Marzo empieza con un descalabro bursátil. Nada parece haber cambiado. La crisis avanza a marchas forzadas y el sistema financiero internacional no da más que disgustos. Uno se pregunta ¿tiene salida esta crisis? Las anteriores la han tenido. En algunos casos --recordemos los años 30-- la bonanza tardó y llegó tras un intenso y severo ajuste. Si algo nos enseña la situación actual es que el crecimiento tenía un techo, muy elevado, pero techo; mientras que la caída parece no haber encontrado todavía su suelo, que puede estar muy muy abajo ¿Hasta niveles de qué año debemos retroceder, hasta el 2000, hasta principios de los 90...? Veremos. Es labor del Gobierno, con todos sus instrumentos como el gasto público y las inversiones en obras e infraestructuras, evitar que el derrumbe sea histórico. En este sentido, mejor retroceder hasta principios de la década de 2000 que a principios de la de los 90. Un cierto retroceso es necesario para purgar excesos. Sindicatos y patronales deben contribuir a limitar el alcance de la debacle. Los empresarios deben entender que no todo se arregla con despidos. Eso es una solución a muy corto plazo, pero no a largo. También hay que retener talento para cuando las cosas mejoren. Y los representantes de los trabajadores deben de admitir cierta flexibilidad, sea de funciones, sea de horarios. La imaginación y los esfuerzos por ingeniar son fundamentales en este contexto. De lo contrario, la crisis, con el constante aumento del desempleo y la consiguiente caída del consumo y de la exportación, puede no tener salida como la han tenido otras anteriores o tenerla muy muy muy lejos.
lunes, 2 de marzo de 2009
¿Dónde está la salida... de la crisis?
Marzo empieza con un descalabro bursátil. Nada parece haber cambiado. La crisis avanza a marchas forzadas y el sistema financiero internacional no da más que disgustos. Uno se pregunta ¿tiene salida esta crisis? Las anteriores la han tenido. En algunos casos --recordemos los años 30-- la bonanza tardó y llegó tras un intenso y severo ajuste. Si algo nos enseña la situación actual es que el crecimiento tenía un techo, muy elevado, pero techo; mientras que la caída parece no haber encontrado todavía su suelo, que puede estar muy muy abajo ¿Hasta niveles de qué año debemos retroceder, hasta el 2000, hasta principios de los 90...? Veremos. Es labor del Gobierno, con todos sus instrumentos como el gasto público y las inversiones en obras e infraestructuras, evitar que el derrumbe sea histórico. En este sentido, mejor retroceder hasta principios de la década de 2000 que a principios de la de los 90. Un cierto retroceso es necesario para purgar excesos. Sindicatos y patronales deben contribuir a limitar el alcance de la debacle. Los empresarios deben entender que no todo se arregla con despidos. Eso es una solución a muy corto plazo, pero no a largo. También hay que retener talento para cuando las cosas mejoren. Y los representantes de los trabajadores deben de admitir cierta flexibilidad, sea de funciones, sea de horarios. La imaginación y los esfuerzos por ingeniar son fundamentales en este contexto. De lo contrario, la crisis, con el constante aumento del desempleo y la consiguiente caída del consumo y de la exportación, puede no tener salida como la han tenido otras anteriores o tenerla muy muy muy lejos.
martes, 24 de febrero de 2009
Lo primero, acabar con el paro
La palabra tabú es sobreproducción. Pero eso es lo que sucede. Las fábricas van al ralentí porque apenas se vende. Tienen instalaciones preparadas para unos niveles de ventas que tardarán tiempo en volver. El mercado doméstico está paralizado y el exterior, también ¿Solución? ¿Lo solventarían ayudas públicas? ¿De qué serviría aportar fondos públicos a unas industrias que no producen porque no venden? En todo caso, el apoyo debe repartirse con los compradores, es decir, aquellos que tienen que consumir. Pero existe otro problema: el desempleo. Si la gente no tiene trabajo o teme perderlo, ajusta sus gastos por más que se les estimule a comprar. El paro es, pues, el principal problema. Y no es es fácil de solventar si no es con nuevos sectores y actividades porque muchas de las antiguas están obsoletas. Y para eso hace falta dinero y que los bancos faciliten la inversión. ¡Casi nada cuando no se fían ni de los clientes ni los unos de los otros! ¡Un auténtico reto pero que el Gobierno debe conseguir presionando y advirtiendo a las enitidades! Hay que romper el círculo vicioso a partir de la creación de empleo. Con trabajo se obtiene salario y, por tanto, dinero para vivir y comprar. Por tanto, hay que ponerse manos a la obra, vigilar que las industrias que actúan como motores porque tienen muchos proveedores no se vayan a pique y estimular el nacimiento de nuevas actividades. Es una tarea compleja, a veces oscura y con escaso brillo a corto plazo de cara a la galería pero que que hay que acometer.
viernes, 20 de febrero de 2009
Bancos: El desespero
Desespero, frustración, impotencia... El catálogo de adjetivos se agota cuando se trata de describir la relación actual entre los empresarios y los bancos en la crisis actual. Sí, sí, esas entidades que, hasta hace relativamete poco tiempo, prestaban el dinero sin apenas condiciones. Ahora, afectadas por unos excesos de los que son en buena parte responsables, no tienen más remedio que guardar bajo llave todo euro que entra en sus cajas y no digamos los que ya tenían. Eso se traduce en muy poco crédito, escaso, casi nulo. Y así se están ahogando las empresas. El crédito es como el aire. Si no hay o si el existente está contaminado... mala cosa. El desasosiego empresarial es tal que ya hay patronales que recomiendan a sus afiliados que retiren los fondos de los bancos que les niegan renovaciones de pólizas. Es la única medida de fuerza que se les ocurre. Antes eso que ponerse un pasamontañas y atracar entidades, como ya ha hecho alguno. Pero, como decíamos, la situación es dramática para muchos. No estoy diciendo que se salve a quienes no lo merecen sino que quienes han hecho los deberes y están saneados tengan al menos una oportunidad de salvarse. El banco que entienda eso se ganará el cielo en forma de beneficios futuros. Y el Gobierno debe entenderlo también y presionar a las entidades para que, aun con cautela, faciliten el funcionamiento del sistema empresarial o debe también multiplicar los instrumentos de financiación para empresas. De lo contrario nos vamos todos a pique, tanto los que están en mala situación y que, también en una etapa de bonanza sufrirían, como aquellos que no cometieron excesos y tienen saneadas sus cuentas.
