jueves, 2 de octubre de 2008

Una Europa, muchas coberturas bancarias

miércoles, 1 de octubre de 2008

Liberalismo de quita y pon


¡Qué curioso! Parece que hoy apenas hay liberales o que quienesse proclamaban como tales han dejado de serlo. Hasta el más recalcitrante de los defensores de un mercado sin reglas se ha vuelto protector. No pensaban lo mismo cuando ganaban mucho dinero. Hoy, ante la crisis del sistema, prefieren el intervencionismo o, lo que es lo mismo, que con los recursos que aportan todos los contribuyentes se socialicen las pérdidas ocasionadas por la insacible sed de ganancias de unos pocos. Y lo lograrán. En el fondo, más nos vale. Alguien --una persona con un cargo importante, aunque con sensibilidad de izquierdas-- me decía el otro día que en la actual coyuntura es malo actuar, pero también lo es no hacerlo. Por eso, es preferible salvar el sistema que dejarlo caer, porque ese desplome nos arrastraría a todos, especialmente a quienes no contribuyeron al desastre. ¿Saben lo peor de todo? Pues que una vez que se supere el trance, esos liberales que hoy se han puesto el disfraz de intervencionistas, volverán a ponerse la camiseta del libre mercado, del todo vale. Entonces, ante la perspectiva de volver a tener beneficios, se olvidarán del Estado y de socializar. Y es que las ganancias prefieren individualizarlas, es decir, quedárselas ellos. Por todo eso hay que aprovechar las posibles reformas que se introduzcan para limitar sus abusos. El mercado --es decir, ellos-- ya se encargarán de encontrar vías de escape para provocar otra futura hecatombe que habrá que socializar. Siempre lo han hecho. Y entonces, vuelta a empezar.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Hacia una nueva burbuja

Me bastan 10 años para recordar. En 1998, la Reserva Federal de EEUU tuvo que reunir a la gran banca para rescatar al fondo especulativo Long Term Capital Management (LTCM), entre cuyos promotores estaban dos premios Nobel de Economía. En la primavera de 2000, estalló la burbuja tecnológica. En España muchos perdieron ahorros con suflés como Terra. Luego vinieron los escándalos contables con Enron y otros imperios con pies de barro y contenido gaseoso gracias a los malabarismos con las cifras. La banca jugó a ese juego narcotizada por los grandes rendimientos que obtenía. Una auditoria histórica como Arthur Andersen desapareció. En 2007 comenzó la crisis nacida de las hipotecas basura. ¿Quién nos asegura ahora que, sea la que sea la solución que se adopte para descontaminar el sistema financiero, no volveremos a tropezar en un tiempo en otra piedra? Es cierto que la crisis actual se asemeja a la de 1929 y que la solución que se plantea --la intervención del Estado--, también. Precisamente por ello, han transcurrido casi 80 años y volvemos a estar igual. ¿No estaremos, de nuevo, poniendo las bases para una futura nueva burbuja? El capital siempre ha sabido encontrar sus propios caminos. La historia lo demuestra...

viernes, 19 de septiembre de 2008

La factura de la crisis

El otro día me preguntaba quién pagaría la quiebra de Lehman Brothers o el rescate de AIG. Desgraciadamente, la cosas a veces son lo que aparentan. Es evidente que a los estadounidenses y, seguramente al resto delos mortales, se les pasará la factura. La primera economía del mundo, el gran templo del capitalismo, prepara su mayor plan de salvación de la economía desde la crisis del 29. Lo sucedido en medio, desde los años de la Gran Depresión hasta el quebranto provocado por las hipotecas subprime, han sido juegos de niños hasta llegar, una crisis tras otra, a pefeccionar las fórmulas con las que ganar más dinero. La sofisticación financiera ha ido creciendo, quebranto tras quebranto -- recordemos Long Term Capital Management (LTCM) hace solo 10 año-- y después de apoyos públicos. Y con todas experiencias, el sistema financiero se las ha ingeniado para crear nuevos sistemas con los que ganar más y más dinero. Los primeros esbozos apuntan a que una agencia estatal de EEUU --es decir, pública-- se hará cargo --o, mejor dicho, comprará-- los activos que nadie quiere en los mercados --es decir, que no quieren ni los bancos ni los inversores institucionales--, para salvar a las entidades financieras de la quiebra. Claro, eso será con cargo al dinero de los contribuyentes, muchos de los cuales confiaron en su día sus ahorros a estas empresas que simplemente los dilapidado. Ya se sabe: Si el problema que creas es de dimensiones gigantescas, como es el caso, siempre estará papá Estado, es decir, el dinero de todos los ciudadanos, para resolverlo ¿Acaso hay otra salida? Así las entidades financieras se sanearán y podrán volver a ser liberales, que es lo que más les gusta cuando hay beneficios. Para cubrir las pérdidas de los tiempos difíciles ya estamos los demás. Lo único que se me ocurre es que a la vez que las salvan de la queibra habría que someterlas a una estrecha supervisión y control para evitar, en la medida de lo posible que tengamos que volver a pagar la factura y, por tanto, en el caso de que haya quebranto, hacer que sean ellas las que tengan que abrir la cartera o restar de sus beneficios los costes de las crisis que ellas mismas provocan. si no les llega el dinero, que no se preocupen, ya pondremos el resto una parte.

