Se ha hablado mucho en los últimos tiempos sobre la necesidad de un gran pacto social para salir de la crisis. Cada parte lo ve a su modo: algunos patronos reclaman un despido más barato, los sindicatos, que no recaiga la carga del ajuste solo en los trabajadores y se niegan a tocar los sueldos. Actualmente los expertos hablan de la necesidad de un gran pacto de rentas. Eso no es más que un acuerdo para repartirse los costes de la crisis, es decir, para adaptar el conjunto del país al empobrecimiento que ha sufrido. Y eso no solo significa recortar o moderar salarios, sino también dividendos y otras rentas del capital. Eso es un auténtico reparto. Y eso, sin duda, es lo que habría que hacer para que todo el mundo tenga la impresión de que la factura de la crisis no recaerá solo en una de las partes. Este es un juego del que deben participar los trabajadores, mediante fórmulas de moderación salarial o de vinculación de la retribución a la productividad; los patronos, mediante la congelación o recorte de los beneficios que se reparten y unas políticas laborales con mayor visión a largo plazo y las Administraciones, dando ejemplo de austeridad y, entre otras cosas, de que pagan puntualmente a sus proveedores. Ahí es nada.
miércoles, 17 de junio de 2009
Un pacto para repartir la factura de la crisis
Se ha hablado mucho en los últimos tiempos sobre la necesidad de un gran pacto social para salir de la crisis. Cada parte lo ve a su modo: algunos patronos reclaman un despido más barato, los sindicatos, que no recaiga la carga del ajuste solo en los trabajadores y se niegan a tocar los sueldos. Actualmente los expertos hablan de la necesidad de un gran pacto de rentas. Eso no es más que un acuerdo para repartirse los costes de la crisis, es decir, para adaptar el conjunto del país al empobrecimiento que ha sufrido. Y eso no solo significa recortar o moderar salarios, sino también dividendos y otras rentas del capital. Eso es un auténtico reparto. Y eso, sin duda, es lo que habría que hacer para que todo el mundo tenga la impresión de que la factura de la crisis no recaerá solo en una de las partes. Este es un juego del que deben participar los trabajadores, mediante fórmulas de moderación salarial o de vinculación de la retribución a la productividad; los patronos, mediante la congelación o recorte de los beneficios que se reparten y unas políticas laborales con mayor visión a largo plazo y las Administraciones, dando ejemplo de austeridad y, entre otras cosas, de que pagan puntualmente a sus proveedores. Ahí es nada.
jueves, 11 de junio de 2009
La carga del déficit
En algún momento lo tendrá que reconocer algún político. El ingente esfuerzo de estímulos fiscales realizado por los distintos gobiernos ha incrementado los déficits y la deudas públicas. Solo hay dos formas de resolver estas cuestiones: reducir gastos o aumentar ingresos. Lo primero supone pasar las tijeras por algunos servicios, algunos de ellos considerados esenciales, como los de carácter social. Lo segundo significa aumentar los impuestos. Ciertamente, los responsables públicos no tenían mucho más que hacer que lo que han hecho hasta la fecha. No podían asistir pasivos a la debacle financiera y económica mayor de los últimos 80 años. Pero las facturas hay que pagarlas. Eso hay que explicarlo. La carga del déficit no puede incrementarse indefinidamente. Y los políticos lo saben, en especial los de las principales economías del mundo, que ya deben mucho más de lo que sus países producen en un año. Ese es el frente con el que tendrán que lidiar cuando amaine la crisis y cuando los famosos brotes verdes empiecen a tener forma de planta o de otro elemento vivo. Los políticos lo saben muy bien. Otra cosa es que lo digan...
lunes, 8 de junio de 2009
Que se haga la luz sobre la reforma eléctrica
Vaya tensión. Es de esperar que el ministerio de Industria haga algún tipo de campaña en breve para aclarar lo que pasará con la luz a partir del próiximo 1 de julio, día de entrada en vigor de la liberalización total del sector eléctrico. A tenor de las cartas que están mandando las eléctricas --a instancias del ministerio y con un texto propuesto por este mismo-- lo único que reina es el desconcierto. En realidad, los cambios más profundos afectan solo a los clientes con una potencia contratada superior a 10 kilowatios (KW), que deben pasar a contratar la electricidad en el mercado si no quieren que el recibo les suba el 5% cada trimestre. El resto de usuarios, que son la mayoría de los más de 23 millones existentes, no tienen esa presión. Lo que sí es cierto es que es muy difícil decidir si uno prefiere contratar en el mercado o quedar sujeto a la nueva tarifa de último recurso --el nuevo nombre que a partir de julio tendrá la tarifa fijada por el Gobierno-- A día de hoy todavía se desconoce el importe de las unas y las otras. Además de cambiar normas, el trabajo del Gobierno ha de ser también aclararlas, si esta provocan confusión. Esperemos que así lo haga.
domingo, 24 de mayo de 2009
Finanzas, engaño y autoengaño
No solo el engaño es el culpable de que nos tomen el pelo con las inversiones. También lo es el autoengaño, el autoconvencimiento de que serán otros los que quedarán atrapados en la caída ya que nosotros, como somos muy listos, nos libraremos del desastre porque detectaremos unos avisos previos. Lo cierto es que esas señales se dan, pero no suelen percibirse con el tiempo suficiente para tomar decisiones y escapar del desastre.No solo hay que acusar a los vendedores de la última debacle financiera. Eso sería demagocia, lo más fácil. Es cierto que, al vender, acentuaron únicamente los aspectos positivos del producto que pretendían comercializar. ¿Acaso no es lo que hace también los vendedores de coches o de electrodomésticos? En una época de euforia financiera --como en todas las etapas previas al estallido de una burbuja especulativa--, lo fácil es vender. Hay dinero en cantidad y miles de personas dispuestas a apostar con sus ahorros en un casino. Aun no pudiendo acusar a las entidades financieras de engañar al público, sí que se les puede culpar de no advertir de las posibilidades de pérdidas en las inversiones. Eso es lo mínimo que se puede exigir a alguien que asegura que lo primero son los clientes. Así, no les culpo de engaño, sino de aprovechar la ventaja de la información asimétrica de la que siempre disfruta el vendedor y de no asesorar --como afirman que hacen-- sino de vender, vender a toda costa aprovechando la tendencia humana al autoengaño y a emborracharse con la euforia colectiva y el miedo a ser el único que se pierde la fiesta.
martes, 19 de mayo de 2009
Negocio de familia, ¿negocio?