martes, 17 de febrero de 2009
Familia, negocio y crisis
Al margen de consideraciones como la emotividad y los líos entre parientes, la empresa familiar puede verse hoy como un antídoto contra la crisis. En situaciones como la actual, el vínculo de sangre, igual que puede destruir negocios por celos y rencillas, puede servir también para estrechar lazos, incrementar el sentimiento de pertenencia y ser vir como herramienta para superar el bache. Os presento mi último libro: Secretos de familia. Aunque las peleas y disputas, que acaban incluso con la desaparición de empresas se coniverten muchas veces en el erróneo sello distintivo de este tipo de compañias, la verdad es que muchas logran sobrevivir y sortear las múltiples trabas que se encuentran en el camino. Una de ellas, la transición de una generación a otra, es tal vez la más compleja. Por eso hay que dedicarle tiempo y planificarla. A pesar de los múltiplos ejemplos existentes de batallas de poder --en el libro encontrarés varias, desde la trágica historia del clan Gucci hasta la dura batalla entre dos hermanos por el control de la marca de chucherías Churruca--, el vínculo familiar sirve muchas veces precisamente como tabla de salvación, especialmente si quienes heredan el negocio no lo ven como una especie de renta o premio del que pueden disponer para vivir sin dar golpe o trabajando lo mínimo, sino que lo asumen como propio, aunque tengan que cambiar la naturaleza de la actividad originaria o diversificarla. Es verdad que hay muchos herederos con las primeras características, pero, por fortuna, hasta ahora los segundos les han superado. Porque, no lo olvidemos, negocios familiares son el bar y la mercería de la esquina pero también la cadena Zara, Ikea o el Grupo Acciona.
domingo, 15 de febrero de 2009
Nucleares, ¿sí o no?
¿Sí o no ? Vuelve el dilema. A medida que crece la presión del lobby nuclear renacen las dudas sobre la idoneidad de esta fuente energética. Enseguida vienen a la memoria desastres como el de Chernóbyl o despropósitos como la oculatación de información por las fugas de partículas en Ascó. Pero es preciso retomar el debate, con todas las ventajas e incovenientes y sabiendo que las centrales nucleares requieren ingentes inversiones iniciales ¿Está la economia para eso? Lo cierto es que varios países vuelven su interés hacia una fuente energética que consideran limpia y que reduce la necesidad de abastecimiento por parte de terceros. Y España no puede eludir esa discusión. Y menos con un país vecino como Francia, que cuenta con 59 centrales de este tipo --más otras dos en proyecto-- que, en parte nos abastecen de energía. Lo que parece más lógico es alargar la vida de las existentes, siempre que sus medidas de seguridad sean las adecuadas --eso tiene que analizarlo con detenimiento el Consejo de Seguridad Nuclear--. Hay que tener en cuenta que proporcionan en torno a la quinta parte de la energía total. Y mientras se hace eso, hay que potenciar aún más las energías renovables, siendo conscientes de que siempe serán necesarias energías más estables para cubrir los periodos sin viento, sin sol o con escasez de agua. Esas pueden ser las nucleares o los ciclos combinados (a gas). En España parecía que la apuesta era clara por el gas. La presión del entorno puede llevar a que el papel sea compartido con las nucleares. El Gobierno tendrá que dejar clara su postura. y, por ahora, no lo ha hace porque el programa electoral del PSOE es bastante antinuclear. Pero, en un momento u otro, tendrá que coger el toro por los cuernos y decir clarmanete si nuclear sí o no.
sábado, 7 de febrero de 2009
Proteccionismo no equivale a salvación
Sé que es una tentación difícil de resistir para los políticos, ávidos por demostrar que tratan de salvar las economías de sus países. Y más aún para los trabajadores que se encuentran en paro o para qeullos que tienen empleo pero que ven que se acerca el espectro del desempleo. En épocas de crisis, lo fácil es apelar a las barreras, al proteccionismo y al nacionalismo económico. Lo sencillo es reclamar la imposición de fronteras y hacer un llamamiento a la defensa de los productos elaborados en el propio país y a generar los empleos en la propia casa. Es una receta rápida, con efectos a muy corto plazo, pero es una mera cura paliativa que no solventa el problema ¿Nos iba mucho mejor cuando todo funcionaba así, cuando había autarquía? Y ¿vivían mucho mejor los países más pobres cuando era más difícil exportar? Es cierto que la globalización no ha distribuido la riqueza de forma equitativa. Es cierto que el comercio mundial ha generado más prosperidad para unos que para otros. Pero sin esta apertura global de fronteras algunos países que han tenido oportunidades no las hubieran tenido. El comercio provoca especialización. Unos países hacen mejor unas cosas que otras. Es cierto que también hay más competencia y que, por tanto, hay que esforzarse más para no perder mercado, pero, en el fondo, se experimenta un crecimiento general. El presidente de EEUU, Barack Obama, como líder de la primera economía mundial, debe dar ejemplo y evitar cualquier tentación al estilo Buy American --Compre productos y servicios americanos--. Sería una buena muestra de ese multilateralismo que pretende aplicar. Lo contrario no serviría más que para desandar un camino hacia una mayor y mejor prosperidad que se inició hace unos años. Lo que hay que hacer, en todo caso, es repartir mejor la prosperidad, pero no poner trabas y barreras que, al final, acaban perjudicando a los países más pobres, lo más débiles. De hecho, la globalización no es la culpable, sino el uso que se hace de ella. Con la imposición de más fronteras no se mejora la situación económica y, menos aún, se acaba con los riesgos del odio a los países ricos que puede acabar degenerando en terrorismo. En momentos como los actuales, los políticos no deben ser solo listos e inteligentes, sino también responsables y valientes.
