Si le hablan de sinergias salga corriendo, huya. Es el mundo de los eufemismos. En economía están muy enraizados. Es una forma muy común de despistar y de tapar con tecnicismos cuestiones mucho más simples como, por ejemplo, utilizar la palabra sinergia para no decir recorte y, generalmente, de puestos de trabajo. O el término ajuste para no decir directamente despidos o austeridad para evitar el vocablo recortes.
Todo ello está bien recogido en el libro 'Cómo hablar de dinero' (Anagrama, Barcelona, 2015). El autor, John Lanchester, afirma que sinergia no es más que otra de las muchas "gilipolleces" que circulan por ahí.
Cuando una empresa que factura un millón y gana 100.000 se une con otra que factura lo mismo y tiene un beneficio de 50.000, todo el mundo pensaría que se trata de al menos duplicar todas las cifras. Pero no suele ser así. En realidad se trata de minimizar los costes y multiplicar las ganancias.
En vez de vender el doble, o sea dos millones se pasa a vender 1,5 millones y, en cambio, el beneficio no pasa de 100.000 a 150.000 si no que puede duplicarse o más. Y todo ello gracias, como no, a las sinergias. Con frecuencia se debe a que se reducen empleos con el pretexto de ahorrar y sacar más jugo de la organización para jolgorio de consultores, asesores y demás firmas que facturan en ma medida que se generan transacciones y fusiones muchas veces innecesarias. Pero eso será motivo para otra entrega.
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martes, 19 de mayo de 2015
viernes, 24 de abril de 2009
Algo hay que hacer con el paro
¿Hasta qué nivel de paro habrá que esperar para que no solo el Gobierno, sino el conjunto de los partidos se decidan a hacer algo? Una vez superado el listón de los cuatro millones y una tasa de desempleo del 17%, pienso que es la hora de actuar. ¿Es una huelga general la herramienta, como propugna algún sindicato? Tal vez si ha de servir para despertar conciencias...Pero pienso que lo ideal sería que el tema adquiriera dimensión de cuestión de Estado y que todas la fuerzas políticas se sumaran a la busca de soluciones para que estas no pudieran utulizarse como arma arrojadiza. El modelo que hemos tenido hasta ahora, basado en la temporalidad, no ha proporcionado ni estabilidad ni mejora real del poder adquisitivo de los trabajadores de ni de la productividad. Es evidente que hay que cambiarlo ¿No será que la solución viene por la vía de unos contratos más estables, que supondrían una mayor implicación del trabajador y, por tanto, seguramente un incremento del rendimiento? La contrapartida, como algunos expertos apuntan, deberían ser unos costes algo inferiores, pero sin que despedir fuera gratis o totalmente libre. Lo que está claro es que basarlo todo en los contratos temporales --lo más cercano al despido libre-- nos lleva a donde estamos hoy que, si no me equivoco, es precisamente donde no deseábamos estar.
domingo, 29 de marzo de 2009
El error de los despidos
Es la solución fácil, la más rápida. Pero ¿seguro que la única forma de salvar una empresa es deshacerse de una parte de sus activos, es decir, de sus trabajadores? Seguro que, en algunos casos, no hay otra solución, pero, en otros muchos, prescindir de plantillas puede resultar un arrreglo temporal en un momento de crisis, pero es una gigantesco error a largo plazo. ¿Cómo podrá captar talento una empresa que se ha hecho famosa por despedir cuando tiene que cuadrar las cifras? Deshacerse de empleados en los malos tiempos para luego tener que contratar y formar en los buenos no es solo más caro si no una pérdida de tiempo. Se pueden explotar figuras menos drásticas: recortes de horarios, de días de trabajo, propuestas de rebaja temporal de salario, cambios de funciones... Todo antes que despedir que, además, resulta mucho más caro de lo que aparenta, e incluso puede ser más costoso que mantener la plantilla. Pero ¿qué se puede pedir de unos directivos que solo ven en las rescisiones de contratos una vía de salvación de su propio puesto de trabajo?
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