Y surge la duda ¿Es negocio un negocio familiar en los tiempos actuales? La cuestión se planteó ayer durante la presentación de mi último libro, Secretos de familia en Barcelona. La respuesta que dio el profesor Joan M. Amat, experto en la materia y presentador del acto, es que este tipo de empresas tienen futuro siempre que sepan reinventarse. Y yo añado: La prueba es que hay compañías que han superado con nota el difícil momento de la sucesión y que han logrado sobrevivir más allá de la crítica etapa de la tercera generación. En el fondo, es una cuestión de saber adaptarse al entorno. Lo han hecho algunas de ellas de forma exitosa. No es algo invariable que haya que producir y vender el mismo producto durante toda la vida, a no ser que este sea demandado. Las empresas familiares, como el resto, deben estar atentas y ser permeables y flexibles a los cambios. Tampoco es necesario que el primogénito sea indiscutiblemente el que lleve el negocio. Puede que haya otros familiares o profesionales externos mucho mejor preparados. Lo cierto es que no hay verdades absolutas. Cada compañía debe encontrar su propia vía de subsistencia. Eso sí, teniendo en cuenta y mirando de reojo lo que han hecho otros que han prosperado.
Crisis: Nunca aprendemos
Como si fuera algo insólito, inédito. La crisis nos abruma. Como si fuera algo que nunca ha sucedido antes. Pero, nada más lejos de la realidad. Ya lo decía el maestro John Kenneth Galbraith: La memoria financiera no dura más de 20 años. En los últimos tiempos incluso menos ¿Ya nos hemos olvidado acaso de la crisis del Long Term Capital Management (LTCM) en 1998 o de la burbuja de las puntocom en el 2000, de la que no han pasado aún ni 10 años? Es probable que nos encontremos ante la peor de las debacles en los últimos 80 años, pero lo que es seguro, es que no es la primera crisis ni será la última. Cada vez se suceden con más frecuencia como nos recuerda el profesor Niall Ferguson, autor de libros como Dinero y Poder o The Ascent of Money. La historia es una auténtica guía y, al salir de la crisis actual, es probable que estemos cavando los cimientos para la próxima. Así es el capitalismo.jueves, 30 de abril de 2009
Éxito empresarial: ingredientes, pero no fórmulas
Hay mucha literatura acerca del éxito empresarial. Pero éste carece de recetas o fórmulas mágicas. Sí que cuenta con ingredientes que abundan en los casos de triunfo, mezclados en unas determinadas proporciones --ahí está uno de los secretos--. Muchos de ellos los puedes encontrar en mis libros Sucedió en Wall Street 1 y Sucedió en Wall Street 2. Tras mucho analizar se puede concluir que no hay patrones que seguir --su propia existencia los haría ineficaces porque todo el mundo trataría de aplicarlos y dejarían de ser únicos--. En fin, en el fondo, no hay más que sentido común, capacitación y, como dicen algunos tocados por el éxito, cierta tendencia a la ensoñación, pero sin dejar de tener los pies en el suelo. Y otra cosa: saber remontar tras un error o fracaso. La perserverancia es imprescindible. He aquí algunos de los ingredientes, pero tened en cuenta que no son los únicos y que, además, cada caso de éxito se puede considerar un mundo en sí mismo, ya que se beneficia de circunstancias, entornos, contextos y cierta combinación de ingredientes que lo hacen único. Suerte en la búsqueda.
viernes, 24 de abril de 2009
Algo hay que hacer con el paro
¿Hasta qué nivel de paro habrá que esperar para que no solo el Gobierno, sino el conjunto de los partidos se decidan a hacer algo? Una vez superado el listón de los cuatro millones y una tasa de desempleo del 17%, pienso que es la hora de actuar. ¿Es una huelga general la herramienta, como propugna algún sindicato? Tal vez si ha de servir para despertar conciencias...Pero pienso que lo ideal sería que el tema adquiriera dimensión de cuestión de Estado y que todas la fuerzas políticas se sumaran a la busca de soluciones para que estas no pudieran utulizarse como arma arrojadiza. El modelo que hemos tenido hasta ahora, basado en la temporalidad, no ha proporcionado ni estabilidad ni mejora real del poder adquisitivo de los trabajadores de ni de la productividad. Es evidente que hay que cambiarlo ¿No será que la solución viene por la vía de unos contratos más estables, que supondrían una mayor implicación del trabajador y, por tanto, seguramente un incremento del rendimiento? La contrapartida, como algunos expertos apuntan, deberían ser unos costes algo inferiores, pero sin que despedir fuera gratis o totalmente libre. Lo que está claro es que basarlo todo en los contratos temporales --lo más cercano al despido libre-- nos lleva a donde estamos hoy que, si no me equivoco, es precisamente donde no deseábamos estar.
miércoles, 22 de abril de 2009
Crisis con L, con U, con V...