lunes, 2 de febrero de 2009
Dar brillo al sol
España puede jactarse de ser líder en pocos ámbitos económicos. Uno de ellos es el de las energías renovables, como la solar. Pero se trata de una industria que está completamente paralizada por un cambio de normativa que entró en vigor en octubre pasado. Era evidente que había que atacar la especulación que se instaló en este sector, pero la medida parece haber sido, hasta ahora, contraproducente y ha generado un parón de actividad. Isofotón, la primera productora española, prepara un expediente de regulación de empleo (ERE) temporal de 90 días que afectará casi al 100% de su plantilla. El objetivo es ajustar la oferta a la demanda. Esta medida no es más que un ejemplo de los efectos que han producido una combinación de cambio de regulación y especulación desatada. El año pasado se produjo una auténtica avalancha de proyectos que aportaron casi 2.000 MW de potencia instalada nueva al mercado español, cuatro veces por encima de la cadencia habitual de los últimos años. Ahora, una vez que se depure el posible fraude de aquellos que con proyectos "fantasma" pretendían acogerse al anterior régimen de primas por la generación eléctrica con energía solar --más elevado que el actual--, el Gobierno debe hacer lo que esté en su mano por devolver la actividad a uno de los sectores que tienen más proyección de futuro y que pueden contribuir a paliar los efectos de la crisis. El actual presidente de EEUU, Barack Obama, ha hecho una fuerte apuesta por las energías renovables. Las empresas españolas tienen una gran presencia en ese mercado y pueden incrementarla, pero también hace falta que se rompa la paralización del mercado doméstico. Y eso se producirá no solo si los bancos facilitan el crédito a un sector en el que todavía existen muchas posibilidades de desarrollo, en especial mediante las instalaciones solares en tejados y cubiertas, sino si el Gobierno acelera las medidas legislativas pendientes que han frenado su crecimiento.
lunes, 26 de enero de 2009
Menos salario, pero con futuro
Ya hay muchas voces favorables a recortar los salarios, es decir, a ajustarlos a un menor nivel de vida general que se ha producido como consecuencia de la crisis. Entre ellos está el actual premio Nobel de Economía, Paul Krugman. Pero ¿es esa la solución? Ante la posibilidad de quedarse sin empleo, mejor cobrar menos, pero tener trabajo se plantean algunos. Pero rebajar los sueldos no es tan fácil. Todo el mundo adapta su tren de vida a lo que ingresa mensualmente y desandar ese camino es ciertamente complejo. No obstante, ¿qué es mejor, quedarse sin empleo? Visto así... Estoy convencido de que, ante unos planes industriales y de futuro serios, los trabajadores están dispuestos a asumir sacrificios. Eso sí, siempre que lo hagan también quienes tienen por encima. Por ello es necesario que los directivos se ajusten el cinturón los primeros, que prediquen con el ejemplo, igual que los propietarios y accionistas, quienes tienen también que adaptarse a un clima de depresión. Luego, si es que presentan planes de futuro meditados, pensados, analizados... ya habrá tiempo de discutir con la plantaillas la parte de sacrificio que le corresponde a cada uno. Ya se sabe, todo tiene un precio, una contraprestación. Nadie otorga a cambio de nada. Y no digamos si se trata de congelar o rebajar el salario.
viernes, 23 de enero de 2009
¿Es la responsabilidad social corporativa una moda?
Vivimos una crisis muy dura. Es en estos momentos en los que se podrá ver si la responsabilidad social corporativa (RSC) es solo una moda o si se trata de una tendencia. Probablemente será más un gancho comercial o promocional para algunas compañías, pero para otras es un elemento que ha calado hondo y que form parte de su estructura. Son tiempos de restricciones y de hacer malabarismos con el dinero. Las empresas que realmente crean en esta forma de ver y gestionar y que la hayan introducido en su ADN --no solo en forma de departamento que se dedica a a organizar determinados actos o practicar determinadas donaciones-- seguirán por este camino, pese a las estrecheces. Ya ereá una parte consustancial de las mismas. Las que utilizaban la RSC para promocionarse en tiempos de abundancia recortarán en este capítulo, como lo harán en otros muchos que ven como accesorios. Pero deberán tener cuidado porque esta filosofía ya está muy implantada, también en la mentalidad de los empleados, de los proveedores y de los clientes. Una buena RSC debe contar también con los trabajadores y los demás agentes que envuelven a la compañía. Mala RSC será si, a la primera de cambio, se opta por despedir plantilla, pero también si practica el impago como instrumento de financiación o se deja de informar claramente a los accionistas por temor a las repercusiones bursátiles. Solo los que hayan entendido y asumido la RSC real, es decir, aquellos que la hayan integrado en su estructrura interna, seguirán por esta senda y, más tarde o más temprano, serán recompensados.
viernes, 9 de enero de 2009
¿Innovan las eléctricas?
Para caminar hacia un nuevo sistema energético menos dependiente de los combustibles fósiles como el petróleo o el gas con el objetivo de frenar los efectos de la contaminación sobre el clima hace falta innovación. Eso significa dedicar ingentes esfuerzos humanos y económicos a mejorar las energías renovables y otras fuentes que puedan surgir, así como a profundizar en las redes inteligentes o las fórmulas para capturar el dióxido de carbono emitido por las centrales eléctricas convencionales, entre otras actividades.Pero las cifras son crueles y nos muestran, una vez más, que las novedades revolucionarias no suelen provenir de los sectores o las industrias establecidas --recordemos a Apple, una compañía tecnológica que revolucionó la industria discográfica o a Amazon que transformó la venta por internet de libros y luego de otros productos o lo sucedido con las cámaras fotográficas, segmento en el que dominan nuevos actores que previenen del campo tecnológico --. La historia parece que vuelve a repetrise. Las compañías eléctricas españolas dedican unos 120 millones de euros a estos menesteres, la décima parte de lo que aporta el conjunto del sector --desde fabricantes de equipos hasta las universidades-- y el 0,66% de sus ingresos totales, según detalla un estudio promovido por la patronal eléctrica, Unesa. Suena a poco y más bien a nada si se compara con el PIB (apenas supone unas centésimas del mismo). El panorama no es más halagüeño en EEUU, donde este esfuerzo supone apenas el 0,11% del PIB. Como asegura irónicamente Thomas L. Friedman en su último libro Hot, flat and crowded, esa cifra apenas da para unas suscripciones a Scientific American y es inferior incluso a la que dedica a la innovación la industria estadounidense de los alimentos para animales. Japón se sitúa en cabeza con el 0,44% del PIB, una proporción cuatro veces mayor. Eso sí que es estar atento a lo nuevo.
