comisión que les reporta: Son ingresos obtenidos con mucho menos esfuerzo y costes que los que les supondría comercializar sus propios productos. No es de extrañar que presionen a la Generalitat para que los 2.500 millones se amplíen a 3.000 millones o más. Cuantos más euros adicionales, más comisión. Y la Generalitat necesita aún unos 700 u 800 millones más para cubrir las necesidades de financiación para todo el año. Pero a los casi 119 millones que la Administración catalana tendrá que pagar en intereses dentro de un año habrá que sumar los casi 70 millones que los bancos se llevarán en comisiones. Y eso lo pagan con sus impuestos quienes compran los bonos y también quienes no.

martes, 2 de noviembre de 2010

¿Y si se desploma el dólar?

Nada refleja mejor lo frágil que se mantiene la economía internacional que la situación del dólar. Si cae, tal como como hubiera hecho de haberse tratado de la divisa de una economía emergente, la actual crisis nos parecería un juego de niños. Hace unos meses lo afirmaba en una entrevista que le hice el exdirector gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Michel Camdesus. No olvidemos que la economía se sostiene en parte porque China, con su ingente ahorro interno, escaso consumo y enorme superávit exterior financia a un EEUU extremadamente endeudadado y deficitario. Ya lo dijo el premio Nobel de Economía Paul Krugman al describir la compra china de deuda estadoundense y la adquisición por parte de estos de exportaciones baratas del país asiático: "Ellos nos dan productos envenenados, nosotros les damos papelitos sin valor". ¿Cuánto durará esta peligrosa colaboración? Seguro que no puede perdurar por siempre. Para evitar males mayoers ya iría siendo hora de que EEUU subiera impuestos para alinearlos con unas prestaciones públicas más a la europea y que los chinos gastaran más en casa y vivieran reformas que dersembocaran en ventajas parecidas a las de un estado del bienestar para reducir su innata tendencia a ahorrar hasta el último yuan. Si no se produce este cambio de papeles, tarde o temprano viviremos una crisis que, me temo, será peor que la que registramos en el 2008.

jueves, 28 de octubre de 2010

Adelgazar el Estado

Es evidente que hay que adelgazar el Estado. Los distintos niveles de administración producen ineficiencias por superposición de competencias, de medios y efectivos. Crecen las plantillas y los recursos en todos los ámbitos, con el correspondiente derroche y dilapidación del dinero de todos. El presidente del PP, Mariano Rajoy, ha planteado la necesidad de reformar el sistema para salvar la unidad de mercado que, a su entender, está en peligro. Lo hizo durante el XIII Congreso de la Empresa Familiar en Santander. Pero ¿se refería Rajoy a reducir el peso de las autonomías? Es frecuente que cuando se lanza un mensaje de este tipo se esté pensando en una mayor centralización, es decir, en devolver competencias al centro en detrimento de la periferia. Pero pienso que si se tiene asumido que el proceso de descentralización es inherente al Estado que nos hemos otorgado, el que debe reducir su peso es el centro o debería haberlo hecho a medida que se transferían competencias a la periferia y cetnrar su labor en la coordinación y las facultades esenciales que debe controlar. Carece de sentido que la Administración central cuente casi con el mismo despliegue de recursos que cuando tenía todas las competencias. Lo que se está haciendo es duplicar y superponer y eso es antieconómico. Si las autonomías tienen plenas competencias sanitarias ¿por qué existe una estructura como la del ministerio de Sanidad si bastaría con un ente coordinador? Y no es el único ejemplo. Eso sí, aunque el poder se centrifugue, debe primar el sentido común y debe existir cierta armonización regulatoria y normativa para que la economía funcione ¿No es eso lo que está haciendo la Unión Europea (UE)?