Vaya. Ahora es el Fondo Monetario Internacional (FMI), que fue incapaz en su día de prever la crisis, el que nos vaticina que esta será larga e intensa y que la remontada puede ser débil, con un elevado coste, que ya cifra en más de cuatro billones de dólares . El debate es ahora cuándo se saldrá de ella. En el fondo, es ver si estamos en una L, es decir caída y estancamiento o vamos hacia una U o V--caída y recuperación--. Los pronósticos son lo que son y sirven para lo que sirven. De eso no hay duda. Pero no hay que rechazar ninguna tesis cuando nos movemos en un terreno desconocido como el actual y evitar que las engañosas reanimaciones de la bolsa o de otros indicadores nos hagan ser demasiado optimistas. Esto es tan inapropiado como el exceso de pesimismo. Estemos en el punto que estemos, y nos encaminemos hacia la L, la V o el símbolo de Nike --caída y recuperación paulatina--, la economía española en especial debe acometer las tareas pendientes. Y estas son la mejora de la productividad y la eficiencia, la única fórmula --vía cambios en la educación, en la mejora de la investigación y el desarrollo-- para que la crisis sea una oportunidad, para salir de ella reforzados, y no una etapa de soluciones de emergencia, para salir del paso y luego llegar a la nueva etapa con las mismas debilidades y defectos que ahora han acusado nuestra debilidad.
domingo, 19 de abril de 2009
Entre el apocalipsis y el paraíso
Lo decía el otro día: Hay quienes ven noticias positivas en medio de los nubarrones de la crisis, empezando por el presidente de EEUU, Barack Obama, y sus rayos de esperanza. Otros, como el catedrático Santiago Niño, advierten de que lo peor está aún por llegar y, por tanto, nos situarían más encaminados hacia el apocalipsis que hacia el paraíso ¿Quién tiene razón? Seguramente que, al 100%, nadie. Pero, lo cierto es que no parece que los datos permitan lanzar las campanas al vuelo. A lo sumo, parece como si la caída se ralentizara, pero eso ya sucedió un año y pico antes de que comenzara la Gran Depresión en los años 30, como recuerda el actual premio Nobel de Economía, Paul Krugman. Seguramente estamos en una especie de encrucijada que nos puede llevar hacia una ligera mejoría, pero también hacia un desplome mayor, como sucede con los enfermos de cáncer. El tiempo pondrá las cosas en su sitio. Lo que es casi incontestable es que ni estamos llegando al final de la crisis ni, seguramente, en la antesala de la peor depresión de todos los tiempos. La realidad, en este caso futura, acostumbra siempre a estar en el medio. Esperemos que así sea.
martes, 14 de abril de 2009
¿Está lo peor aún por llegar?
A tenor de las últimas informaciones procedentes de organismos internacionales parece como si se empezara a detectar algún síntoma de mejora en la economía ¿Será tal vez porque las comparaciones son con respecto a un año que ya fue desastroso? ¿Será porque desde las instancias internacionales se trata de insuflar optimismo? ¿Será porque las bolsas llevan semanas de evolución positiva? Lo cierto es que las cosas no han cambiado mucho: Seguimos igual de endeudados y se sigue vendiendo menos de lo que se produce. Eso no ha variado. Es un mal estructural. Y expertos como el catedrático Santiago Niño Becerrra, que ya anticipó la actual crisis, vaticinan que los tiempos difíciles durarán más. En resumen, que lo peor está por llegar y que el paro se disparará hasta niveles casi insostenibles. En este escenario oscuro y repleto de pesimismo --ninguna crisis profunda se ha superado en menos de una década, recuerda Niño-- solo una espectacular mejora de la productividad y de la eficiencia destacan como notas positivas: Hará falta menos energía para producir, se contaminará menos...pero ¿qué sucederá con el empleo excedente, con los miles de puestos de trabajo innecesarios? Seguro que surgirán nuevas oportunidaes de negocio, nuevas formas de empleo que ahora ni siquierea inaginamos, pero, lo que es cierto es que nos esperan tiempos difíciles, un proceso doloroso de adaptación. En todo caso, no hay por qué ser pesimistas incurables pero tampoco hiperoptimistas e ilusos. La verdad seguro que está jsto en el medio.
domingo, 29 de marzo de 2009
El error de los despidos
Es la solución fácil, la más rápida. Pero ¿seguro que la única forma de salvar una empresa es deshacerse de una parte de sus activos, es decir, de sus trabajadores? Seguro que, en algunos casos, no hay otra solución, pero, en otros muchos, prescindir de plantillas puede resultar un arrreglo temporal en un momento de crisis, pero es una gigantesco error a largo plazo. ¿Cómo podrá captar talento una empresa que se ha hecho famosa por despedir cuando tiene que cuadrar las cifras? Deshacerse de empleados en los malos tiempos para luego tener que contratar y formar en los buenos no es solo más caro si no una pérdida de tiempo. Se pueden explotar figuras menos drásticas: recortes de horarios, de días de trabajo, propuestas de rebaja temporal de salario, cambios de funciones... Todo antes que despedir que, además, resulta mucho más caro de lo que aparenta, e incluso puede ser más costoso que mantener la plantilla. Pero ¿qué se puede pedir de unos directivos que solo ven en las rescisiones de contratos una vía de salvación de su propio puesto de trabajo?
