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lunes, 18 de marzo de 2013

Rescate y confiscación

Curiosa manera tienen la Unión Europea (UE) --¿o debería decir Alemania?-- y el Fondo Monetario Internacional (FMI) de rescatar. En Chipre se ha optado por meter directamente la mano en el bolsillo de los ahorradores para salvar al sistema financiero, o mejor dicho a sus acreedores, que acostumbran a ser bancos, por ejemplo, alemanes.Y me pregunto ¿qué será lo siguiente? ¿Entrar en las casas particulares y llevarse sus joyas y efectivo? Estamos ante una auténtica confiscación lo vistan técnicamente como lo vistan. Y si es que hay mucho dinero de mafias en los bancos chipriotas ¿qué culpa tienen los ahorradores con menos de 100.000 euros que se fiaron de que hasta esa cantidad sus fondos estaban asegurados? ¿Es esa una manera justa y legal de actuar? ¿Impuesto, exacción o más bien extracción o sustracción? Desde dentro de la UE se habla ya de inmenso error. No me extraña ¿Qué pasa con los acreedores, acaso no corren riesgos? ¿Siempre ganan, aunque pierda la empresa o institución a la que han prestado dinero? Yo así también invierto: Cuando gano me lo quedo todo y cuando pierdo otros me pagan. Veámoslo al revés ¿Nos permiten a los ciudadanos confiscar parte del dinero que se ha evaporado como consecuencia de una mala gestión en los bancos o con las finanzas públicas? ¿Verdad que no?¿Pero no habíamos quedado en que eran liberales, que el mercado regulaba de la forma más adecuada y eficiente todos los recursos? Ah! Ya entiendo. Acabáramos. El mercado son ellos.

lunes, 18 de octubre de 2010

Bonos de la Generalitat ¿Por qué no?

En un momento en el que los bancos y las cajas apelan desesperadamente al dinero de los particulares para cuadrar sus cuentas, mediante atractivos depósitos, les ha surgido un potente competidor. Se trata de la Generalitat de Catalunya, que lanzará al mercado una emisión de un mínimo de 1.500 millones de euros, pero que puede llegar a 2.500 millones en bonos al 4,75% con el objetivo de mejorar sus finanzas con ahorro de sus ciudadanos ¿Tan malo es eso? No, en las circunstancias actuales en las que los mercados están cerrados a cal y canto, y más para las comunidades autónomas. Esta operación solo presenta un defecto y no es la elevada retribución que recibirán los suscriptores que, para eso arriesgan sus dineros: la banca se embolsará una comisión del 3%, lo que pueden significar hasta 75 millones de euros a repartir entre los beneficiarios, es decir, entre las entidades financieras participantes en la colocación. Me comentaba hoy un empresario: "Si pudiera comprar directamente la deuda a la Generalitat no me lo pensaría. Es una inversión rentable y segura. Pero no me da la gana de que la banca, esa que nos deniega los créditos, gane esa enorme comisión a mi costa". Seguro que muchos pensarán lo mismo. No me extrañaría que incluso lo piensen los responsables de la Generalitat, que no tienen más remedio que pasar por el aro si quieren que les coloquen sus títulos.......

lunes, 10 de mayo de 2010

Histeria, ansiedad, euforia y otros comportamientos del mercado

Del negro al blanco. De la noche al día. De fatal a escenario idílico. Así son las percepciones en los mercados. La histeria, el pánico, la ansiedad, la euforia. No hay término medio. Lo describe muy bien Charles P. Kindleberger en su ya clásico Manías, pánicos y cracks. Cualquier dato se procesa y se sobrerreacciona sobre el mismo: Subida astronómica si se percibe que las noticias son buenas o caída descomunal si se intuye que las cosas irán a peor. Y es que estos son los mercados o, mejor dicho, aquellos que forman parte del mismo, desde personas individuales a grandes fondos especulativos, si bien con distintos grados de responsabilidad, de menor a mayor, cada uno. Cuando la situación se asemeja a una caída libre, como sucedió hasta la semana pasada, los gobiernos e instituciones corren para aportar recursos, que, en el fondo, provienen del bolsillo de todos los ciudadanos. Y todos contentos, por ahora. Que la euforia no nos ciegue. El problema de fondo, la maximización del beneficio a toda costa y la persecución de la desregulación excepto cuando las cosas van mal, sigue ahí. Ni siquiera que las bolsas recuperen los niveles de hace 15 días debería evitar una reforma del sistema financiero y una mejor supervisión. No lo olvidemos: igual que quienes mueven los mercados han decidido hoy que toca subir, acabarán propiciando una nueva caída y la consiguiente crisis cuando quieran obtener plusvalías que, finalmente, es lo que persiguen.

