Barcelona cuenta, no con dos sino con tres escuelas de negocios en el ranking de master of bunsiness administration (MBA) que elabora The Economist. Se trata de IESE, de la Universidad de Navarra (Opus Dei); ESADE, vinculada a los jesuítas; y EADA. Unas más arriba que otras, pero lo importante es que estas cincuentenarios centros de formación están ahí y cuentan con fama internacional. Son piezas fundamentales, aunqe no únicas, de un puzzle para estimular y potenciar un nuevo modelo productivo, que es algo que necesita la economía catalana y española. Pero eso siempre que no se limiten solo a replicar la cultura empresarial predominante. Es preciso que sean algo transgresoras y que potencien la innovación y la emprendeduría, tamizada con ciertas dosis de ética o de conciencia social, mucho más que la formación de gestores preocupados esencialmente de sus bonus, sus opciones sobre acciones y otras ventajas retributivas que mucho tienen que ver con los orígenes de la crisis que vivimos en la actualidad.
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lunes, 20 de septiembre de 2010
Escuelas y negocios
Barcelona cuenta, no con dos sino con tres escuelas de negocios en el ranking de master of bunsiness administration (MBA) que elabora The Economist. Se trata de IESE, de la Universidad de Navarra (Opus Dei); ESADE, vinculada a los jesuítas; y EADA. Unas más arriba que otras, pero lo importante es que estas cincuentenarios centros de formación están ahí y cuentan con fama internacional. Son piezas fundamentales, aunqe no únicas, de un puzzle para estimular y potenciar un nuevo modelo productivo, que es algo que necesita la economía catalana y española. Pero eso siempre que no se limiten solo a replicar la cultura empresarial predominante. Es preciso que sean algo transgresoras y que potencien la innovación y la emprendeduría, tamizada con ciertas dosis de ética o de conciencia social, mucho más que la formación de gestores preocupados esencialmente de sus bonus, sus opciones sobre acciones y otras ventajas retributivas que mucho tienen que ver con los orígenes de la crisis que vivimos en la actualidad.
martes, 16 de marzo de 2010
Capitalismo de opereta
Nadie es perfecto, ni seguramente tiene por qué serlo. Ni siquiera los empresarios, por supuesto. Tienen todo el derecho del mundo a equivocarse, a cometer errores e incluso a quebrar. Pero lo del presidente de la patronal CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, tiene miga. Y no hablo solo de la intervención y liquidación de su aseguradora Mercurio o del cierre de Air Comet, que también; si no de su forma de pensar, de lo que representa. Es un hombre que en el momento álgido de la crisis llegó a pedir que se abriera un paréntesis en el libre mercado -seguramente pensaba en un periodo de ayudas con el dinero de todos para remontar y luego volver a ganar dinero y, claro, posteriormente no repartirlo-. Este es el líder de los empresarios. Me consta que la mayoría de quienes se consideran como tales no están muy cómodos con este representante, con ese expotente del capitalismo de opereta. Así no hay quien construya un nuevo modelo productivo como el que este país reclama a voz en grito ¿Por qué no chillan de una vez los empresarios de verdad, aquellos que se juegan realmente su dinero, los emprendedores, aquellos que generan empleo y que apuestan, no con el dinero de todos, si no con su propia inventiva, capacidad de esfuerzo e iniciativa? Probablemente es porque se dedican a trabajar, a sus labores. Pero ya va siendo hora de que estos se involucren, se comprometan y rompan, en la medida de lo posible, la que un día el expresidente del Gobierno, Felipe González -ya se sabe que los políticos solo dicen lo que piensan cuando están jubilados- denominó la "torta corporativa" nacida de la connivencia entre los representantes políticos, sindicales y empresariales. A esta responsabilizó de la esclerosis global que, a su juicio, padece no solo España sino toda Europa. Y algo de eso debe haber ¿Nadie es capaz de alzar la voz, y no para cantar una opereta, si no una buena aria de ópera? Cantantes tenemos, pero ¡son tan discretos!
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