jueves, 19 de marzo de 2009
Todos contra los paraísos... fiscales
Y ahora descubrimos que muchas quiebras y descalabros son responsabilidad de ejecutivos sin escrúpulos y que una buena parte del dinero de los países ricos --y del de los acaudalados de los países pobres-- recala en territorios de tributación baja o nula, o sea, en paraísos fiscales. Bienvenidos al mundo real. Pero ¿no estaremos solo ante una declaración de buenas intenciones? ¿Acaso desconocían los gobernantes la existencia de estos territorios a los que, en muchos casos, han dado incluso amparo? ¿No se han beneficiado algunos de los que ahora son tran críticos y muchas de sus empresas señeras de la benevolencia tributaria de los paraísos fiscales? La intensidad con la que los países ricos presionen a estos países convertidos en plazas financieras internacionales será directamente proporcional a la duración de la crisis. A mayor duración, más acoso y ofensiva; a menor duración, menos e incluso olvido. El tiempo dirá.
lunes, 9 de marzo de 2009
La crisis de la crisis
No me he vuelto loco. Realmente la crisis está en crisis ¿Por qué? Me temo que incluso el concepto lo está. Estamos frente a la mayor debable de los últimos 80 años. La impresión es que no tocamos suelo y que este se encuentra aún alejado. Vivimos una crisis generalizada, una crisis de modelo. Un sistema, el capitalismo que, hasta la fecha, ha dado muestras de saberse regenerar, en esta ocasión parece que encuentra dificultades para hacerlo. El afán de lucro, la especulación, la desmesura... han sembrado las semillas de la propia destrucción del modelo. Tanto, que la fiesta que parecía no tener final, acabó con un parón abrupto, seco, con una resaca de la que ninguna de las recetas tradicionales nos está logrando sacar. No parece que ningún gobierno dé con la medicina apropiada. Y es que quien quería cambiarse de ropa, prefiere esperar; igual que quien quería comprar un coche nuevo o hacer unas pequeñas refiormas en la casa. Llevamos muchos años de consumismo, de compras compulsivas y de acopio como consecuencia de una falsa apariencia de riqueza edificada en una narcotizante montaña de deuda ¿Cómo salir de eso? ¿Cambiando el capitalismo por otro sistema? ¿Cuál? ¿Está todavía por inventar? No nos precipitemos. El capitalismo no ha muerto aún, aunque sí una parte del mismo, como el dominado por el sector financiero. Y, si no está muerto, está mal herido, realmente muy grave. La verdad es que de esta saldremos, seguro, como lo hemos hecho en otras ocaisones; pero con un nuevo capitalismo, probablemente más marcado por lo real, por la producción que por lo etéreo. Esa será la característica hasta que dejemos atrás los negros episodios actuales. No olvidemos que la memoria económica es muy frágil y lo demuestra el encadenamiento de crisis de los últimos años (sudeste asiático y Long-Term Capital Management en 1998; las puntocom en 2000...). Tanto es así que podemos tropezar más de una vez en una misma piedra o parecida. A los hechos me remito.
miércoles, 4 de marzo de 2009
Innovación para encontrar trabajo
Ligamos la innovación solo con la empresa. Ciertamente tienen que ser elementos estrechamente vinculados para conseguir el éxito. Pero ¿por qué no utilizar la idea, el concepto que hay destrás de la innovación, también para buscar trabajo? Es lo que ha hecho un exdirectivo en paro: colgar su currículum en Ebay para que lo fiche el mejor postor. En el fondo, y lo admiten los responsables de recursos humanos, se trata de diferenciarse del resto, como hacen los buenos responsables de márketing y promoción de los productos y servicios. Y ¿qué mejor que ser innovador? Lo peor que puede suceder es que se gane notoriedad. Si de lo que se trata es de encontrar trabajo, pienso que cualquier canal es bueno para intentarlo. Viva la innovación, la creatividad y las nuevas ideas especialmente en los momentos de crisis, aunque, muchas veces, solo sirvan para conquistar una fama efímera. Pero, por probarlo...
lunes, 2 de marzo de 2009
¿Dónde está la salida... de la crisis?
Marzo empieza con un descalabro bursátil. Nada parece haber cambiado. La crisis avanza a marchas forzadas y el sistema financiero internacional no da más que disgustos. Uno se pregunta ¿tiene salida esta crisis? Las anteriores la han tenido. En algunos casos --recordemos los años 30-- la bonanza tardó y llegó tras un intenso y severo ajuste. Si algo nos enseña la situación actual es que el crecimiento tenía un techo, muy elevado, pero techo; mientras que la caída parece no haber encontrado todavía su suelo, que puede estar muy muy abajo ¿Hasta niveles de qué año debemos retroceder, hasta el 2000, hasta principios de los 90...? Veremos. Es labor del Gobierno, con todos sus instrumentos como el gasto público y las inversiones en obras e infraestructuras, evitar que el derrumbe sea histórico. En este sentido, mejor retroceder hasta principios de la década de 2000 que a principios de la de los 90. Un cierto retroceso es necesario para purgar excesos. Sindicatos y patronales deben contribuir a limitar el alcance de la debacle. Los empresarios deben entender que no todo se arregla con despidos. Eso es una solución a muy corto plazo, pero no a largo. También hay que retener talento para cuando las cosas mejoren. Y los representantes de los trabajadores deben de admitir cierta flexibilidad, sea de funciones, sea de horarios. La imaginación y los esfuerzos por ingeniar son fundamentales en este contexto. De lo contrario, la crisis, con el constante aumento del desempleo y la consiguiente caída del consumo y de la exportación, puede no tener salida como la han tenido otras anteriores o tenerla muy muy muy lejos.