Probablemente las grandes novedades vendrán de Asia o tal vez de otra zona, pero casi seguro que serán sectores distintos a la industria eléctrica e incluso inesperados --como lo pueden ser los productores de baterías en el campo de los automóviles limpios-- Y es que esto ya parece irremediable: las grandes innovaciones surgen de industrias nuevas o modestas, no de las establecidas, que suelen focalizar sus esfuerzos en conservar lo que ya tienen y en dinamitar los movimientos que les incomodan. Lo conté también en algunos de mis libros, como Sucedió en Wall Street. Y todo apunta a que volverá a suceder y que Acciona, Gamesa u otras tomarán el relevo, a no ser que alguna eléctrica tradicional tome nota y se apresure a redoblar sus esfuerzos de innovación como ya han hecho en el campo de los vehículos limpios algunos fabricantes de coches.
jueves, 25 de diciembre de 2008
Mira los clientes que tenía Madoff
Ricos y muy selectos. The New York Times recopila la lista de clientes afectados por la monumental estafa piramidal de Bernard Madoff. Ahí vemos desde un fondo del Banco Santander hasta Alicia Koplowitz, una de la smujeres más ricas de España. Se ha sumado ahora Liliane Bettencourt, propietaria de L'Oréal, imperio que heredó de su padre; y probablemente la mujer más rica del mundo, ya que a esta compañía le suma el ser la primera accionista individual de Nestlé. La lista no cesa de crecer, lo que demuestra la habilidad de Madoff para atraer dinero de acaudalados y poderosos o, como mínimo, de quienes les administraban las fortunas. Tras este escándalo valorado inicialmente en unos 50.000 millones de dólares hay muchas cosas que revisar, empezando por los sistemas de supervisión y control que, o no funcionaron o, simplemente, miraron hacia otra parte --lo que, ciertamente, aún es más alarmante--.
lunes, 22 de diciembre de 2008
Recortar sin despedir
Despedir tendría que ser la última solución en épocas de crisis, como la huelga lo es cuando se quieren lograr los objetivos que se persiguen y ya se han agotado todas las vías de negociación. Más gente en la calle no hace más que empeorar la situación económica de un país al engordar las listas del paro. En una economía liberal como la de EEUU se están potenciando ideas imaginativas para evitar los recortes de plantilla. Estas van desde la congelación salarial a la semana de cuatro días laborables. Despedir no es más la constatación de un fracaso por parte de quien lo practica. Es cierto que hay veces en las que no queda otra alternativa que desprenderse de efectivos, pero otras seguramente que la empresa funcionaría mejor con otros gestores con mejores y más brillantes ideas. Los trabajadores valoran que quien les pide sacrificios practique con el ejemplo. Y lo que es más importante, que inspire confianza y tenga un proyecto de futuro. En esos supuestos seguro que los empleados estarán dispuestos a negociar soluciones para superar la crisis sin tener que reducir el empleo.
domingo, 21 de diciembre de 2008
A 10 años del petróleo a 9 dólares
El petróleo está de celebración. Hoy hace justo 10 años que marcó su mínimos absoluto, en 9,55 dólares. En la actualidad, como sucedió durante la crisis del sudeste asiático hace una década, vive una fase de hudimiento por una crisis más intensa y global. Muchos expertos auguran que el barril caerá hasta los 20 o 30 dólares. Eso, además de ser consecuencia de una profunda crisis mundial, no es buena noticia para estimular las energías renovables y menos contaminantes. En todo caso, a medio plazo, los precios volverán a subir porque los campos más productivos están en declive y solo cabe esperar más petróleo en aguas profundas y otras zonas con costes de extracción muy elevados. Por eso es necesario seguir por la senda de la energía verde. No es solo una cuestión medioambiental sino de democracia. Los principales países productores son actualmente poco democráticos. Un crudo caro no hace más que alimentar sus pocas ganas de apertura política y social.
martes, 16 de diciembre de 2008
Coches con enchufe

Mientras Occidente discute cómo ayudar a la industria del automóvil, algunas industrias se apresuran a producir baterías apropiadas para los vehículos del futuro con el objetivo de ganar posiciones en la carrera de los coches verdes. La autonomía de estos vehículos y, por tanto, su éxito, dependerá de sus baterías. Uno de los últimos impulsos proviene de una compañía china, BYD, en la que el multimillonario inversor Warren Buffett adquirió el 10% del capital. Esta firma ha lanzado al mercado el primer coche dual --eléctrico puro e híbrido-- por unos 15.000 euros. Toyota y General Motors no tendrán modelos similares a la venta hasta 2010 y 2011, respectivamente. Es evidente que la tendencia debe de ir por ese camino. Y los fabricantes lo saben de sobra. Toda ayuda o apoyo debe ir por la vía de foementar una nueva estrcutura de la producción. Es posible que la revolución no nazca de la propia industria del automóvil. Los grandes cambios en el sector de las discográficas los provocó Apple con el iPod. Pero la fusión electricidad-vehículos se producirá, lo hagan unos u otros. La necesidad de abandonar el petróleo es urgente, por motivos medioambientales, pero también por motivos de seguridad y garnatías de abastecimiento. Por eso será que el presidente electo Barack Obama ha fichado a un premio Nobel de Física, Seteven Chu, para su equipo. Chu es uno de los grandes especialistas en energías alternativas. En el sector del motor, el futuro depende del enchufe y, a la vez, de una energía que se produza mediante el viento, el sol, el agua y otros elementos renovables más accesibles, baratos y sostenibles.
domingo, 14 de diciembre de 2008
Wall Street huele mal
Primero fueron las agencias de calificación de riesgos (Moody's y demás), que contribuyeron a propagar los activos basados en hipotecas tóxicas. Luego la banca de inversión (los Bear Sterns y Lehman Brothers). Ahora le ha tocado el turno a un reputado gestor de fondos de elevado rendimiento: Bernard Madoff (foto). Desde luego Wall Street empieza a oler ciertamente mal. Tras varios años de éxitos este antiguo presidente del Nasdaq resulta que ha provocado la evaporación de más de 37.000 millones de euros, arrastrando a gestoras de fondos altamente especulativos repartidos por todo el mundo. ¿La fórmula? El antiguo y rudimentario --pero atractivo para quienes persiguen resultados astronómicos-- sistema piramidal o esquema de Ponzi, mediante el que los inversores reciben rendimientos extraordinarios gracias al dinero que aportan los últimos en invertir. Llega un punto en el que se rompe la cadena y no hay dinero para aquellos que se habían acostumbrado a batir al mercado y lucir unos resultados espectaculares, porque la fórmula solo funcionaría si hubiera infinitos inversores que entraran en el sistema. Evidentemente no los hay. Este monumental fraude vuelve a poner el foco en aquellos que apostaban por la libertad absoluta de los mercados, sin ninguna regla. En este caso, o bien nadie vigilaba o quien tenía que hacerlo miraba para otro lado --lo que casi es peor--. La innovación financiera, que ha propocionado indudables ventajas, ha propiciado también la creación de auténticos fraudes y engaños masivos alimentados por una globalización que solo frena a las personas, no a los bienes, servicios y dinero. Esta innovación, en el fondo, no es la culpable. Los culpables son los propios hombres, que requieren un marco legal que limite sus actuaciones ¿Acaso no lo hay para la actuación en sociedad? Las leyes nos indican hasta dónde podemos llegar sin atentar contra la libertad de los demás ¿Por qué no ha de haber reglas similares también en el voraz y agreviso mundo de las finanzas y más si es a escala global?