sábado, 23 de octubre de 2010

Bonos, patria y rentabilidad

Curioso país España, en el que si una comunidad autónoma apela al ahorro de sus ciudadanos para financiarse se habla de bonos patrióticos ¿Qué son las letras del Teosoro, los bonos o las obligaciones? ¿No es lo mismo? ¿No supone también apelar al patriotismo reclamar dinero para carreteras y servicios públicos como hace el Tesoro Público en su publicidad? El inicio de la venta de los bonos de la Generalitat de Catalunya está resultando un éxito. Y no es de extrañar, con un redimiento del 4,75% a un año y dos díasa partir de un mínimo de 1.000 euros. Los primeros 1.890 millones de euros previstos tendrán que ampliarse hasta 2.500 millones. A la Administración catalana le saldrá caro, ya que, en un año, deberá devolver el capital y más de 100 millones de euros en intereses. Las condiciones del mercado y la situación de sus finanzas --que están como el de la mayoría de Administraciones públicas-- lo requerían. Lo que es indudable es que son títulos extremadamente competitivos con respecto al resto de productos del mercado y también frente al resto de la deuda del Estado. La banca que participa en la colocación ya se lleva su 3% de comisión y otro 2% desde la cantidad inicial prevista hasta los 2.500 millones, que pagará la Generalitat y, por lo tanto, todos los ciudadanos de forma indirecta, compren o no bonos. Mejor comprarlos, por tanto ¿no? Solo las entidades que han decidido no participar están recelosas de producto, que puede robarles clientes en la dura guerra del pasivo que mantienen en la actualidad. Pero seamos prácticos. En estos casos el tema clave es si quien ofrece el rendimiento es solvente. En resumen, si podrá devolvernos el dinero y los intereses. No creo que haya mucha duda al respecto. Difundir lo contrario, aunque no sea imposible que suceda, no es más que propagar rumores muy interesados, política o económicamente. Y, además, en el remoto supuesto de que no pudiera hacer frente a sus obligaciones en el plazo de un año, el Estado es el responsable en última instancia. Y todo esto no es patriotismo, es pragmatismo y ¿por que no?, la legítima persecución de una mayor rentabilidad. Si además se contribuye a que mejoren los servicios de la comunidad en la que uno vive --en el supuesto de que así sea--, pues perfecto.

lunes, 18 de octubre de 2010

Bonos de la Generalitat ¿Por qué no?

En un momento en el que los bancos y las cajas apelan desesperadamente al dinero de los particulares para cuadrar sus cuentas, mediante atractivos depósitos, les ha surgido un potente competidor. Se trata de la Generalitat de Catalunya, que lanzará al mercado una emisión de un mínimo de 1.500 millones de euros, pero que puede llegar a 2.500 millones en bonos al 4,75% con el objetivo de mejorar sus finanzas con ahorro de sus ciudadanos ¿Tan malo es eso? No, en las circunstancias actuales en las que los mercados están cerrados a cal y canto, y más para las comunidades autónomas. Esta operación solo presenta un defecto y no es la elevada retribución que recibirán los suscriptores que, para eso arriesgan sus dineros: la banca se embolsará una comisión del 3%, lo que pueden significar hasta 75 millones de euros a repartir entre los beneficiarios, es decir, entre las entidades financieras participantes en la colocación. Me comentaba hoy un empresario: "Si pudiera comprar directamente la deuda a la Generalitat no me lo pensaría. Es una inversión rentable y segura. Pero no me da la gana de que la banca, esa que nos deniega los créditos, gane esa enorme comisión a mi costa". Seguro que muchos pensarán lo mismo. No me extrañaría que incluso lo piensen los responsables de la Generalitat, que no tienen más remedio que pasar por el aro si quieren que les coloquen sus títulos.......

jueves, 14 de octubre de 2010

Ganancias privadas y pérdidas colectivas

Veamos ¿Se puede considerar que un sistema funciona de forma eficiente si las facturas de los excesos las tienen que pagar terceros? Después del historial de crisis que llevamos, se puede afirmar con rotundidad que los pasivos bancarios son una especie de deuda pública indirecta. No lo digo yo sino Martin Wolf, un analista y columnista del Financial Times que no es precisamente un bolchevique: "El sector bancario privatiza sus ganancias y socializa sus pérdidas cuando son lo suficientemente grandes para que se esfume su capital y a veces incluso antes". Y es así como se ha demostrado después de muchas crisis y los consiguientes rescates con cargo al bolsillo de los contribuyentes. Los primeros interesados en perpetuar este estado de cosas son los banqueros ¿cómo no? Pero es obligación de los representantes de la mayoría --que son muchos más, aunque menos poderosos-- cambiar estas situaciones ¿Acaso se rescata si pensárselo a empresas de otros sectores que caen víctimas de la competencia, de las crisis o de una mala gestión? Ya lo ha dicho en alguna ocasión el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz: "Si una entidad es demasiado grande para quebrar también es demasiado grande para existir".