martes, 24 de febrero de 2009
Lo primero, acabar con el paro
La palabra tabú es sobreproducción. Pero eso es lo que sucede. Las fábricas van al ralentí porque apenas se vende. Tienen instalaciones preparadas para unos niveles de ventas que tardarán tiempo en volver. El mercado doméstico está paralizado y el exterior, también ¿Solución? ¿Lo solventarían ayudas públicas? ¿De qué serviría aportar fondos públicos a unas industrias que no producen porque no venden? En todo caso, el apoyo debe repartirse con los compradores, es decir, aquellos que tienen que consumir. Pero existe otro problema: el desempleo. Si la gente no tiene trabajo o teme perderlo, ajusta sus gastos por más que se les estimule a comprar. El paro es, pues, el principal problema. Y no es es fácil de solventar si no es con nuevos sectores y actividades porque muchas de las antiguas están obsoletas. Y para eso hace falta dinero y que los bancos faciliten la inversión. ¡Casi nada cuando no se fían ni de los clientes ni los unos de los otros! ¡Un auténtico reto pero que el Gobierno debe conseguir presionando y advirtiendo a las enitidades! Hay que romper el círculo vicioso a partir de la creación de empleo. Con trabajo se obtiene salario y, por tanto, dinero para vivir y comprar. Por tanto, hay que ponerse manos a la obra, vigilar que las industrias que actúan como motores porque tienen muchos proveedores no se vayan a pique y estimular el nacimiento de nuevas actividades. Es una tarea compleja, a veces oscura y con escaso brillo a corto plazo de cara a la galería pero que que hay que acometer.
viernes, 20 de febrero de 2009
Bancos: El desespero
Desespero, frustración, impotencia... El catálogo de adjetivos se agota cuando se trata de describir la relación actual entre los empresarios y los bancos en la crisis actual. Sí, sí, esas entidades que, hasta hace relativamete poco tiempo, prestaban el dinero sin apenas condiciones. Ahora, afectadas por unos excesos de los que son en buena parte responsables, no tienen más remedio que guardar bajo llave todo euro que entra en sus cajas y no digamos los que ya tenían. Eso se traduce en muy poco crédito, escaso, casi nulo. Y así se están ahogando las empresas. El crédito es como el aire. Si no hay o si el existente está contaminado... mala cosa. El desasosiego empresarial es tal que ya hay patronales que recomiendan a sus afiliados que retiren los fondos de los bancos que les niegan renovaciones de pólizas. Es la única medida de fuerza que se les ocurre. Antes eso que ponerse un pasamontañas y atracar entidades, como ya ha hecho alguno. Pero, como decíamos, la situación es dramática para muchos. No estoy diciendo que se salve a quienes no lo merecen sino que quienes han hecho los deberes y están saneados tengan al menos una oportunidad de salvarse. El banco que entienda eso se ganará el cielo en forma de beneficios futuros. Y el Gobierno debe entenderlo también y presionar a las entidades para que, aun con cautela, faciliten el funcionamiento del sistema empresarial o debe también multiplicar los instrumentos de financiación para empresas. De lo contrario nos vamos todos a pique, tanto los que están en mala situación y que, también en una etapa de bonanza sufrirían, como aquellos que no cometieron excesos y tienen saneadas sus cuentas.
martes, 17 de febrero de 2009
Familia, negocio y crisis
Al margen de consideraciones como la emotividad y los líos entre parientes, la empresa familiar puede verse hoy como un antídoto contra la crisis. En situaciones como la actual, el vínculo de sangre, igual que puede destruir negocios por celos y rencillas, puede servir también para estrechar lazos, incrementar el sentimiento de pertenencia y ser vir como herramienta para superar el bache. Os presento mi último libro: Secretos de familia. Aunque las peleas y disputas, que acaban incluso con la desaparición de empresas se coniverten muchas veces en el erróneo sello distintivo de este tipo de compañias, la verdad es que muchas logran sobrevivir y sortear las múltiples trabas que se encuentran en el camino. Una de ellas, la transición de una generación a otra, es tal vez la más compleja. Por eso hay que dedicarle tiempo y planificarla. A pesar de los múltiplos ejemplos existentes de batallas de poder --en el libro encontrarés varias, desde la trágica historia del clan Gucci hasta la dura batalla entre dos hermanos por el control de la marca de chucherías Churruca--, el vínculo familiar sirve muchas veces precisamente como tabla de salvación, especialmente si quienes heredan el negocio no lo ven como una especie de renta o premio del que pueden disponer para vivir sin dar golpe o trabajando lo mínimo, sino que lo asumen como propio, aunque tengan que cambiar la naturaleza de la actividad originaria o diversificarla. Es verdad que hay muchos herederos con las primeras características, pero, por fortuna, hasta ahora los segundos les han superado. Porque, no lo olvidemos, negocios familiares son el bar y la mercería de la esquina pero también la cadena Zara, Ikea o el Grupo Acciona.
domingo, 15 de febrero de 2009
Nucleares, ¿sí o no?
¿Sí o no ? Vuelve el dilema. A medida que crece la presión del lobby nuclear renacen las dudas sobre la idoneidad de esta fuente energética. Enseguida vienen a la memoria desastres como el de Chernóbyl o despropósitos como la oculatación de información por las fugas de partículas en Ascó. Pero es preciso retomar el debate, con todas las ventajas e incovenientes y sabiendo que las centrales nucleares requieren ingentes inversiones iniciales ¿Está la economia para eso? Lo cierto es que varios países vuelven su interés hacia una fuente energética que consideran limpia y que reduce la necesidad de abastecimiento por parte de terceros. Y España no puede eludir esa discusión. Y menos con un país vecino como Francia, que cuenta con 59 centrales de este tipo --más otras dos en proyecto-- que, en parte nos abastecen de energía. Lo que parece más lógico es alargar la vida de las existentes, siempre que sus medidas de seguridad sean las adecuadas --eso tiene que analizarlo con detenimiento el Consejo de Seguridad Nuclear--. Hay que tener en cuenta que proporcionan en torno a la quinta parte de la energía total. Y mientras se hace eso, hay que potenciar aún más las energías renovables, siendo conscientes de que siempe serán necesarias energías más estables para cubrir los periodos sin viento, sin sol o con escasez de agua. Esas pueden ser las nucleares o los ciclos combinados (a gas). En España parecía que la apuesta era clara por el gas. La presión del entorno puede llevar a que el papel sea compartido con las nucleares. El Gobierno tendrá que dejar clara su postura. y, por ahora, no lo ha hace porque el programa electoral del PSOE es bastante antinuclear. Pero, en un momento u otro, tendrá que coger el toro por los cuernos y decir clarmanete si nuclear sí o no.