martes, 9 de diciembre de 2008
No todo han de ser despidos
Es cierto. Hay crisis. Las fábricas producen menos. Los servicios venden menos. Apenas se construye. Es evidente que los negocios han de adaptarse a la nueva situación. Es evidente que hay empresas que tienen excedentes de plantilla. Es evidente que, cuando las cosas van bien, se atan los perros con longanizas. Es evidente que hoy las cosas van mal y que pueden ir peor que eso. Pero ¿ha de solucionarse todo con despidos? Esa es solo una parte para la solución del problema. Al despido se apuntan todas las empresas cuando las cosas empeoran. Es un instrumento de reducción rápida de costes. Se recortan los gastos por nóminas y a otra cosa. Ya pagará el Estado, mediante los subsidios, los excesos de algunas compañías. No es más que la pura concepción de que los trabajadores son un coste, no un activo -- eso que tanto afirman muchos directivos en público, pero que, a la hora de la verdad, queda en entredicho-- Pero ¿qué hay de las reducciones o congelaciones de salario, de las rebajas de estructuras directivas gigantescas, de los gastos supletorios o innecesarios, de la factura de la luz sin apenas control? Son muchas, muchas pequeñas cosas que pueden evitar dejar sin empleo a muchas personas. Señores directivos, hay que exprimir la imaginación. Para eso se les paga. La solución del despido es la más fácil. Piensen, mediten ¿no hay otras salidas que el despido? Y para la Administración: Además de las ayudas directas o los préstamos a bajo interés ¿no hay medidas legislativas que adoptar que podrían frenar los despidos o, al menos, restarles atractivo? Pienso, por ejemplo en la suspensiones temporales de empleo y otras medidas temporales que, con algunos retoques -como que no restaran periodo de desempleo-- podrían estimular la imaginación de muchas empresas que, ante la situación actual, prefieren el depido puro y duro y rebajar la factura por la vía más dolorosa.
lunes, 1 de diciembre de 2008
Y siguen habiendo millonarios
Habrá crisis, paro, depresión y otras situaciones con connotaciones sumamente negativas, pero también hay muchos millonarios. En concreto, 10,1 millones de personas en todo el mundo con activos --sin contar la vivienda propia-- con un valor superior al millón de dólares, el 6% más que en 2006, un ritmo de crecimiento bajo comparado con el de ejercicios anteriores. Pero no está mal. Fue la primera vez que se sobrepasó la barrera de los 10 millones de individuos. Equivale casi a la cuarta parte de la población española. También hay que tener en cuenta que, el año pasado, la bolsa aún daba alegrías. No como hoy. Economías emergentes como China, India, Brasil o Rusia aportaron muchos nuevos millonarios gracias a la explosión de sus mercados de renta variable, pese a que, evidentemente, EEUU es la que más tiene como país (3,028 millones). Alemania posee 826.000 del total de 3,1 millones de millonarios que hay en el conjunto de Europa y Suiza es el estado con más millonarios en proporción a sus habitantes (el 2,7% del total). Este colectivo a nivel mundial (los 10,1 millones de millonarios) se repartió el año pasado 40,7 billones de dólares, el equivalente al 40% de toda la riqueza que se generó en todo el mundo en 2007. Nos podemos imaginar los déficits humanitarios que se paliarían empleando solo una pequeña parte de esa suma para esos fines. Pero eso es mucho imaginar. En todo caso, como se avecinaba temporal, la tendencia general fue invertir en depósitos e instrumentos de máxima liquidez, así como en bonos para huir de la inestabilidad bursátil. Estos activos ya significaron el 44% del total de las carteras de los adinerados, nueve puntos más que el año anterior. Quienes tienen mucho patrimonio suelen también tener los mejores consejeros y gestores de fondos, aunque no siempre. Aún así, seguro que el año que viene, cuando se difundan las cifras que recoge el estudio anual de Merrill Lynch y Cap Gemini, el ritmo de crecimiento del número de millonarios será inferior al de 2007. Será el único consuelo que nos quede a aquellos que no lo somos.
domingo, 30 de noviembre de 2008
¿Quién está en paro, su vecino o usted?
Con el paro sucede algo parecido como con los accidentes. Eso siempre les pasa a los demás, no a nosotros mismos. En economía es habitual medir el nivel de una crisis por el desempleo. Se dice que cuando se habla de paro --así, en términos genéricos-- estamos en crisis. Cuando empezamos a enterarnos de que amigos o parientes lo están, nos hallamos frente a una recesión. Y cuando uno mismo carece de trabajo, estamos ante una depresión. Parece, como todas las cifras indican, que estamos en el segundo escenario, aunque seguro que si usted está en paro le parecerá que estamos ya en una depresión. Cada vez conocemos a más personas que están afectadas por el desempleo. La recesión es innegable. No lo olvidemos, como con los accidentes, que nadie tiene un seguro a todo riesgo, aunque lo pague. Tal como van las cosas, seguro que irán cambiando las percepciones. Las últimas encuestas reflejaban que una mayoría de españoles se sentían aún seguros con su empleo actual --¿habrán preguntado solo a funcionarios?--. Con el recrudecimiento de la crisis empezarán a haber parados por todas partes. Por eso se producen los esfuerzos --hasta ahora infructuosos --de la Administración. El objetivo es que se hable de paro --así, en términos genéricos-- como cuando la economía crecía a todo trapo y con un poco de suerte y de empeño, conseguir que se pueda acabar discutiendo sobre el pleno empleo. Eso es lo que se hacía cuando se construían más viviendas de las necesarias, el crédito se facilitaba sin controlar demasiado los posibles riesgos de impago y se compraban coches y cosas que luego apenas se empleaban. Había paro, pero era así, en términos genéricos, eran cifras --o eso parecían-- no dramas personales y familiares como los que ahora descubrimos. Eso, en el fondo, son los ciclos económicos. Ahora son amigos y conocidos los que están afectados por el desempleo. Y pronto podemos ser nosotros mismos. La economía es así para todos, menos para los funcionarios. Lo mejor será que las próximas encuestas se las hagan a ellos.
viernes, 28 de noviembre de 2008
Que si los precios suben, que si bajan...