miércoles, 13 de octubre de 2010

El desequilibrio de intereses entre directivos y accionistas

En principio, los directivos de las empresas deben velar por los intereses de los accionistas, que son los dueños. Pero no siempre es así. O lo es muy pocas veces. Los objetivos de unos y otros tienden a separarse, especialmente cuando la remuneración de los ejecutivos tiende a ligarse a consecuciones a muy corto plazo. El mayor interés de los accionistas radica, en cambio, en el largo plazo. Y no es una cuestión de cifras o de la dimensión de éstas. Como bien dice Nouriel Rubini en su último libro Cómo salimos de ésta (Ediciones Destino. Barcelona, 2010), "el mayor problema de la remuneración no es la cantidad de dinero que interviene, sino la forma en que se estructura y reparte". Es ahí donde se esconde una de las raíces profundas que contribuyeron a desatar la actual crisis. Muchos directivos han velado durante demasiado tiempo por sus propios intereses a corto plazo o, mejor dicho, por su cartera; en lugar de por generar valor para los propietarios de las empesas para las que trabajan. Y ese desequilibrio hay que arreglarlo ¿Cómo? Aunque es importante una formación que en las escuelas de negocios incluya la ética como asignatura relevante también habría que ir pensando en un mayor control de los ejecutivos por parte de los accionistas y ¿por qué no? en una mayor implicación. Tal vez perderían interés por generar valor a muy corto plazo y lo ganarían en obtenerlo a largo plazo si se jugaran buena parte de su dinero como, muchas veces sin saberlo, hacen los accionistas.

sábado, 2 de octubre de 2010

Dolor económico contra la crisis

¿Duele? Pues habrá más. Eso es lo que parece advertir el Fondo Monetario Internacional (FMI) en uno de los capítulos de su último informe de Perspectivas Económicas. Y es que el principal promotor de recetas duras para salir de la crisis avisa de que los recortes presupuetarios que él mismo aconseja producirán más dolor que beneficio a corto plazo en aras a conseguir beneficios en un futuro que parece más bien lejano ¿No es mucho pedir? Muchos de los países que optaron por incumplir los mandatos del FMI superaron mejor sus crisis que los aquellos que siguieron la hoja de ruta de este organismo punto por punto. ¿No sería ya momento de revisar principios que no hace mucho eran como verdades inmutables? Por ejemplo, el liberalismo y el protagonismo sagrado del mercado, que nos ha llevado hasta donde hoy estamos. Hasta los más fervientes defensores del libremercado reclamaron no hace tnato tiempo a los estados un salvavidas para evitar el hundimiento del sistema. Y son hoy esos mismos quienes ahora reprochan a los gobiernos unos endeudamientos excesivos y les exigen recortes drásticos, aun a costa de asfixiar a millones de personas. Y no quieren ni oír hablar de una pequeña tasa sobre las transacciones financieras o cualquier otro tipo de gravamen que reduzca sus beneficios aunque sea en una milésima parte, porque eso volvería a provocar una crisis, dicen. En resumen, que los platos rotos los paguen los demás. Entiendo su perspectiva y más si nadie desde la política, no solo española sino internacional --porque eso solo puede aplicarse se es a escala global--, está dispuesto a plantarles cara: Prefieren que los demás paguen la factura de sus fiestas porque ellos ya se ocupan de cobrar los dividendos cuando la economía funciona. A eso le llamaría yo más bien liberalismo de quita y pon o socialización de pérdidas e individualización de beneficios. Y eso, señor Zapatero, señor Sarkozy y señora Merkel, no hay que consentirlo.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Huelga, teatro y desenlace

El 29-S ya ha pasado. Cada actor ha hecho su papel en esta costosa obra de teatro ¿Se puede hablar de ganadores y perdedores? Dicho así, creo que no. Creo que no es un triunfo paralizar lo que ya se daba por paralizable --aquellos ámbitos en los que los sindicatos tienen mayor poder de convicción o coacción-- ¿Conclusión? Una huelga estilo pataleta que poco ha de servir para corregir los problemas que tiene el mercado laboral español, como seguramente tampoco los solventará la reforma aprobada no solo por el Gobierno sino por el Congreso de los Diputados. Y que tampoco nos sacará de la crisis, por supuesto. Una vez que las centrales sindicales mayoritarias se han justificado ante unas bases y unos asalariados y autónomos desconcertados, atónicos y cabreados, con cierta condescendencia por parte del Gobierno, ha de llegar el siguiente acto de esta monumental función: pactar alguna medida de calado en la que también tienen que participar los empresarios, pero los de verdad, una patronal renovada, más creíble. No hay que olvidar que tanto los sindicatos como los patronos son en cierta medida corresponsables de la situación en la que nos encontramos, tras unos años de silencios y cierta connivencia con la política del Gobierno. Llegados al punto actual, seguro que el desenlace de esta función llegará tras el capítulo de la huelga. El país y sus más de cuatro millones de espectadores que actúan en forma de parados, lo necesitan, créanme.