sábado, 7 de febrero de 2009
Proteccionismo no equivale a salvación
Sé que es una tentación difícil de resistir para los políticos, ávidos por demostrar que tratan de salvar las economías de sus países. Y más aún para los trabajadores que se encuentran en paro o para qeullos que tienen empleo pero que ven que se acerca el espectro del desempleo. En épocas de crisis, lo fácil es apelar a las barreras, al proteccionismo y al nacionalismo económico. Lo sencillo es reclamar la imposición de fronteras y hacer un llamamiento a la defensa de los productos elaborados en el propio país y a generar los empleos en la propia casa. Es una receta rápida, con efectos a muy corto plazo, pero es una mera cura paliativa que no solventa el problema ¿Nos iba mucho mejor cuando todo funcionaba así, cuando había autarquía? Y ¿vivían mucho mejor los países más pobres cuando era más difícil exportar? Es cierto que la globalización no ha distribuido la riqueza de forma equitativa. Es cierto que el comercio mundial ha generado más prosperidad para unos que para otros. Pero sin esta apertura global de fronteras algunos países que han tenido oportunidades no las hubieran tenido. El comercio provoca especialización. Unos países hacen mejor unas cosas que otras. Es cierto que también hay más competencia y que, por tanto, hay que esforzarse más para no perder mercado, pero, en el fondo, se experimenta un crecimiento general. El presidente de EEUU, Barack Obama, como líder de la primera economía mundial, debe dar ejemplo y evitar cualquier tentación al estilo Buy American --Compre productos y servicios americanos--. Sería una buena muestra de ese multilateralismo que pretende aplicar. Lo contrario no serviría más que para desandar un camino hacia una mayor y mejor prosperidad que se inició hace unos años. Lo que hay que hacer, en todo caso, es repartir mejor la prosperidad, pero no poner trabas y barreras que, al final, acaban perjudicando a los países más pobres, lo más débiles. De hecho, la globalización no es la culpable, sino el uso que se hace de ella. Con la imposición de más fronteras no se mejora la situación económica y, menos aún, se acaba con los riesgos del odio a los países ricos que puede acabar degenerando en terrorismo. En momentos como los actuales, los políticos no deben ser solo listos e inteligentes, sino también responsables y valientes.
lunes, 2 de febrero de 2009
Dar brillo al sol
España puede jactarse de ser líder en pocos ámbitos económicos. Uno de ellos es el de las energías renovables, como la solar. Pero se trata de una industria que está completamente paralizada por un cambio de normativa que entró en vigor en octubre pasado. Era evidente que había que atacar la especulación que se instaló en este sector, pero la medida parece haber sido, hasta ahora, contraproducente y ha generado un parón de actividad. Isofotón, la primera productora española, prepara un expediente de regulación de empleo (ERE) temporal de 90 días que afectará casi al 100% de su plantilla. El objetivo es ajustar la oferta a la demanda. Esta medida no es más que un ejemplo de los efectos que han producido una combinación de cambio de regulación y especulación desatada. El año pasado se produjo una auténtica avalancha de proyectos que aportaron casi 2.000 MW de potencia instalada nueva al mercado español, cuatro veces por encima de la cadencia habitual de los últimos años. Ahora, una vez que se depure el posible fraude de aquellos que con proyectos "fantasma" pretendían acogerse al anterior régimen de primas por la generación eléctrica con energía solar --más elevado que el actual--, el Gobierno debe hacer lo que esté en su mano por devolver la actividad a uno de los sectores que tienen más proyección de futuro y que pueden contribuir a paliar los efectos de la crisis. El actual presidente de EEUU, Barack Obama, ha hecho una fuerte apuesta por las energías renovables. Las empresas españolas tienen una gran presencia en ese mercado y pueden incrementarla, pero también hace falta que se rompa la paralización del mercado doméstico. Y eso se producirá no solo si los bancos facilitan el crédito a un sector en el que todavía existen muchas posibilidades de desarrollo, en especial mediante las instalaciones solares en tejados y cubiertas, sino si el Gobierno acelera las medidas legislativas pendientes que han frenado su crecimiento.
lunes, 26 de enero de 2009
Menos salario, pero con futuro
Ya hay muchas voces favorables a recortar los salarios, es decir, a ajustarlos a un menor nivel de vida general que se ha producido como consecuencia de la crisis. Entre ellos está el actual premio Nobel de Economía, Paul Krugman. Pero ¿es esa la solución? Ante la posibilidad de quedarse sin empleo, mejor cobrar menos, pero tener trabajo se plantean algunos. Pero rebajar los sueldos no es tan fácil. Todo el mundo adapta su tren de vida a lo que ingresa mensualmente y desandar ese camino es ciertamente complejo. No obstante, ¿qué es mejor, quedarse sin empleo? Visto así... Estoy convencido de que, ante unos planes industriales y de futuro serios, los trabajadores están dispuestos a asumir sacrificios. Eso sí, siempre que lo hagan también quienes tienen por encima. Por ello es necesario que los directivos se ajusten el cinturón los primeros, que prediquen con el ejemplo, igual que los propietarios y accionistas, quienes tienen también que adaptarse a un clima de depresión. Luego, si es que presentan planes de futuro meditados, pensados, analizados... ya habrá tiempo de discutir con la plantaillas la parte de sacrificio que le corresponde a cada uno. Ya se sabe, todo tiene un precio, una contraprestación. Nadie otorga a cambio de nada. Y no digamos si se trata de congelar o rebajar el salario.
viernes, 23 de enero de 2009
¿Es la responsabilidad social corporativa una moda?