Esto es realmente desconcertante. La economía lo es. Hasta no hace muchas semanas, hablábamos de la amenaza de la inflación, es decir, de los riesgos de aumentos importantes y sostenidos del nivel general de precios. Ahora, por el clima de desaceleración --cuando no frenazo-- generalizado se empieza a mencionar la palabra deflación, que es el fenómeno contrario, es decir, la caída sostenida y persistente de los precios. Aunque parezca mentira, también tiene efectos devastadores porque, ante las expectativas generalizadas de que los precios se desplomarán más, las personas retrasan constantemente sus compras ¿Para qué comprar hoy un telvisor nuevo si mañana será más barato? ¿Para qué cambiar el coche si el mes que viene a lo mejor cuesta la mitad? Una crisis en la que se produce esta situación es un escenario terrorífico. De ahí los esfuerzos desde laas Administraciones por lanzar mensajes en el sentido de que se consuma, que se compre, de que no se deje para mañana lo que se pueda adquirir hoy. De lo contrario, vamos directos al precipicio de la espiral a la baja del que es muy complicado salir. Si no, que se lo digan a los japoneses. Ya saben. Si tenían previsto comprar, háganlo, si es algo que realmene desean o necesitan. Hay que sacar, como sea, al conjunto de la economía del tobogán de la deflación. No es malo que se abaraten los productos y servicios, pero es realmente nefasto que lo hagan constantemente. Eso también genera desempleo y una profunda depresión de la que es muy difícil salir.
miércoles, 26 de noviembre de 2008
Y tras el ladrillo, la banca
El otro día comentábamos que tras las primeras inmobiliarias se produciría la caída de alguna constructora. Pues bien, detrás de éstas viene la banca. No toda, evidentemente, pero sí una parte de la pequeña y mediana que está altamente expuesta al sector del ladrillo. Los esfuerzos públicos por salvar a las constructoras son intensos. El objetivo es evitar que la quiebra de alguna constructora provoque un enorme agujero en el balance de alguna entidad financiera. Y no lo digo solo por Sacyr Vallehermoso, que trata desesperadamente de vender su participación en Repsol a la rusa Lukoil, sino por otras. Pero ese podría ser un buen ejemplo. Más de 40 bancos y cajas están expuestos al riesgo de la caída de Sacyr ya que cargan con una parte del préstamo que acredita a esta compañía como primera accionista de Repsol. Y digo bien, acredita porque, en realidad, esa participación está en manos de los bancos como garantía. Muchas de estas entidades esperan a toda costa subrogar este crédito a la rusa Lukoil o a quien sea con tal de no tenerlo que imputar en su cuenta de resultados como fallido. No sería de extrañar que, ante el revuelo político que ha provocado la posible entrada de la rusa en la petrolera española, se acabe llegando a alguna solución intermedia, como la conversión de parte de la deuda de la constructora en participaciones preferentes u otros sistemas para evitar que Sacyr caiga y que arrastre con ella a algunos otros. Tal vez será a instancias del Gobierno o quizás no, pero en todo caso sería una solución temporal a la espera de que mejore la cotización de Repsol y que se pueda encontrar un socio más vendible a la opinión pública y política. Ese mirlo blanco no solo echaría un cable a Sacyr sino que extraería de Repsol el lastre que supone contar con un primer accionista ahogado financieramente y solo interesado en percibir dividendos con los que pagar los intereses de su enorme deuda de más de 18.000 millones de euros. Pero, dada la actual coyuntura económica, ese reto parece no difícil sino casi imposible.
martes, 25 de noviembre de 2008
El contagio pasará a las constructoras
Primero fue Martinsa-Fadesa, luego Tremón. Las inmobiliarias sucumben una tras otra víctimas de la crisis y no sería de extrañar que alguna otra lo hiciera en los próximos días o semanas. Pero los efectos no se acaban aquí. Al parecer, las licitaciones de obra pública se han ralentizado de forma importante y eso c onllevará también sus consecuencias. Si no se construyen viviendas y las obras públicas no se aceleran, pronto habrá víctimas de los concursos de acreedores entre las constructoras. Ese es el temor que manifiestan en los últimos días personas muy acreditadas vinculadas al sector del ladrillo y el cemento. Solo un impulso real de las obras públicas por parte de las Adnministraciones sacaría del ahogo a muchas empresas. Y no lo digo solo por Sacyr, dispuesta a vender su 20% de Repsol a la rusa Lukoil, para aliviar la enorme losa en forma de 18.000 millones de euros en forma de deuda que soporta. Lo digo por otras muchas. Tiempo al tiempo...
miércoles, 19 de noviembre de 2008
Ayudas anticrisis
Si en algo hay consenso en la actualidad es en la necesidad de estimular la economía. ¿Debe hacerse mediante apoyos públicos a sectores concretos, es decir, con el dinero de todos los contribuyentes? Esa es la gran pregunta. Si se hace así, la siguiente cuestión es: ¿Por qué a un sector sí y a otro no? La tendencia inmediata es decir al automóvil, sí; a la construcción, no. Pero ¿por qué? Es cierto que el ramo del ladrillo ha ganado mucho más dinero que el resto estos años con la especulación, con la ganancia rápida y fácil. Pero de eso nos hemos beneficiado todos, en mayor o menor medida. Y no digamos los bancos. Y ¿por qué no ayudar a los fabricantes de electrodomésticos? ¿y a los propietarios de medios de comunicación? Si en algo estamos de acuerdo es en que el modelo de crecimiento de los últimos años se ha agotado. Por lo tanto, necesita una reforma, una auténtica revolución. Y yo me pregunto ¿es la ayuda pública directa al más ineficiente la forma de estimular la economía? Dado que una parte de la crisis actual se debe a que se reduce el consumo por la caída del empleo. ¿No sería más efectivo poner más dinero en el bolsillo de los ciudadanos mediante rebajas de impuestos? ¿No sería mejor facilitar desde la Administración la creación de nuevos negocios para emprendedores dispuestos a crear puestos de trabajo? Seguro que los efectos de estas medidas no serían ten inmediatos y efectistas como las ayudas a sectores determinados. Pero ¿estamos seguros de que el apoyo a un ramo de actividad o a otro servirá para solventar sus problemas a largo plazo? ¿De qué servirá que un fabricante de coches reciba una inyección de fondos si los clientes no están dispuestos a comprar, porque no reciben crédito para ello o porque han perdido su trabajo? El estímulo no debe instrumentarse mediante premios al ineficiente. Esa es una mala señal de cara al futuro, un mal incentivo para conducir la economía hacia el buen camino. Los estímulos deben ser generales, porque la crisis es general. Con parches pararemos la hemorragia unos días, pero no superaremos la enfermedad que, en cualquier momento, se reproducirá.
lunes, 17 de noviembre de 2008
Crisis ¿hasta cuándo?