jueves, 18 de septiembre de 2008

Crisis, 'ninjas' y otros defectos del sistema

El sistema financiero se ha revelado francamente débil. Los más desvalidos, a los que la banca recurrió para tratar de ganar más dinero -los famosos ninjas (sin ingresos, sin trabajo ni activos-- , han destapado las vergüenzas de un modelo que requiere una profunda revisión. Como reflejan las caras descompuestas de los inversores en bolsa, todo está impregnado y contaminado con activos sin valor o lo que casi es peor, nadie conoce a ciencia cierta el volumen del desastre que ha provocado la codicia sin límites y las ganas de ganar dinero a cualquier precio. Esa maldita y perversa combinación ha roto la confianza, ese elemento que alimenta las entrañas de los mercados y sin el que no pueden funcionar con normalidad. Ese fino hilo cuesta mucho de fortalecer, pero muy poco de quebrar ¿Podrán recomponerlo esos mismos que han provocado su ruptura? Antes, seguro, el panorama financiero tendrá que cambiar con fusiones, compras y reestructuraciones. Ah!, y por enésima vez, como cada vez que se produce una crisis, algunos elementos del sistema deberán estar sujetos a unos mayoers controles y a una supervisión más estrecha, que es eso que tanto odian aquellos que, en los tiempos de bonanza, individualizan las ganancias, pero que en las situaciones difíciles, pretenden colectivizar las pérdidas que han provocado. Lo malo del caso es que, aunque sea en parte, lo consiguen. Y es que la inacción, el dejar que el desaguisado se resuelva solo sin que los bancos centrales inyecten dinero, tendría unas consecuencias todavía peores.

martes, 16 de septiembre de 2008

¿Quién pagará por Lehman Brothers?

La fisonomía de Wall Street está cambiando a marchas forzadas. La quiebra de Lehman Brothers, el cuarto banco de inversión de EEUU, lo constata. Solo quedan dos grandes entidades especializadas, Morgan Stanley y Goldman Sachs, porque además de Lehman, Merril Lynch será engullido por el Bank of America y Bear Sterns ya desapareció. Así se pagan los platos rotos por una etapa en la que estas firmas se volcaron en la ganancia rápida por la vía de trocear los riesgos hipotecarios y repartirlos por el sistema y por el mundo. Pero esos activos tóxicos que están contagiando hoy a otras entidades y a otros sectores, como el asegurador --véase lo que está pasando con AIG--y los excesos de esas entidades que no están supervisadas por las autoridades monetarias y econonómicas no los van a pagar sus hasta ahora tan bien reumerados directivos. Será un problema del sistema, lo que equivale a decir, un problema de todos. Sea directa o indirectamente todos sufriremos las consecuencias de unos excesos que han llenado los bolsillos de unos pocos y que han vaciado o reducido los de muchos otros.

martes, 9 de septiembre de 2008

Google reta al reino 'offline' de Microsoft


Google no solo ha creado un navegador propio, el Chrome, como medida ofensiva sino defensiva frente a Mocrosoft. Lamisma compañía lo ha admitido. Con la iniciativa de un navegador propio, que en realidad es una especie de sistema operativo o plataforma en la red para trasladar a internet todas las aplicaciones, pretende frenar la posibilidad de que el gigante de Seattle creado por Bill Gates traslade su primacía en sistemas operativos y aplicaciones al terreno on line. ¿Recuerdan lo que sucedió con el navegador Netscape, que era el líder, y fue literalmente aplastado por Microsoft al incluir esta compañía su propio navegador, el Explorer, en el sistema operativo de la mayoría de los ordenadores del planeta. Así se deshizo de un rival que le había ganado la partida. Google ya tiene una serie de aplicaciones con las que convierte la red en un sistema operativo universal, aunque apenas ha restado clientes a su competidor. Microsoft podría tener la tentación de crear una plataforma para internet propia siguiendo la misma política que siguió con el Explorer. De hecho, ya trató de ganar peso en internet con la compra, hasta ahora fallida, de Yahoo. Ante todo ello, Google ha movido ficha para retener su liderazgo en la red y, de paso, tratar de quitar peso a Microsoft en su reino offline. Veremos cuáles son los próximos capítulos de esta nueva batalla por el liderazgo en internet...

martes, 2 de septiembre de 2008

Nuevo curso con incertidumbres


Un retorno con dudas e incertidumbres. Septiembre empieza con un auténtico mazazo en forma de un paro registrado desbocado, que supera con creces los 2,5 millones de desempleados. Más noticias negativas están por venir con la entrada del nuevo curso, porque la crisis todavía no ha tocado fondo. La situación de las empresas constructoras-promotoras no mejora tampoco y suenan tambores nuevos posibles concursos de acreedores. Con todo este ambiente, habrá que recargar bien las pilas y empezar a buscar y rastrear en busca de noticias positivas, con tal de remontar el ánimo, porque en esto de la economía, las expectativas y la confianza tienen mucho que aportar y, no lo olvidemos, los ciclos económicos, en los que se pase del auge a la depresión y viceversa, siguen existiendo, mientras que no se demuestre lo contrario.

domingo, 24 de agosto de 2008

Energía como alternativa


En tiempos convulsos como los que corren es preciso buscar alternativas para la inversión. Y una de ellas es la energía, pero no la tradicional, sino las alternativas. Pero, coomo sucede con todos los sectores emergentes, los precios alcanzados por estas compañías huelen en muchos casos algo a burbuja. No es que se puedan comparar con la construcción, pero sí que hay mucho de suflé mucho aire entre el precio actual y el que tendrían que tener. Por lo tanto, ojito porque no es oro todo lo que, en apariencia, reluce. Pero cuando infinidad de compañías, incluida la todopoderosa Google, se han volcado en investigar, invertir y apostar por las fuentes alternativas al petróleo, desde la eólica hasta el hidrógeno, es que algo hay. Lo que pasa es que muchas de ellas están en sus inicios. Por ejemplo, la solar fotovoltaica: Para generar un megavatio de esta energía se precisan hasta tres hectáreas de terreno, cuando con un único aerogenerador se puede alcanzar una potencia de más del triple. Hay que estar atentos a las posiblidades de cada energía. Peo, en todo caso, aunque seguramente la acciones de muchas de estas compañís protagonizarán algún nuevo susto en los mercados --es ley de vida bursátil, las modas generan euforias y estas povocan posteriores depresiones-- estamos ante un sector con un gran futuro. Hay que seguir este tipo de compañías y hacer apuestas tras haberles hecho un seguimiento serio para distinguir,como en todos los sectores, el grano de la paja. Y seguro que hay mucha paja, pero también grano. Suerte.

viernes, 8 de agosto de 2008

¿Funcionarios o servidores públicos?