Vivimos una crisis muy dura. Es en estos momentos en los que se podrá ver si la responsabilidad social corporativa (RSC) es solo una moda o si se trata de una tendencia. Probablemente será más un gancho comercial o promocional para algunas compañías, pero para otras es un elemento que ha calado hondo y que form parte de su estructura. Son tiempos de restricciones y de hacer malabarismos con el dinero. Las empresas que realmente crean en esta forma de ver y gestionar y que la hayan introducido en su ADN --no solo en forma de departamento que se dedica a a organizar determinados actos o practicar determinadas donaciones-- seguirán por este camino, pese a las estrecheces. Ya ereá una parte consustancial de las mismas. Las que utilizaban la RSC para promocionarse en tiempos de abundancia recortarán en este capítulo, como lo harán en otros muchos que ven como accesorios. Pero deberán tener cuidado porque esta filosofía ya está muy implantada, también en la mentalidad de los empleados, de los proveedores y de los clientes. Una buena RSC debe contar también con los trabajadores y los demás agentes que envuelven a la compañía. Mala RSC será si, a la primera de cambio, se opta por despedir plantilla, pero también si practica el impago como instrumento de financiación o se deja de informar claramente a los accionistas por temor a las repercusiones bursátiles. Solo los que hayan entendido y asumido la RSC real, es decir, aquellos que la hayan integrado en su estructrura interna, seguirán por esta senda y, más tarde o más temprano, serán recompensados.
viernes, 9 de enero de 2009
¿Innovan las eléctricas?
Para caminar hacia un nuevo sistema energético menos dependiente de los combustibles fósiles como el petróleo o el gas con el objetivo de frenar los efectos de la contaminación sobre el clima hace falta innovación. Eso significa dedicar ingentes esfuerzos humanos y económicos a mejorar las energías renovables y otras fuentes que puedan surgir, así como a profundizar en las redes inteligentes o las fórmulas para capturar el dióxido de carbono emitido por las centrales eléctricas convencionales, entre otras actividades.Pero las cifras son crueles y nos muestran, una vez más, que las novedades revolucionarias no suelen provenir de los sectores o las industrias establecidas --recordemos a Apple, una compañía tecnológica que revolucionó la industria discográfica o a Amazon que transformó la venta por internet de libros y luego de otros productos o lo sucedido con las cámaras fotográficas, segmento en el que dominan nuevos actores que previenen del campo tecnológico --. La historia parece que vuelve a repetrise. Las compañías eléctricas españolas dedican unos 120 millones de euros a estos menesteres, la décima parte de lo que aporta el conjunto del sector --desde fabricantes de equipos hasta las universidades-- y el 0,66% de sus ingresos totales, según detalla un estudio promovido por la patronal eléctrica, Unesa. Suena a poco y más bien a nada si se compara con el PIB (apenas supone unas centésimas del mismo). El panorama no es más halagüeño en EEUU, donde este esfuerzo supone apenas el 0,11% del PIB. Como asegura irónicamente Thomas L. Friedman en su último libro Hot, flat and crowded, esa cifra apenas da para unas suscripciones a Scientific American y es inferior incluso a la que dedica a la innovación la industria estadounidense de los alimentos para animales. Japón se sitúa en cabeza con el 0,44% del PIB, una proporción cuatro veces mayor. Eso sí que es estar atento a lo nuevo.
Probablemente las grandes novedades vendrán de Asia o tal vez de otra zona, pero casi seguro que serán sectores distintos a la industria eléctrica e incluso inesperados --como lo pueden ser los productores de baterías en el campo de los automóviles limpios-- Y es que esto ya parece irremediable: las grandes innovaciones surgen de industrias nuevas o modestas, no de las establecidas, que suelen focalizar sus esfuerzos en conservar lo que ya tienen y en dinamitar los movimientos que les incomodan. Lo conté también en algunos de mis libros, como Sucedió en Wall Street. Y todo apunta a que volverá a suceder y que Acciona, Gamesa u otras tomarán el relevo, a no ser que alguna eléctrica tradicional tome nota y se apresure a redoblar sus esfuerzos de innovación como ya han hecho en el campo de los vehículos limpios algunos fabricantes de coches.
jueves, 25 de diciembre de 2008
Mira los clientes que tenía Madoff
Ricos y muy selectos. The New York Times recopila la lista de clientes afectados por la monumental estafa piramidal de Bernard Madoff. Ahí vemos desde un fondo del Banco Santander hasta Alicia Koplowitz, una de la smujeres más ricas de España. Se ha sumado ahora Liliane Bettencourt, propietaria de L'Oréal, imperio que heredó de su padre; y probablemente la mujer más rica del mundo, ya que a esta compañía le suma el ser la primera accionista individual de Nestlé. La lista no cesa de crecer, lo que demuestra la habilidad de Madoff para atraer dinero de acaudalados y poderosos o, como mínimo, de quienes les administraban las fortunas. Tras este escándalo valorado inicialmente en unos 50.000 millones de dólares hay muchas cosas que revisar, empezando por los sistemas de supervisión y control que, o no funcionaron o, simplemente, miraron hacia otra parte --lo que, ciertamente, aún es más alarmante--.