Seamos realistas. Ya estamos en crisis --en una intensa recesión para ser exactos--. Japón ha sido la última de las grandes economías en sumarse a esta tendencia. La pregunta es ahora ¿hasta cuándo? Ya no se trata de saber si estamos inmersos en una etapa de reducción del producto interior bruto (PIB) si no de deteterminar cuándo puede acabar este círculo vicioso, esta espiral a la baja. A medida que crece el desempleo se desvanecen las posibilidades de remontar. Cuantas más fábricas cierran, más personas hay en el paro y, por tanto, menos se consume, lo que, a su vez, induce a echar el cerrojo a más plantas y negocios ¿Cómo acabar con este círculo vicioso? Es cuestión de estimular, de reducir impuestos para que los ciudadanos tengan más dinero para gastar y de potenciar las inversiones públicas para que la actividad vuelva a recuperarse. La inflación ya es una cuestión secundaria. Y más cuando el petróleo se desploma por la reducción de la demanda. Las economías emergentes todavía no han entrado en la dinámica negativa de las avanzadas. Y más nos vale que no lo hagan. Alguien tiene que tirar del carro mientras salimos de la crisis. Mientras, en Occidente, además de vigilar que el contagio no se transmita a otras regiones del mundo, hay que incentivar a los ciudadanos a que consuman y a los empresarios a que inviertan. Es, por tanto, necesario dejar de pensar en el déficit público durante una temporada y de emplear los recursos públicos para reanimar a la economía. Esa es una de las recetas de la nueva Obamanomics. Y si eso es bueno para una economía tan liberal como la de EEUU ¿no va a serlo para el resto? De la eficacia de esos movimientos del sector público para estimular la actividad dependerá que el túnel llegue a su final durante la primavera o la segunda mitad del año que viene o que se prolongue hasta 2010 o 2011. Me quedo con 2009. Más nos vale a todos.
miércoles, 12 de noviembre de 2008
Mundo en pasivo
Asumámoslo. Tras años de excesos en unos mercados financieros desregulados, supervisores cortos de vista o maliciosamente ciegos y codicia, avaria y afán desmedido de lucro, tenemos un mundo en el que debemos más de lo que tenemos. Una balanza decantada fuertemente hacia el lado del pasivo. Este es el resultado de pervertir unos derivados financieros con elevado apalancamiento --endeudamiento--, diseñados en su día para la transferencia eficiente de riesgos y, en cambio, empleados como vía de ganancia barata y rápida ¿El resultado? Una crisis que costará un mínimo de tres billones de euros a escala mundial, si no más. Una cifra: el valor de los contatos de credit default swaps (CDS), instrumentos diseñados para cubrir la eventualidad de impago de rendimientos de deuda y convertidos en los últimos años en otro activo negociable en los mercados, superó el año pasado el valor del conjunto del producto interior bruto (PIB), es decir el valor de todo lo que se produce en el planeta en todo un año. Ante estas circunstancias estamos ante el necesario replanteamiento de las reglas de juego. No esperemos que lo solventen los líderes del G-20 en la cumbre que celebrarán en Washington este sábado 15 de noviembre, pero es al menos un paso, una constatación de que algo hay que hacer. Seguro que algunas normas, ale menos contable, cambiarán para hacer más llevadero el necesario proceso de reducción global de endedamiento. Un empresario comentaba el otro día que se ha acabado la era del EBITDA --resultados de explotación-- en las cuentas de la compañías y que recuperaremos la sana admiración por el beneficio como fruto de la resta entre los ingresos y los gastos. Seguro que será así durante un temporada, la suficiente hasta olvidarse de las penurias actuales para sucumbir ante los nuevos cantos de sirena del dinero rápido que, con toda probabilidad, regresarán. Si no, tiempo al tiempo.
viernes, 7 de noviembre de 2008
'Obamanomics'
Con Ronald Reagan tuvimos reaganomics, una filosofía económica que, a pesar del desastre que produjo en forma de liberalismo a ultranza, rebajas fiscales para ricos, una mayor brecha entre pobres y adinerados y el sálvese quien pueda como lema --hoy pagamos todavía pagamos las consecuencias--, fue emulada luego por los halcones del libremercado de George W. Bush, auténticos apóstoles de la Escuela de Chicago. El presidente electo, Barack Obama, se presentó a los comicios como una alternativa, con propuestas que difieren sustancialmente de las de la Administración republicana saliente. Él mismo las comenta en una nueva web. El futuro presidente es consciente del poder de internet como instrumento de relación con la ciudadanía. En las políticas que defiende Obama destaca la apuesta por las energías alternativas como fuente de crecimiento sostenible y empleo. Algunos podrán decir que también el gobernador republicano de California, Arnold Schwarzenegger, es un auténtico defensor de las energías limpias. Cierto. Pero éste, a la vez, apuesta por el libremercado y por unas recetas a la republicana. Obama, por su parte es, al menos sobre el papel, más de izquierdas en lo que respecta a las políticas económicas --siempre teniendo en cuenta todo lo de izquierdas qiue se puede ser en EEUU--. El tiempo dirá. En cualquier caso, de entrada y, hablando en genérico, sus propuestas no tienen mala pinta. Esperaremos a enero, a que tome posesión y luego a ver qué hace durante los primeros 100 días de rigor. Tras ese periodo podremos empezar a juzgar si Obama tiene más etiqueta que contenido y si realmente podremos hablar de obamanomics en contraposición a reaganomics y bushonomics.