Criticados, vilipendiados y denostados. Los funcionarios suelen ser objetivo de animadversión por parte de todo el mundo. Pero, no es de extrañar. Son el único colectivo que tiene garantizado el empleo de por vida. Es cierto que suelen cobrar menos que la media, pero la contrapartida de la que disfrutan es la estabilidad. Son, también, quienes mejor pueden beneficiarse de las políticas de conciliación de la vida laboral y familiar; a quienes más protegen los sindicatos por su capacidad de movilización, , quienes pueden escoger enter prestaciones sanitarias públicas o privadas o planes de pensiones complementarios sin apenas esfuerzo o quienes más carecen de incentivos o estímulos para dar un buen servicio: Por mal que lo hagan tienen garantizado el empleo. No estaría mal caminar hacia un concepto distinto del español. La propia palabra, funcionario, viene a significar algo así como una actividad meramente instrumental, sin planificación ni estrategia. Yo apostaría por la filosofía anglosajona de civil servant, es decir, servidor público o civil. No en vano los funcionarios perciben su sueldo de lo que los demás pagamos a través de los impuestos. Los políticos, muchos de ellos funcionarios, los suelen utilizar, como hacen con los jubilados, para ganar elecciones, es decir, como meros instrumentos. Igual que cuando les congelan el sueldo para demostrar que aplican la austeridad en el gasto. Temen, a la vez, tocar cualquier privilegio del colectivo, mientras que amplían la nómina pública con cargos de confianza, asesores, amigos y consejeros que, en muchos casos empiezan como temporales y que a veces acaban convertidos en nuevos contratos indefinidos, y, por tanto, intocables. Eso demuestra o que el sector público supone un buen cobijo para los amigos de quienes tienen el poder o que, a pesar de los millones de funcionarios existentes, los políticos no se fían y prefieren practicar el amiguismo o fichar a personajes de prestigio. A nadi se le escapa que la palabra funcionario irradia muchas connotaciones negativas, pese a que, como en todos los colectivos, hay persona de todo tipo. En todo caso, ya sería hora de que empezara a debatirse sobre la posibilidad de que el estatuto incomparable de estabilidad y ventajas del que disfruta el funcionariado con respecto al resto de los trabajadores fuera modificado. En resumen, no me parecería mal que cobraran más, pero que, como contrapartida, asumieran riesgos como el resto de trabajadores, entre ellos el despido, y que dispusieran de incentivos para dar un buen servicio. Para eso también tiene que cambiar la mentalidad de ese ente amorfo que se denomina Administración y la de sus principales gestores, que a veces parece disponer de vida propia o funcionar por mera inercia. Seguro que así en lugar de funcionarios contaríamos o disfrutaríamos de las ventajas de tener unos auténticos servidores públicos ¿Qué les parece?

martes, 5 de agosto de 2008

La banca gana


Lo que voy a decir tal vez sorprenderá. Y más en los tiempos críticos que corren para el sistema financiero. Pero la banca siempre gana. Habrá algunas entidades que sufrirán --números cantan--, pero lo cierto es que pocas actividades privadas son capaces de transferir los riesgos y fallos propios al resto de la sociedad. Cuando una entidad de cierta dimensión tiene dificultades el banco central del país en cuestión corre raudo a facilitar fondos --que son de todos-- para evitar que el colapso de uno afecfe a todo el sistema. Y eso es lo que está sucediendo y, mucho me temo, que sucederá ¿No fueron los bancos los primeros que acudieron prestos a proporcionar préstamos hipotecarios por encima del 100% del valor de la vivienda? ¿Son esos mismos los que ahora no dejan dinero ni a quien lo tiene y, en cambio, reclaman fondos a todo aquel con el que se tropiezan? Si alguien es responsable de haber dejado a quien no debía es la banca. ¿O acaso es culpable aquel que pedía el dinero y se lo prestaban? Bueno. Lo cierto es que esto es solo una pataleta, porque, tal como funciona todo, es difícil que, en caso de dificultades de una entidad, no tengamos todos que correr para poner dinero. En todo caso, lo que hay que reclamar es una supervisión potente y consistente para evitar, en la medida de lo posible, que se produzcan sorpresas desagradables en forma de aportación pública para salvación privada. He dicho.

lunes, 4 de agosto de 2008

Más paro, menos renta...