viernes, 7 de mayo de 2010

Las verdades (y mentiras) de los mercados

Desde hace años se nos ha dicho:
  • 1. -- Que con el acceso al poder en los años 80 de Margaret Thatcher, en el Reino Unido y Ronald Reagan, en EEUU ganaron las tesis ultraliberales
  • 2. -- Que el mercado asigna los recursos de forma eficiente
  • 3. -- Que el sector público gestiona peor que el privado
  • 4. -- Que todo funciona mejor con la mínima regulación
Pero ¿Qué hemos visto?
  • 1. -- Que hasta los más ultraliberales hablaban del final de una etapa
  • 2. -- Que el mercado maximiza los beneficios, al margen de las consecuencias sociales que puedan tener las medidas que se consideran como más vetnajosas
  • 3. -- Que la peor crisis desde 1929 se ha producido por la opacidad de un mercado que no estaba regulado
  • 4. -- Que hasta los más liberales llamaron a las puertas de los gobiernos para salvar a los bancos con el dinero de todos los ciudadanos.
¿No son suficientes estos argumentos (diría que datos), estas verdades y también mentiras de los mercados, para acometer una profunda reforma de un sistema financiero que trabaja esencialmente para individualizar los beneficios y colectivizar las pérdidas?

viernes, 20 de febrero de 2009

Bancos: El desespero

Desespero, frustración, impotencia... El catálogo de adjetivos se agota cuando se trata de describir la relación actual entre los empresarios y los bancos en la crisis actual. Sí, sí, esas entidades que, hasta hace relativamete poco tiempo, prestaban el dinero sin apenas condiciones. Ahora, afectadas por unos excesos de los que son en buena parte responsables, no tienen más remedio que guardar bajo llave todo euro que entra en sus cajas y no digamos los que ya tenían. Eso se traduce en muy poco crédito, escaso, casi nulo. Y así se están ahogando las empresas. El crédito es como el aire. Si no hay o si el existente está contaminado... mala cosa. El desasosiego empresarial es tal que ya hay patronales que recomiendan a sus afiliados que retiren los fondos de los bancos que les niegan renovaciones de pólizas. Es la única medida de fuerza que se les ocurre. Antes eso que ponerse un pasamontañas y atracar entidades, como ya ha hecho alguno. Pero, como decíamos, la situación es dramática para muchos. No estoy diciendo que se salve a quienes no lo merecen sino que quienes han hecho los deberes y están saneados tengan al menos una oportunidad de salvarse. El banco que entienda eso se ganará el cielo en forma de beneficios futuros. Y el Gobierno debe entenderlo también y presionar a las entidades para que, aun con cautela, faciliten el funcionamiento del sistema empresarial o debe también multiplicar los instrumentos de financiación para empresas. De lo contrario nos vamos todos a pique, tanto los que están en mala situación y que, también en una etapa de bonanza sufrirían, como aquellos que no cometieron excesos y tienen saneadas sus cuentas.

jueves, 18 de septiembre de 2008

Crisis, 'ninjas' y otros defectos del sistema

El sistema financiero se ha revelado francamente débil. Los más desvalidos, a los que la banca recurrió para tratar de ganar más dinero -los famosos ninjas (sin ingresos, sin trabajo ni activos-- , han destapado las vergüenzas de un modelo que requiere una profunda revisión. Como reflejan las caras descompuestas de los inversores en bolsa, todo está impregnado y contaminado con activos sin valor o lo que casi es peor, nadie conoce a ciencia cierta el volumen del desastre que ha provocado la codicia sin límites y las ganas de ganar dinero a cualquier precio. Esa maldita y perversa combinación ha roto la confianza, ese elemento que alimenta las entrañas de los mercados y sin el que no pueden funcionar con normalidad. Ese fino hilo cuesta mucho de fortalecer, pero muy poco de quebrar ¿Podrán recomponerlo esos mismos que han provocado su ruptura? Antes, seguro, el panorama financiero tendrá que cambiar con fusiones, compras y reestructuraciones. Ah!, y por enésima vez, como cada vez que se produce una crisis, algunos elementos del sistema deberán estar sujetos a unos mayoers controles y a una supervisión más estrecha, que es eso que tanto odian aquellos que, en los tiempos de bonanza, individualizan las ganancias, pero que en las situaciones difíciles, pretenden colectivizar las pérdidas que han provocado. Lo malo del caso es que, aunque sea en parte, lo consiguen. Y es que la inacción, el dejar que el desaguisado se resuelva solo sin que los bancos centrales inyecten dinero, tendría unas consecuencias todavía peores.