Hablar de uno mismo
Hablar de uno mismo se hace difícil, pero creo que es de justicia agradecer al Col.legi d'Economistes de Catalunya, a la Revista Econòmica de Catalunya y a los miembros del jurado del premio Joan Sardà Dexeus 2008 la gentileza que han tenido al otorgarme este galardón. Al margen de las personas que han decidido darme el pemio, también creo que es momento de reconocer al medio en el que trabajo, El Periódico de Catalunya, donde desarrollo buena parte de mi actividad profesional, así como tener un recuerdo para todos mis compañeros, amigos, colegas y familiares que forman parte del ecosistema en el que nos movemos cada día. Recogiendo las palabras que pronunció el exdecano del colegio y actual presidente del Consejo General de Colegios de Economistas de España, Valentí Pich, a quien también se le hizo un reconocimiento público: No creo ser tan mayor ni haber hecho cosas tan importantes como para merecer ésto. Pero, en todo caso, he de admitir que el galardón supone un auténtico chute de adrenalina para seguir trabajando en el mundo de la información económica. Admito que puede parecer poco elegante hacerse autopublicidad, pero, en este mundo tan competitivo, si uno mismo no vende su propia marca-producto, ¿quién cabe esperar que lo haga? aparte de amigos y familiares, claro.
lunes, 3 de noviembre de 2008
Ponerse verde
Vivimos en un planeta que está ciertamente caliente --por el cambio climático--, que es plano --por los efectos antifronteras de que genera la globalización-- y que está superpoblado; los tres elementos del último libro del periodista estadounidense Thomas Friedman (Hot, flat and crowded). Y es que las energías renovables y alternativas a las que proceden de combustibles fósiles son, más que necesarias, imprescindibles. Son un elemento central del discurso del candidato demócrata a presidente de EEUU, Brack Obama, para generar empleo y actividad. Pero no son solo una voluntad o el fruto de las ideas de un visionario. Son una auténtica necesidad. Es de las pocas formas que nos quedan de crear riqueza y aportar la energía que requiere el proceso de crecimiento para que los habitantes de este planeta puedan vivir con unos mínimos de dignidad, dañando lo menos posible el entorno. Por eso deben ser bien acogidas las propuestas gubernamentales dirigidas a a estimular este tipo de energías, siempre que traten de acotar la especulación --como la que se ha producido en España a cuenta de las primas por kw solar generado--. Inicialmente estas energías deben ser estimuladas porque, de lo contrario, no salen a cuenta. Es de esperar que se viva una auténtica burbuja especulativa basada en las empresas de productores y promotores de parques de placas fotovoltaicas, de instalacioens eólicas o de elaboración de biocumbustibles. De hecho, ya se está produciendo. Pero es que el mundo va por ahí, por la vía de ponerse verde, muy verde. De lo contrario se quedará oscuro, muy oscuro, y con pocas probabilidades de subsistir.
miércoles, 29 de octubre de 2008
Próxima estación: las tarjetas de crédito
Vivimos una etapa de restricción del crédito. El impago de hipotecas torpedeó toda la estructura de derivados que Wall Street diseñó para generar una bola que, según estimaciones del Banco de Inglaterra, ha costado a las entidades financieras del todo el mundo más de 2,2 billones de dólares. Y la cifra no se para aquí. Seguro que será mayor. La insaciable imaginación de los magos de las finanzas también se valió del dinero de plástico, de las tarjetas de crédito, para crear activos negociables cuyos subyacentes empiezan también a dar síntomas de agotamiento. No es de extrañar que, en EEUU, se hayan empezado a restringir los límites de crédito con las tarjetas, a concederlas con cuentagotas y a cerrar el grifo de manera drástica. Las entidades de ese país ya han tenido que aflorar pérdidas de 21.000 millones de dólares en el primer semerstre de este año como consecuencia de los impagos por parte de titulares de tarjetas. Otro síntoma de desplome del empleo y, por tanto, del consumo de los hogares. Se avecina otra avalancha de números rojos por otro de los excesos de esa etapa en la que el dinero era tan barato que circulaba carente de límites y durante la que los bancos sucumbieron narcotizados por el potencial de negocio inmediato y perdieron de vista los mínimos elementos de prudencia. Ahora, muchos titulares de tarjetas se dan cuenta de que deben mucho más de lo que tienen. Y de esos polvos vendrán estos lodos en forma de otro seísmo financiero, descontado en parte por los mercados, pero no del todo. Si no, tiempo al tiempo.
sábado, 25 de octubre de 2008
¿Tiempo para el oro?
En tiempos convulsos como los actuales, los inversores suelen buscar alternativas. Lo habitual en casos como el actual es perseguir los activos-refugio. El oro, tradicionalmente, ha sido uno de ellos. Aseguran los expertos que es un valor seguro porque no se ve afectado por bancarrotas, no está controladopor unos pocos países y su demanda va al alza. Una cosa hay que tener en cuenta: no tiene que ocupar más del 15% de la cartera total de nuestras inversiones, es decir, es un elemento más para diversificar los riesgos, no el único. Los analistas afirman que el último trimestre y el primero de cada año son los periodos en los que los precios suben gracias al incremento de la demanda. Pero el oro no solo reluce. Aunque hace cuatro o cinco años costaba unos 250 dólares la onza y hacia marzo de este año superó los 1.000, en la actualidad está en el entorno a los 700 dólares. También está sujeto a las subidas y bajadas, pero, como inversión diversificada y para el largo plazo, da unos buenos réditos. O al menos eso es lo que afirman los especialistas. En todo caso, hay que tener en cuenta que las compañías que se dedican a custodiarlo para sus clientes para venderlo en el momento que estos digan en el mercado internacional y al precio del momento, no están supervisadas como los bancos o las aseguradoras. Tener los lingotes en casa no sirve para nada, ya que solo puede venderse a joyeros o chaterreros que pagarán el precio que consideren. Solo los intermediarios que lo custodian pueden venderlo en un mercado organziado. Pero son entidades similares a las de la inversión en sellos --recordemos el caso Afinsa--. La confianza en la entidad despositaria, por lo tanto, se convierte en un elemento esencial en la inversión con oro. Y eso, en tiempos como los actuales en los que hasta los bancos producen recelo, es mucho pedir ¿no?
martes, 21 de octubre de 2008
Mientras baje el euríbor....
El otro día alguien me decía que el interbancario es algo alejado de la economía real como lo es la bolsa. No estoy de acuerdo. Si hay un indicador que debamos seguir con detenimiento es el euríbor, que marca el precio que los bancos se prestan el dinero entre sí. Lleva ya ocho días consecutivos de bajada. Y eso es positivo, especialmente para la economía real, que podrá beneficiarse de que el dinero empiece a circular. No olvidemos tampoco que la mayorìa de las hipotecas están referenciadas a la media mensual de ese indicador para plazos de un año. Y si baja ese tipo de referencia, el interés del préstamo para pagar la casa, también. Si las entidades financieras empiezan a fiarse las unas de las otras y comienzan a prestarse dinero sin marcar un diferencial tan elevado con respecto al precio oficial del dinero --actualmente en el 3,75% en la zona del euro-- los particulares y las empresas volverán a recibir financiación. Tiempo al tiempo. Me decía un financiero que las cosas no volverán a su cauce hasta que el euríbor no se sitúe en torno al 4%-. Aún queda camino por recorrer, pero parece que ha comenzado la ruta de bajada. Esperemos que se mantenga.
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