Los peores pronósticos se confirman. El paro registrado en julio fue el más alto en 10 años. Menos personas trabajando suponen menor renta disponible de muchas familias. Y ese sí que es un problema para una economía. El crecimiento del consumo no se resiente mientras haya empleo. Sí en cambio que se frena cuando los ingresos periódicos dejan de entraren losa hogares. Nos acercamos a los 2,5 millones de parados registrados en las oficinas de Inem. Está claro que lo peor de la crisis aún no ha llegado. Solo cuando el desempleo empiece a bajar podremos cantar victoria. Y eso está lejos de suceder todavía. El paro es uno de los peores aliados para el crecimiento. Cuantas más personas estén sin trabajo, menores posibilidades de crecer. Y una economía que en términos anuales crece menos del 1% cuando hace un año lo hacía casi el 4%, sigue generando personas sin empleo. Es como un círculo virtuoso, o vicioso, según como se mire. Si los peores augurios si confirman, como así parece, el desempleo, que viene en gran medida de una construcción frenada, pero también se otros sectores que se han visto contagiados, seguirá al alza al menos hasta mediados del año que viene. Mejor será que nos acostumbremos a las malas noticias antes de que lleguen.

jueves, 31 de julio de 2008

Billetes de avión con trampa


Bienvenidos al mundo de las trampas aeronáuticas. Vueling, ese proyecto de aerolínea que acabará fundiéndose con Clickair --su principal rival-- para ver si entre las dos pueden salvarse, ha descubierto, como han hecho otras compañías, el secreto para ingresar más y reducir pérdidas: Cobrar de forma tramposa y casi ilimitada por las maletas. No conformándose con cargar 10 euros por bulto --de equipaje, se entiende-- al realizar la reserva por internet --que se convierten en 20 por cada maleta por la que nos se les ha avisado de antemano-- ahora cargan por el exceso de peso 8 euros por cada kilo que supere el límite. En resumen, un sobrepeso de 8 kilos se traduce en 64 euros --más de 10.000 pesetas por si no quedaba claro--. Y no es un invento o especulación. Lo sé a ciencia cierta porque lo he vivido ¿Qué será lo siguiente? ¿Abroncar al pasajero antes de subir al avión por no haber advertido de antemano de que llevaría una maleta más? ¿Pagar un plus por poder sentarse o poder escuchar el MP3? ¿Llegar cinco horas antes del embarque para que no nos penalicen? ¿Cobrar un bvuen recargo por la tabla de surf como hace Easyjet? Señores. Así no van bien las cosas. ¿De qué nos sirve un billete barato si luego los distintos recargos --carburante, maletas, seguros, por pago con tarjeta, por gastos de gestión y demás- cuestan más que el billete en sí, cuando no hacen que este acaba costando el doble o más de lo que habíamos previsto? Entiendo que el petróleo no deja margen para mucho low cost, pero al menos no camuflen la realidad y engañen a los pobres pasajeros que empiezan pensando que el billete les costará 30 euros por trayecto y, finalmente, acaban pagando hasta 100 o más. Eso no es servicio. Eso es trampa.

miércoles, 30 de julio de 2008

¿Es obligatorio comprar el iPhone?


Realmente vivimos en una sociedad vícitma del consumismo y de las marcas comerciales. En los últimos días, me viene a la cabeza una pregunta: ¿Es obligatorio comprar el iPhone de Apple? Lo digo porque se me acercan personas vedaderamente desesperadas porque han acudido a una tienda de Movistar, la filial de Telefónica que comercializa estos dispositivos en España, y se han encontrado con que, según les han dicho, la demanda no cubre la oferta. En resumen, que se les han acabado los modelos. "Vuelva usted mañana a ver si hay suerte" les dicen ¿No será el viejo truco de promover la escasez para provocar aún más necesidad? El mercado está lleno de terminales de móvil. Es cierto que pocos ganan en originalidad de diseño al iPhone. Otra cosa son las prestaciones. No olvidemos que la gran apuesta de Apple tiene defectos, desde una escasa duración de la batería hasta otros que han comentado muchos especialistas. El gran triunfo de Apple no es tener clientes sino seguidores, fans. Ahí radica la clave de su éxito. Si uno trata de evitar la gran oleada de mensajes a favor del iPhone, se da cuenta de que en el mercado hay otras opciones que tal vez son incluso mejores. La técnica de dejar sin cubrir toda la demanda no es nueva. La emplean las mejores marcas comerciales, desde Zara con determinados modelos, hasta los fabricantes de videoconsolas. Se trata de provocar ansiedad y necesidad de comprar el producto. Por parte del usuario, la mejor defensa es plantearse si es imprescindible sufrir tanto por un dispositivo que, en realidad, ofrece cais lo mismo que el resto con la diferencia de que uno se convierte en prisionero del formato, el auténtico negocio de Apple. No es que el iPhone me parezca feo o deplorable. Al contrario. Alabo el ingenio y diseño de Apple. Lo que me pregunto es si merece la pena sufrir por conseguirlo. Sinrecaramente, creo que no. En el mercado hay muchos móviles, reproductores de MP3 y demás entre los que elegir. Seguro que si bajanlas peticiones en las tiendas de Movistar empezarán a aparecer cajas llenas de iPhone.