lunes, 22 de diciembre de 2008
Recortar sin despedir
Despedir tendría que ser la última solución en épocas de crisis, como la huelga lo es cuando se quieren lograr los objetivos que se persiguen y ya se han agotado todas las vías de negociación. Más gente en la calle no hace más que empeorar la situación económica de un país al engordar las listas del paro. En una economía liberal como la de EEUU se están potenciando ideas imaginativas para evitar los recortes de plantilla. Estas van desde la congelación salarial a la semana de cuatro días laborables. Despedir no es más la constatación de un fracaso por parte de quien lo practica. Es cierto que hay veces en las que no queda otra alternativa que desprenderse de efectivos, pero otras seguramente que la empresa funcionaría mejor con otros gestores con mejores y más brillantes ideas. Los trabajadores valoran que quien les pide sacrificios practique con el ejemplo. Y lo que es más importante, que inspire confianza y tenga un proyecto de futuro. En esos supuestos seguro que los empleados estarán dispuestos a negociar soluciones para superar la crisis sin tener que reducir el empleo.
domingo, 21 de diciembre de 2008
A 10 años del petróleo a 9 dólares
El petróleo está de celebración. Hoy hace justo 10 años que marcó su mínimos absoluto, en 9,55 dólares. En la actualidad, como sucedió durante la crisis del sudeste asiático hace una década, vive una fase de hudimiento por una crisis más intensa y global. Muchos expertos auguran que el barril caerá hasta los 20 o 30 dólares. Eso, además de ser consecuencia de una profunda crisis mundial, no es buena noticia para estimular las energías renovables y menos contaminantes. En todo caso, a medio plazo, los precios volverán a subir porque los campos más productivos están en declive y solo cabe esperar más petróleo en aguas profundas y otras zonas con costes de extracción muy elevados. Por eso es necesario seguir por la senda de la energía verde. No es solo una cuestión medioambiental sino de democracia. Los principales países productores son actualmente poco democráticos. Un crudo caro no hace más que alimentar sus pocas ganas de apertura política y social.
martes, 16 de diciembre de 2008
Coches con enchufe

Mientras Occidente discute cómo ayudar a la industria del automóvil, algunas industrias se apresuran a producir baterías apropiadas para los vehículos del futuro con el objetivo de ganar posiciones en la carrera de los coches verdes. La autonomía de estos vehículos y, por tanto, su éxito, dependerá de sus baterías. Uno de los últimos impulsos proviene de una compañía china, BYD, en la que el multimillonario inversor Warren Buffett adquirió el 10% del capital. Esta firma ha lanzado al mercado el primer coche dual --eléctrico puro e híbrido-- por unos 15.000 euros. Toyota y General Motors no tendrán modelos similares a la venta hasta 2010 y 2011, respectivamente. Es evidente que la tendencia debe de ir por ese camino. Y los fabricantes lo saben de sobra. Toda ayuda o apoyo debe ir por la vía de foementar una nueva estrcutura de la producción. Es posible que la revolución no nazca de la propia industria del automóvil. Los grandes cambios en el sector de las discográficas los provocó Apple con el iPod. Pero la fusión electricidad-vehículos se producirá, lo hagan unos u otros. La necesidad de abandonar el petróleo es urgente, por motivos medioambientales, pero también por motivos de seguridad y garnatías de abastecimiento. Por eso será que el presidente electo Barack Obama ha fichado a un premio Nobel de Física, Seteven Chu, para su equipo. Chu es uno de los grandes especialistas en energías alternativas. En el sector del motor, el futuro depende del enchufe y, a la vez, de una energía que se produza mediante el viento, el sol, el agua y otros elementos renovables más accesibles, baratos y sostenibles.
domingo, 14 de diciembre de 2008
Wall Street huele mal
Primero fueron las agencias de calificación de riesgos (Moody's y demás), que contribuyeron a propagar los activos basados en hipotecas tóxicas. Luego la banca de inversión (los Bear Sterns y Lehman Brothers). Ahora le ha tocado el turno a un reputado gestor de fondos de elevado rendimiento: Bernard Madoff (foto). Desde luego Wall Street empieza a oler ciertamente mal. Tras varios años de éxitos este antiguo presidente del Nasdaq resulta que ha provocado la evaporación de más de 37.000 millones de euros, arrastrando a gestoras de fondos altamente especulativos repartidos por todo el mundo. ¿La fórmula? El antiguo y rudimentario --pero atractivo para quienes persiguen resultados astronómicos-- sistema piramidal o esquema de Ponzi, mediante el que los inversores reciben rendimientos extraordinarios gracias al dinero que aportan los últimos en invertir. Llega un punto en el que se rompe la cadena y no hay dinero para aquellos que se habían acostumbrado a batir al mercado y lucir unos resultados espectaculares, porque la fórmula solo funcionaría si hubiera infinitos inversores que entraran en el sistema. Evidentemente no los hay. Este monumental fraude vuelve a poner el foco en aquellos que apostaban por la libertad absoluta de los mercados, sin ninguna regla. En este caso, o bien nadie vigilaba o quien tenía que hacerlo miraba para otro lado --lo que casi es peor--. La innovación financiera, que ha propocionado indudables ventajas, ha propiciado también la creación de auténticos fraudes y engaños masivos alimentados por una globalización que solo frena a las personas, no a los bienes, servicios y dinero. Esta innovación, en el fondo, no es la culpable. Los culpables son los propios hombres, que requieren un marco legal que limite sus actuaciones ¿Acaso no lo hay para la actuación en sociedad? Las leyes nos indican hasta dónde podemos llegar sin atentar contra la libertad de los demás ¿Por qué no ha de haber reglas similares también en el voraz y agreviso mundo de las finanzas y más si es a escala global?
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