martes, 22 de julio de 2008

De negro al rojo


En solo un año, el Estado ha pasado de un superávit de más de 5.000 millones de euros a un déficit de más de 4.000, el primero en tres años. Es uno de los principales indicadores de que la economía no solo se desacelera sino que se ha frenado. Lo advertíamos hace unas semanas: Menor actividad, menos impuestos. Y así ha sido. La crisis que sufren las arcas autonómicas por la caída de ingresos procedentes de la actividad inmobiliaria ha impactado de llego en las cuentas del Estado. El encarecimiento del petróleo y unos menores ingresos por el IVA y el tributo que grava los beneficios de las empresas han devuelto a los presupuestos del Estado su color rojo tradicional. El negro era transitorio. No hay nada de malo en que el Estado gaste más de lo que ingresa cuando la economía va mal. Es una forma de animarla. Pero, mucho me temo, que medidas como los 400 euros --que en realidad son 200 en junio y 33,33 cada mes entre julio y diciembre-- poco harán por aumentar la actividad y, en cambio, han reducido la hucha del Estado. Por cierto, esa suma todavía no se ha computado en la ejecución presupuestaria hasta junio. Quizás por eso el secretario de Estado de Hacienda y Presupuestos, Carlos Ocaña, ya admitía el pasado lunes que este año se puede cerrar el ejercicio con un déficit "moderado". Me temo que será más que moderado porque a los gastos como los 400 euros se sumarán fuertes aumentos de las partidas destinadas a cubrir el desempleo. Y cuando las cuentas no cuadran solo hay dos formas de que lo hagan: más ingresos o menos gasto. Las subidas de impuestos pueden ser un camino y advertencias como las de Bruselas en el sentido de que los carburantes y el tabaco están menos gravados en España pueden ser una excusa de gran ayuda en la actualidad para el Gobierno. Los impuestos indirectos son una posibilidad porque se notan algo menos que los directos, aunque inciden en el precio final y, por tanto, en el ánimo de los ciudadanos. En el otro lado, solo queda la posibilidad de recortar gastos corrientes, como salarios o compras de bienes y servicios, publicidad y demás porque reducir inversiones no haría más que desestimular aún más la economía. El vicepresidente económico, Pedro Solbes, tendrá que demostrar que puede cuadrar el círculo. Pronto verenos qué hace para que unas cuentas que se han teñido de rojo vuelvan al color negro o, al menos, reduzcan la intensidad de ese encarnado que tanto desánimo produce.

lunes, 21 de julio de 2008

Una buena purga


Los excesos se pagan. Y la construcción está llena de ellos. Basta con mirar alrededor y contar grúas y edificios. En las etapas de bonanzas no vi a ningún constructor ni promotor que pidiera ayuda al Gobierno. Eran todos muy liberales. Es ahora que la piden. Ahora que no venden un piso recuerdan al Estado o, mejor dicho, los impuestos que pagamos entre todos. Mal haría un Gobierno si, con el dinero de todos, ayudara a purgar excesos privados. El Estado tiene la obligación de proteger mediante un seguro a todos aquellos que se queden en el paro y por el que cotizaron cuando tenían empleo. Pero es que el sector del ladrillo gusta de socializar las pédidas, pero no esos ingentes beneficios que se embolsaron a lo largo de varios años. No todos los promotores y constructores están igual de mal. Los hay que supieron evitar la tentación de ganar hasta el último euro y entrevieron que no siempre se podía subir sin límites y tomaron medidas preventivas hasta de que llegar al crisis. Los que piden ayuda son aquellos que emprendieron obras, se endeudaron --con la complicidad de una banca ávida de beneficios-- con el objetivo de exprimir hasta el último céntimo de la etapa de expansión. Yo no digo que se les deje morir, tal vez puede haber fórmulas de que se reconviertan algunas viviendas en pisos protegidos, pero perdiendo el promotor muchas de sus ventajas. Pero de ahí a que el Estado aporte recursos para que algunos no tengan que acudir al concurso de acreedores, hay un enorme trecho. El sector, lo dijo el vicepresidente económico, Pedro Solbes, requiere una buena purga. O ¿a caso no la sufre una familia que ha abusado del endeudamiento para llevar una vida a un ritmo elevado?

lunes, 14 de julio de 2008

Todo lo que sube


Todo lo que sube, baja. Es una ley elemental de la física. La caída de Martinsa Fadesa era cuestión de tiempo. Y es un indicador de por dónde van las cosas en el mundo de ladrillo. El concurso voluntario de acreedores, que España se acostumbra a presentar para salvar el pellejo de directivos y siempre cuando la empresa afectada está a un paso de la quiebra, es un termómetro de la situación del sector inmobiliario. Con ingentes cantidades de deuda y una generación de recursos que apenas da para pagar intereses --por su puesto ni un euro de amortización de capital-- ¿qué esperábamos? Todos los grandes excesos se purgan. Y también en la economía. Martinsa Fadesa, fruto de un boom que nubló la vista a más de uno, se cobra sus víctimas. Y cuando estas víctimas ganaban mucho dinero a partir de endeudarse y esperando que la tendencia alcista hiciera el resto, aquí tenemos el resultado: Todo lo que sube... baja. Y si son ladrillos, no veas.

domingo, 6 de julio de 2008

¿Cómo nace una crisis?


¿Crisis? ¿Qué Crisis? Así rezaba el disco de Supertramp cuya portada ven a su izquierda. Algunos, los más jóvenes, no lo conocerán. Los de mi edad sí. La cosa viene al hilo de la situación actual. ¿Estamos realmente en crisis? Teniendo en cuenta que crecemos la mitad de lo que lo hacíamos, me temo que sí. Pero en la economía hay mucho de expectativas, confianza y psicología. Miles, millones de pequeños actos --desde comprar un coche o dejar de hacerlo hasta adquirir una vivienda o dejar de hacerlo-- pueden tener efectos positivos o extremadamente negativos en el conjunto. Imagine que miles de personas hacen o dejan de hacer lo mismo a la vez. Sencillamente pueden llegar a cargarse un sector. Y algo de eso hay en la situación actual. La gente aplaza obras, compras, inversiones... El ánimo, en economía, es fundamental. Y, en la actualiudad, hay mucho de expectativas y de chorreo de indicadores negativos que no hacen más que despertar el desánimo y el pesimismo. Pero la clave no es tratar de lanzar mensajes optimistas cuando todo el mundo tiene la percepción contraria, sino tratar de buscar datos que se pueden leer y ver en positivo. El problema es que, hoy por hoy, parece que apenas los hay y que predomina el negativo. En este sentido podríamos considerar que estamos cerca del fondo, pero todavía bajando. Paciencia. Como sucede con todos los ciclos económicos, tras la avalancha de malos datos, quienes disponen de buena información o simplemente, de buen olfato, empezarán a moverse y a activar algunas inversiones o sectores con compras a precios de ganga. Entonces, empezará el camino de subida. Pero para eso, me temo que todavía habrá que esperar unos meses. Al menos tendrán que pasar las vacaciones de verano y el Gobierno, una vez contatado y admitido el diagnóstico, tendrá que llevar a cabo nuevas medidas --subidas tributarias o recortes de gastos-- para animar al enfermo. Será una de las primeras señales de que el fondo se ha tocado o de que está cerca.

jueves, 3 de julio de 2008

Dinero más caro


El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido aumentar el precio del dinero hasta el 4,25%, desde el 4% al que estaba. No por esperada deja de ser una mala noticia para los hipotecados y para la economía en general. El riesgo de estanflación --crecimiento estancado e inflación alta-- permanece, si es que no crece. El petróleo no para de subir --ya ha superado los 146 dólares-- y, por tanto, también lo hará la inflación. Veremos qué pasa, pero me temo que el otoño será peor que el verano. Espero errar...

miércoles, 2 de julio de 2008

Sin ingenio


Poca innovación vamos a tener si carecemos de ingenieros. Los últimos estudios indican una reducción alarmante de nuevos ingresos en las facultades y escuelas técnicas, medias y de grado superior, tanto en informática como en telecomunicaciones. Es la resaca del pinchazo de la burbuja tecnológica de 2000, pero es un mal que acecha a muchas profesiones cualificadas. Hoy vamos camino de tener que recurrir al exterior para lograr profesionales y técnicos de cierto nivel. Un país sin este tipo de activos, tanto de grado medio como de grado superior, tiene pocos mimbres para tejer una red de ingenio e innovación. De eso han de ser conscientes los gobiernos. Igual que de la existencia de un sistema educativo que no cumple con las expectativas del mercado laboral. Las empresas tienen que importar profesionales cualificados o bien reciclar ingenieros de unas disciplinas para que ejecuten otras. Tenemos un auténtico problema que solo se atajará con una estrategia de política educativa consencuada, clara y con metas definidas. Ya sé que es mucho pedir. Pero si no, nos quedaremos sin el ingenio necesario para aumetnar la productividad y, por tanto, la competitividad.

jueves, 26 de junio de 2008

Los 400 euros no siempre se cobran ahora


Hay que tener en cuenta que la famosa deducción de 400 euros no siempre se podrá cobrar por anticipado. Hay mucha casuística, que ha generado muchas dudas y preguntas, especialmente por parte de pensionistas y personas con rentas más bajas. Por eso el Ministerio de Economía ha elaborado una especie de guía, con el objetivo de aclarar dudas. A ver si lo logra.

martes, 24 de junio de 2008

El ciclo existe


Creíamos que no, pero los ciclos económicos aún existen. Es evidente que la tendencia a la baja que comenzó el año pasado se pronunció en el primer trimestre del ejercicio en curso. La desaceleración "intensa" de la que hablaba el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, es hoy una caída. Es por eso que anuncia nuevas medidas de estímulo. Está bien que confirme o que admita el diagnóstico y que muestre interés por establecer una terapia. La intención, de por sí, ya es positiva. Veremos si las medidas sirven para evitar que la caída devenga en desplome. Eso no es nada bueno. Como tampoco lo es que una situación de ralentización --toda parada para meditar es positiva-- acabe en un auténtico frenazo. Los ciclos económicos se han dado a lo largo de la historia. Hay que contar con ellos y adecuarse y adaptarse a ellos. Por eso hay que saber aprovecharlos para fortalecerse ¿No sería ahora un buen momento para que los servicios sean presa de la competencia, como ya lo ha sido la industria? A lo mejor es que hay todavía sectores que tienen que abrir sus puertas y dejar correr el aire porque están aún muy protegidos. La factura que pagó por ello la industria fue el cierre o casi desparición de sectores de actividad tradicionales y que parecían ahí para toda la vida. El textil, por ejemplo, pasó una buena purga como consecuencia de la globabalización. Ahora subsisten las compañías que supieron reinventarse. Lo mismo debe suceder en el sector de los servicios, empezando por la distribución comercial. Ánimo...

jueves, 19 de junio de 2008

Las cuentas no cuadran


Abrochémonos el cinturón porque las cuentas no cuadran. La crisis del ladrillo está dando un buen mordisco a los presupuestos autonómicos. Las comunidades están ingresando en torno a la mitad que hace un año por tributos relacionados con la actividad residencial --impuesto de transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados (ITP y AJD)--. Esos más de 2.000 millones que han perdido las arcas territoriales en solo un trimestre y que amenazan con ser al menos 8.000 millones de euros en el conjunto del año-- ¿cómo se compensarán? El sentido común dice que solo hay dos vías: más ingresos, o sea, incrementos impositivos --el IVA u otros-- o bien recorte de gastos --¿cuáles?--. La tercera vía sería una mezcla de ambas, es decir, alguna alza impositiva invisible, como los gravámenes sobre los carburantes --aunque no parece el momento más propicio-- o las tasas --que siempre están ahí como recurso de emergencia-- , combinada con ajustes en determinados capítulos del gasto --por ejemplo la congelación salarial de los funcionarios, lo cual parece también complejo-- y partidas menos sensibles que las prestaciones sociales. Me decía ayer el representante de una autonomía que, en momentos de crisis y en una fase en la que hay que acometer una reforma del sistema de financiación autonómica, no arrendaba la ganancia al vicepresidente económico, Pedro Solbes. Eso es como decir que lo tiene crudo, igual que el petróleo, que no deja de subir y nos lo encarece todo. En definitiva, si las cosas no cambian en breve, me temo que si no cuadran las cuentas, el Gobierno, de una forma u otra, nos va a hacer devolver los 400 euros que nos prometió, porque, no nos engañemos, el dinero que pierden las autonomías acabará saliendo de la misma caja de siempre, bueno, perdón, de los mismos bolsillos.

martes, 17 de junio de 2008

Descarga eléctrica


Dicen las eléctricas que ya perciben cierto incremento de la morosidad. Pues, ya verán. A partir del 1 de julio, las tarifas subirán una media del 5,6%, aunque el alza será superior al 7% para quienes tienen contratada una potencia de hasta cinco kilowatios (kw), que son una gran mayoría. Además hay que sumar el 3,3% que ya aumentaron en enero. En total, en el mejor de los casos, una media cercana al 9%. Una auténtica descarga eléctrica en momentos de hipotecas al alza, precios en asceso y sensación de crisis. Y con eso no se cubren las expectativas ni del sector eléctrico ni de la Comisión Nacional de Energía (CNE), que reclamaban un alza al menos del 25% para paliar el déficit entre los ingresos que se reconocen a las eléctricas por la tarifa regulada y los costes en los que incurren. Este ingenioso invento de la época del PP hace que lo que no pagamos con aumento de los precios de forma inmediata lo paguemos a plazos mediante el recibo a lo largo de los años. Si eso no es pagar... El Gobierno, en un momento u otro, tendrá que coger el toro por los cuernos y hacer frente a este problema que la subida constante del petróleo, y, por tanto, del gas, no hacen más que empeorar. Ya sé que cuando las cosas van bien --que es cuando se tendría que haber tratado de resolver el problema-- es muy difícil acometer cuestiones peliagudas, pero es que al final habrá que hacerlo en plena crisis económica, lo cual es peor. La luz cuesta lo que cuesta y no podemos estar constantemente generando deuda futura para pagar menos hoy por el consumo. También es cierto que los consumidores no somos responsables de las ruinosas aventuras inversoras que acometieron algunas eléctricas en su día, como es el caso de Endesa con Latinaomérica o las telecomunicaciones. Ni tampoco hay que perdornarles determinadas prebendas que perciben a través de los recibos gracias a conceptos que se han indo introduciendo durante los años, desde la moratoria nuclear hasta la financiación del carbón nacional o los costes de transición a la competencia. Pero lo cierto es que hoy generar electricidad es mucho más caro de lo que pagamos. Y eso, a la larga, una vez ajustadas esas cuestiones de las que se han beneficiado unas compañías que, en el fondo, no saben lo que es la competencia porque han vivido básicamente del monopolio territorial, habrá que solucionarlo.

jueves, 12 de junio de 2008

El reto de la educación


Si España quiere ser más productiva --algo que es la clave de la prosperidad en las sociedades modernas-- debe mejorar su sistema educativo, no ampliar laas horas de trabajo o limitarse a reducir plantillas. Se habla mucho de todo ello pero, en general, se ve con una perspectiva muy desde fuera. Me explico. Es como si el fracaso del sistema educativo no fuera con la mayoría. Como si fuera algo que no compete al conjunto de la sociedad. Las cosas no cambiarán hasta que se perciba este fracaso--que lo es teniendo en cuenta los niveles de abandono y de jóvenes que dejan los estudios-- como algo colectivo, es decir, como un fracaso de la sociedad en su conjunto. Y es que la educación es algo esencial para ganar productividad y, por tanto, capacidad de vender nuestros productos y servicios en otros países, como apunta una encuesta realizada por el Col.legi d'Enginyers Industrials de Catalunya ¿Qué lógica tienen unas universidades o unos institutos de formación profesional de los que salen titulados que no se adecuan a las necesidades del mercado laboral? Algo no funciona cuando las empresas deben contratar a personas sobrecualificadas para el empleo que ocupan o a infracualificadas, simplemente porque no encuentran al personal con las habilidades propias del puesto que han de desempeñar. Tenemos un problema: La oferta de profesionales poco tiene que ver con la demanda. El gobierno de Catalunya ha planteado una reforma del sistema educativo que introduce o, al emnos trata de hacerlo, criterios como una mejor cualificación de los profesores o la profesionalización de los centros de enseñanza. Ya ha tropezado con las primeras murallas constituidas esencialmente por intereses legítimos, pero corporativos. La iniciativa puede acabar plagada de enmiendas para contentar y calmar a unos y otros que desvirtúen sus objetivos y, de ser así, acabará como una ley más --y van muchas--, pero no como una reforma que empieza a ser realmente urgente. No en vano, las sociedades con el capital humano mejor preparado son aquellas que no solo crecen , sino que prosperan y que cuentan, a su vez, con mejores niveles de vida y bienestar.

sábado, 7 de junio de 2008

El peso de los impuestos


Los impuestos cada vez pesan más. El año pasado, en España, la tributación y las cotizaciones sociales supusieron el 37,11% del producto interior bruto (PIB), 0,62 puntos más que el ejercicio anterior y con un alza acumulada de 2,61 puntos desde el primer año de gobierno socialista, el 2004. Es como una auténtica losa que no para de crecer como ya hizo duranto los mandatos del PP. Los ingresos fiscales crecen a mayor ritmo que la economía en su conjunto, en especial los tributos indirectos --aquellos que se pagan independientemente de la renta que se tenga--. El hecho de que estemos por debajo de la media europea, situada en torno al 39%, no nos tiene que alegrar porque, de hecho, lo que significa es que la presión fiscal en España tenderá a subir para converger con la media. En cualquier caso, si en los datos de 2008 se registra un recorte de la presión fiscal, querrá decir que la crisis ha sido fuerte y que, por tanto, se han reducido los ingresos fiscales y han aumentado menos que la economía. Si los años anteriores los recursos fiscales públicos crecían de forma importante era porque la economía también lo hacía. Y no era solo el resultado de subidas impositivas que, de hecho, no se han producido de forma generalizada --aunque el hecho de no actualizar determinados gravámenes ya supone un alza encubierta--, sino de la incorporación de nuevos cotizantes gracias a la bonanza económica. Me temo que los resultados de 2008 registrarán una menor presión fiscal que, por desgracia, reflejará una situación económica peor.

viernes, 6 de junio de 2008

Elefantes verdes


Elefantes verdes, cisnes negros, leones rojos... Lo importante es ser singular. Sin duda es bueno ser el mejor o uno de ellos. Pero lo que realmente vende es además ser distinto, sobresalir de la masa uniforme. Eso lo saben los genios del marketing y del mundo de los negocios. Es evidente que no basta con llamar la atención, pero es un punto fuerte. El ipod no fue el primer reproductor de MP3 del mercado, ni siquiera el mejor probablemente. Pero destaca, como un BMW, como una Harley Davidson. Es el principio esencial para forjarse un futuro como empresa. Y no digamos si somos los mejores, singulares y únicos. Y eso es aplicable también a un país: ¿Por qué Alemania sigue exportando pese a la elevada cotización del euro? Porque hace cosas necesarias mejor que otros o incluso hace cosas que otros no saben hacer y que, además llevan su sello distintivo. Está muy bien vender lo que otros hacen, pero es mejor dedicarse a lo que los demás no hacen y, si competimos por lo mismo, lo básico es ser bueno, pero también diferente. Es una lección que, además de para las empresas, es muy útil para los países que quieren ganarse un puesto en el podio de la economía global. Y si somos capaces de ponerle un sello que denote calidad, aún mejor.

jueves, 5 de junio de 2008

Y se hizo la luz


Vaya verano nos espera! Una crisis económica que se intensifica y, además una subida del recibo de la luz que estará entre el 5% y 6%. Al menos eso anunció el ministro de Industria, Miguel Sebastián. Y eso no cubrirá, ni de lejos, el incremento que sería necesario para acabar con el déficit que se genera con las tarifas y que fue un invento que, en su día, ingenió el antiguo vicepresidente económico del Gobiero del PP, Rodrigo Rato. El mecanismo es el siguiente: Mantengo la subida de tarifas por debajo del IPC y, a la vez te reconozco un déficit con el que luego puedes acudir a la banca para financiarte. Ya lo pagarán a plazos los usuarios a través del recibo de la luz. Este perverso invento continúa y, tarde o temprano hay que acabar con él. Cuando la economía iba mucho mejor que ahora hubiera sido un buen momento para hacerlo. Pero ¿Qué Gobierno se atreve a subir mucho la luz cuando el viento sopla a favor? Pero la realidad es muy cruda. Y nunca mejor dicho. Las subidas del petróleo obligan a situar los precios al nivel que les corresponde, lo que hace prever nuevas alzas. Seguriremos informando...

lunes, 2 de junio de 2008

Menos coche y más bus


Muy mal se han de ver las cosas cuando la gasolina y el gasóleo pierden clientes. Los últimos datos del boletín de hidrocarburos así lo reflejan. El consumo de gasóleo se desplomó en marzo el 11% y el de la gasolina, el 9%. Y en esas fechas el petróleo,aunque elevado, todavía no había llegado a los niveles actuales. Pero, aún así, muchos, ante la imparable escalada de los precios, se han decidieron por usar menos el coche y emplear más el autobús, el metro, la bicicleta o sus dos hermosas piernas. Es algo que los profesionales del transporte no pueden hacer y que solo pueden paliar con subidas de precios o tarifas. El panorama está sombrío. Si no, miren la inflación cabalgando hacia la cota del 5%. Mientras, la economía se deshincha. La fiesta inmobiliaria se acabó, pero el problema es que no es la única. El desplome en el consumo de carburantes no es más que otro indicador de que se avecinan tiempos de crisis. Y, lo que es peor, todavía no hemos tocado fondo por más que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, prefiera no emplear la palabra crisis y referirse a una "desaceleración intensa". También antes de las elecciones negaban que se estuviera parando la economía. Poco a poco --entiendo que su obligación no consiste en asustar-- van admitiendo las cosas y anunciando nuevos paquetes de reformas. Lo próximo seguramente será revisar de nuevo los presupuestos. Y esperemos que no sea para subir algún impuesto y tampoco para recortar algunos gastos sociales. Veremos...

jueves, 29 de mayo de 2008

Pobres bolsillos!


Acecha como un fantasma. La inflación, como en las peores crisis, empieza a vaciarnos los bolsillos sigilosamente. El indicador armonizado ha situado la tasa anual de inflación en el 4,7% en mayo, una cota que no se alcanzaba desde enero de 1997 y cinco décimas más elevada que en abril. Los carburantes y algunos alimentos están martirizando cada vez a más ciudadanos que asisten atónitos a unas subidas de precios que superan con creces los incrementos salariales. Y , a escala europea, las cosas tampoco van a mejor, porque la tasa de la eurozona puede estar situada ya en el 3,6%, con lo que camina rápidamente hacia el 4%. Hacen falta medidas para paliar los efectos del alza sostenida de los precios. Y, me temo, que una limosma a plazos como los 400 euros que se descontarán del impuesto de la renta, si alguna cosa contribuirán a provocar es más inflación, no a reducirla. Pobres bolsillos!